Estamos a tiempo

POR GONZALO SOBRAL

OPINIÓN

Sacar una entrada para un espectáculo es algo más que una inversión de dinero. Es en muchos casos la ilusión de personas que tratan de vivir, show de por medio, un momento inolvidable, a veces único, en la mayoría de los casos irrepetible. Si a esto sumamos lo poco que Montevideo entra como escala de las giras más importantes, hay encuentros que se producirán, seguramente, sólo una vez en la vida.

Todo esto viene a cuento de las cancelaciones (y/o postergaciones) que han marcado al año 2007. Que problemas con la estructura de los escenarios, que consecuencias de sucesos meteorológicos, que equipos que no llegan a tiempo, que artistas que enferman súbitamente, que etc, que etc.

La lista de sufrimientos es larga, desde la cancelación de Sanz, al bochorno de Aída, pasando por las sucesivas mudanzas de Las Pelotas o el reciente Serrat-Sabina.

El punto es quién se hace responsable por todo esto, por fuera de lo obvio, es decir devolver el valor de las entradas. Porque no todos vivimos en Montevideo y hay gente que ya invirtió mucho para llegar cuando se entera que el show se pospuso y quedarse es gastar mucho más de lo previsto originalmente.

Es tiempo que alguien pida disculpas al público.

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