Más que 15 minutos de fama

Abigail Pereira llamó la atención por ser travesti, demostró que debía trascender por su talento y trabajo. Uno de los personajes del año.

Por Analía Filosi

Hace un año, Abigail Pereira (21 años) era una simple estudiante de Enfermería que contaba peso por peso para poder llevar adelante su carrera y enfrentaba como podía la discriminación derivada de su condición de travesti. Doce meses después es la figura más mediática de la televisión nacional, sus semanas transcurren entre Montevideo y Buenos Aires para poder cumplir con los compromisos de ambas márgenes del Plata, dicen que tiene uno de los contratos más altos del medio y ya casi no la discriminan, al contrario, le abren más puertas. Es claro que nada de esto hubiera sido posible si Abigail no hubiera pasado por la vara mágica del rey Midas de la televisión argentina: Marcelo Tinelli.

Si bien podría causar cierta molestia que tuviera que existir ShowMatch para que la vida de una persona de este país cambiara tanto en tan poco tiempo, no es ese el sentimiento que experimenta Abigail. "No, porque el objetivo con el que fui a Tinelli no fue explotar la veta artística, sino que fue para defender un sueño. Que se me dieran esas posibilidades estaba en un segundo escalón. Entonces no me molesta, es más, me da orgullo haber estado en ShowMatch porque el programa mostró otras cosas que no solamente eran la veta artística", confiesa con una seguridad que explica parte de su éxito. Enseguida se lamenta de que su sueño, para mejorar la calidad de vida de los internos del Hospital Pineyro del Campo, no se haya cumplido. "Lo que sí pasó, fue que la situación del Piñeyro se hizo más pública", cuenta y agrega, casi como un mal chiste, que la casilla de correo que abrió con Gustavo Guillén para recibir colaboraciones terminó siendo usada por el público para enviarles saludos y deseos de suerte en "Bailando por un sueño". Queda pendiente, para cuando vuelva de hacer teatro en Carlos Paz, poder organizar algo para al menos mejorar los baños del hospital.

LA EXPLOSIÓN. Concentrándonos en el mundo del espectáculo, Abigail dice que "no sabía que todo esto me iba a pasar tan rápido, fue todo medio loco". Si enumeramos los hechos cronológicamente, recuerda que "lo primero fue la exposición mediática. Antes de que yo apareciera en ShowMatch, ya se estaba hablando de mí en los programas de chimentos de Argentina. Se hizo todo un misterio que yo dije `¡guau! lo que debe ser estar expuesta ante tanta gente y lo que puedo llegar a dar`. Se especulaba un montón, cosas malas y cosas buenas. Lo que yo tomo como resumen del programa es que fue excelente. Agradezco tanto a los periodistas argentinos como a los uruguayos porque mantuvieron un respeto y a partir de ahí se desencadenó una serie de cosas entre periodistas y gente que llevó a que la situación explotara". Esa explosión hizo mucho ruido de este lado del río y el cariño del público no tardó en hacerse sentir. "Yo nunca pensé que iba a ser tanto. Cuando vine me sentí una persona hiperquerida por todos, desde chiquitos hasta personas mayores, y en todas las escalas sociales. Eso habla de que trascendí todas las escalas de la sociedad y me generó una mochila de responsabilidad que, al transformarme en referente de opinión de la gente, es muy difícil no sentir un poco de nervio en el momento de decir las cosas. Ante una cámara o una entrevista se me ve una seguridad impresionante, que por ahí capaz que no tengo", confiesa.

