Recomendado: Sebastián Auyanet
Rock argentino | (Warner)
Quien haya seguido de cerca la carrera de Calamaro seguramente esté de acuerdo con que el quíntuple disco El Salmón es uno de los puntos de inflexión en su andadura musical. Y no precisamente por evolución musical sino más bien por cuestiones introspectivas del artista a nivel anímico y espiritual. En las letras o en la misma fruición desesperada de Calamaro por exteriorizar su bronca, desencanto y su caudal creativo, se proyecta en ese disco la imagen del hombre tocando fondo. Cuentan algunos periodistas argentinos que en aquel momento "el salmón" era un espectro que brillaba solamente por la calidad de su música, un producto de las miserias de su cabeza y su corazón al servicio de canciones urgentes y escépticas para con la vida. Después de ahí, Calamaro desapareció años sin dejar rastro. Hace tres, lanzó un disco de versiones llamado El Cantante, y entonces comenzó a intuirse un regreso que parecía imposible. Llegó aquel nervioso y emotivo concierto en Córdoba y los shows triunfales en Buenos Aires, documentados en El Regreso.
Pero si El Cantante parecía una declaración de intenciones de un artista que veía su carrera como letrista terminada, en esta Lengua Popular el regreso de Calamaro como exquisito compositor se materializa por completo. Cosa que no sucedió con el fallido El palacio de las flores, producido por Litto Nebbia.
El propio Calamaro dice en el texto de la caja: "Cuando el poeta fértil despertó, la lengua popular estaba allí". Y con ella, los amigos que perdió en el camino regresan (Los chicos), por fin llega el amor (Soy tuyo, De orgullo y de miedo) y el Calamaro papá se permite mostrarse auténtica y felizmente veterano (Sexy & barrigón), en un potencial y divertido himno para cualquiera que ande arriba de los 35. siguen saliendol las grandes melodías y letras, el caso de Mi gin tonic o de Carnaval de Brasil, verdadero libro de apuntes para solucionar el bloqueo de escritor.
Sería insensato decir que el Calamaro "drogado" era mejor que éste. Muchas de estas canciones están al nivel de sus años más prolíficos y, lo que es mejor, es una puerta directa al corazón del artista que salió del pozo y hoy vive su hora feliz con la suerte de conservar el talento para seguir exteriorizando sus sentimientos. Tomando la perspectiva de su propia carrera, La lengua popular es el disco optimista que probablemente nadie pensó que sacaría. Un disco que regala el mensaje de la recuperación (no sólo química y creativa). Después de todo, el motor de esto no es otro que el amor.
Esquemas juveniles
Javiera Mena (Pelo Music)
Hay un peligro cuando se escucha la voz de Javiera Mena por primera vez, y es el de compararla con Julieta Venegas y pifiarle. Sí, hay algo en su tono de voz que remite a la tijuanense, pero apenas eso y alguna otra cosa puntual las vincula. Porque lo de esta chilena arranca por el lado de los sintetizadores y un pop con ínfulas de new wave que es bien interesante. Luego vienen algunas baladas para nada inocentes (el caso de Esquemas juveniles o Sol de invierno). Pero lo mejor de Javiera, además de su nombre, aparece cuando los sonidos ochentosos acompañan y dan contundencia a sus palabras (Cuando hablamos). La conclusión diría que, si te gusta Julieta, con Javiera va a ser amor a la primera escucha.
Antidiótico
Orishas (Universal)
Orishas puede jactarse de haber mezclado los ritmos de su tierra (Cuba, cómo olvidarlo con aquella canción tan famosa) con el hip hop, en un ritmo que va al frente y es medianamente atractivo. Pero algo en este disco suena a demasiado trillado y escuchado. Muchas de estas canciones suenan a previa de boliche que pasa música tropical toda la noche y un poco de rock sobre las cuatro de la mañana. A quienes les guste el estilo Orishas, tendrán más de lo mismo. Pero para música de las islas caribeñas con actitud, la frontalidad de los Calle 13 es, por lo menos, más llamativa y menos previsible que la que muestran estos tres cubanos.
Volumen II
Los kafkarudos (Bizarro)
Quizá a este grupo de cantautores no les caiga bien el término "reivindicación", pero eso es lo que exactamente representa este disco. Cuatro viejos jinetes de la canción uruguaya, curtidos en las más puras raíces del rock y que llevan con altura el mote autoimpuesto de "losers" tercermundistas del rock sacan un hermoso disco de variadas influencias que viajan del country al rock clásico. Tabaré Rivero, Alejandro Ferradás, Dino y Walter Bordoni cantan letras emotivas como La metamorfosis... con el espíritu de Eduardo Darnauchans flotando en varios de esos tracks. Uno de los discos más sentidos y con más espíritu rock del año.