Siguiente paso: recorrida por cuanto programa de televisión existiera y una pelea inusual para el medio: canales 10 y 12 tras el concurso de Abigail. "Yo tengo los pies sobre la Tierra y sé que hoy en día lo que la televisión quiere es nada más que rating. Cuando estuve de invitada en Pan y Circo, el programa fue el más visto del ciclo. Ese fue el llamado de atención para los dos canales". SAETA le ofreció ser parte del programa de Ignacio Álvarez -"me pareció una propuesta excelente", destaca- y Teledoce contraatacó poniendo sobre la mesa un contrato de exclusividad y una propuesta económica más tentadora. "En Canal 12 tenía más para hacer y me permitía desenvolverme en cosas que nunca había experimentado, como la ficción. Y, no hay que ser hipócrita, también pesó la parte económica que es lo que me sustenta para el día a día". No sabe si es el contrato más alto de la televisión nacional, como se dice por ahí, pero "sé que es un contrato importante porque yo tuve que dejar unas propuestas que tenía en Argentina para quedarme acá, entonces aumentó un poquito el cachet. No sé si para decir el contrato más caro, pero por algo lo dirán…", deja picando.

AGENDA COMPLETA. Fue así que Abigail se integró al staff de El show del mediodía; se convirtió en Lidia, paciente de Violeta (María Fernanda Callejón) en La oveja negra; hizo notas para La tele de enfrente (Rafael Villanueva), y protagonizó uno de los Cámara testigo de mayor rating al mostrar todos los pasos de su operación de implante de siliconas. "Firmé como figura de Canal 12, lo que quiere decir que tengo que estar disponible para los programas que el canal crea necesario". Por ahora, en todos los que participó generó fenómenos de audiencia. "Eso habla de que hay un cariño de la gente y que algo hay por atrás. Recibir ese cariño constantemente es lo que más me llena, más allá de un punto o no de rating".

¿No la asusta la sobreexposición? "Está todo muy medido -aclara-, tanto por el gerente de Programación de Canal 12 (Eugenio Restano) como por los productores. IBOPE muestra que en los lugares que estoy hay, estratégicamente, un aumento del rating. Habla de que la gente quiere verme y pide más".

La agenda se completa en el país vecino, donde desde fines de este mes hará en Carlos Paz (Córdoba) la comedia Asesíname dulcemente, con Gustavo Guillén, Adriana Salgueiro, Mariana De Mello, Chino Di Angelo, Adriana Restano ("que la llevamos de Uruguay") y Vanessa Cardone (Miss Playboy Argentina). "La obra es hípercomica, con situaciones para toda la familia", detalla. Y, por si aún quedaba algún espacio en blanco en esta nutrida agenda, se prepara para grabar su primer disco con Ozzi (el mismo que produjo el de Iliana Calabró). "Estamos definiendo el estilo, la lista de temas… para después lanzarnos públicamente con las canciones".

PROYECTANDO. Hoy no le queda tiempo para más nada, pero Abigail es consciente de que todo puede terminar de un día para el otro, por lo que no sólo hay que aprovechar el momento sino pensar en el futuro. "Todo va a depender de lo que pase acá, porque yo dejé de hacer otras cosas en Argentina, que por ahí eran más provechosas, pero una tiene esa cosa nacionalista, de la patria", afirma y aprovecha para deslizar una crítica constructiva: "el trato de los artistas en Uruguay es totalmente distinto al que se les da en Argentina, en cuanto a calidez, atenciones que son mínimas, pero no las estamos pensando. Acá hay valores tremendos en todos lados, que no se descubren o, cuando se descubren, es como una estrella fugaz. Eso hace que no perduren artistas uruguayos y deban emigrar a otro país para poder hacerse conocidos".

Remitiéndose a su presente, en el que ya recibe propuestas de trabajo de Argentina para 2008 (entre ellas, teatro de revistas), dice que descubrió que la actuación le encanta, pero nada supera combinar baile y canto. "Poder hacer una comedia musical me encantaría". En televisión, su sueño pasa por otro lado: "mi proyecto de programa propio es un periodístico que hable sobre las realidades de la sociedad". Esas realidades que la tocaban más cuando era una simple estudiante de Enfermería, carrera que piensa terminar cuando vuelva de Carlos Paz -si la obra no sigue en Buenos Aires-, porque también es su vocación. "Iba a hacer Medicina y me enamoré de Enfermería. Estás mucho más en contacto con el paciente, te acercás a otras realidades, ves las necesidades fisiológicas y psicológicas. Ayudar a otra persona me hace sentir bien, es pura y exclusivamente vocacional", remarca al hablar de la profesión que eligió, a la que define como "arte y ciencia".

Todo importa en esa mochila de experiencias que tan rápido e inesperadamente viene llenando. "Yo siempre digo que lo artístico puede estar un día y mañana no, pero lo profesional es una base que no te la saca nadie. Está bueno tenerlo", afirma demostrando una vez más tener las cosas claras, aunque ya se le haya pegado alguna que otra característica propia del "ser famoso", como no confesar propuestas de trabajo. "Más adelante, cuando tenga las papas cocinadas, ahí largaré la noticia. El año que viene todo podrá ser o todo no podrá ser", desliza entre risas mientras el sonido repetido de su celular denuncia que, por ahora, todo está más cerca del "poder ser".

PANTALLA 2007

"Bailando por un sueño": Participó de la cuarta edición con Gustavo Guillén como pareja. Su sueño era mejorar las instalaciones del Hospital Piñeyro del Campo. No se cumplió.

Pan y Circo: Entrevistada central en uno de los programas más vistos del ciclo. Le propusieron ser parte del staff.

La tele de enfrente: Colaboró con Rafa Villanueva realizando notas en ShowMatch.

El show del mediodía: Integra la mesa comentando "Bailando...", además de hacer móviles muy divertidos, como la previa Uruguay-Chile por Eliminatorias.

La oveja negra: Como Lidia, paciente de Violeta, apareció en varios capítulos.

Cámara testigo: "Mostré mi cirugía para darle un mensaje a la gente: que no se la hagan en cualquier lado y no se apuren, esperen". Además de hacerse las lolas, Abigail arregló su dentadura y lo único más que piensa practicarse es una rinoplastia (cirugía de nariz). "Y nada más, sólo estético-gimnasia".

TEMAS POLÉMICOS

Florencia de la Ve: "No quiero tener ningún tipo de roce con ella porque lo primero que van a decir es que me quiero colgar de sus lolas y no tengo ninguna intención de hacerlo. He demostrado que soy capaz de enfrentarme a los medios, incluso en situaciones en las que me ponían en contra de Florencia. Me parece que no me corresponde hablar de terceros. Si me quiero ganar las cosas, las voy a ganar porque aprendí a cantar, a bailar, a actuar o porque voy a hacer lo que quiero hacer, pero no a costillas de los demás".

Discriminación: Cuando era estudiante de Enfermería, buscaba trabajo pero no la tomaban por ser travesti. Hoy, la fama cambió muchas cosas: "en el aeropuerto ya no me revisan como varón, ya no me miran raro cuando entro a algunos lugares, y en un boliche donde para entrar tuve que pagar la entrada de hombre, ahora pude hacerlo como mujer".

Homosexualidad: "Si todos anduviéramos por la calle de la mano, mostrando cómo realmente somos y cómo nos queremos ver y sentir bien, la gente dejaría de sentir la situación de rareza que hace que te señalen".

Divismo: "Por ahí se dice que no quiero dar notas y no es así, de cualquier lugar que me llaman yo voy. Lo que pasa que por el contrato de exclusividad con Canal 12, no puedo ir a otros canales. Me invitaron de Ojo al piojo, de Mundo Cruel… pero no puedo ir".

Familia: Vive con tíos, primos y abuela. Sus padres están separados. "Hubo problemas por mi condición, pero con este presente les di la cuota de confianza para apostar a lo que yo quería ser. Hoy tenemos una relación divina, bien. Dio para cambiar, así que dejemos los rencores atrás y borrón y cuenta nueva".

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