¿Por qué tantas veces, cuando las bandas evolucionan, ya no nos gustan tanto? No podemos negarles ese derecho, todos en nuestras profesiones lo hacemos en algún momento de nuestras vidas. Muchas veces por aburrimiento, otras por naturales deseos de superación profesional, pero lo hacemos.
Y el sonido de Attaque evolucionó. Parece más ambicioso y además conserva su identidad, lo cual es muy importante. Su sello musical aporta a una banda de punk rock un nivel que admirable. Pero algunas cosas no terminan de cerrar. Y sí, es cierto, quizá la música de Attaque es para una cierta edad de la vida que quien escribe ya superó, aunque ese argumento no parezca del todo convincente.
En primer lugar, pega feo la canción Cartonero, una especie de cuarteto power con una letra bien al estilo de Ciro Pertusi, cantante de la banda y principal letrista, similar a cosas con las que Bersuit Bergarabat ha insistido hasta el hartazgo. Las incursiones de Attaque por géneros como el ska o las baladas (en Antihumano) eran hasta cierto punto aceptables. Pero lo rescatable siempre fue ese sonido punk rock que evolucionó desde el punk más monótono de canciones como El cielo puede esperar (1990) hasta Beatle u El pobre (2000) y luego la más reciente Setentistas (2003). Esas canciones son ejemplos que representan distintos pasos en la evolución del sonido. En este caso, más allá de algunas interesantes incursiones a una especie de charleston (Horno!), y algunos sintetizadores, la sensación es que al disco le falta frescura. Como si el encontrar una fórmula para desmarcarse de un género los hubiera hecho caer enseguida en otro.
Algo en este nuevo disco suena menos sentido, a pesar que las letras de Pertusi y el resto están bastante más arriba que todo el rock stone y el punk argentino de la actualidad. Y por pasión que no se entienda rapidez, si bien cuando la banda acelera encuentra sus mejores momentos dentro dentro del disco (Ejército de salvación o Vórtice). Esa melancolía inocente que marcó la adolescencia de un montón de gente que anda por los veinticinco se recupera en Plaza de perros, y alegra ver que esas fórmula pop-rock todavía no se perdió. No se trata de pedirles que repitan la fórmula de punk cuadrado al estilo Ramones. Pero sí de que, en pro de evolucionar, no vuelvan a caer algo más ambiguo.
Otras recomendaciones
Neon Bible - Arcade Fire (Merge)
Tan solo la canción Wake Up, del anterior disco de esta banda canadiense (Funeral, 2005) obligaba a escuchar lo primero que saliera nuevo de Arcade Fire. Una vez pasadas un par de escuchas, queda claro que este no es un disco más. Ya más allá del indie, la banda liderada por Win Butler genera un sonido épico que revaloriza a la melancolía como fuerza inspiradora, en una época en la que la melancolía "emo" vende más que nada. La conjunción entre la música del septeto (una combinación de voz, coros e instrumentos como órganos de iglesia por momentos emocionante) y el poder de unas letras como no se leen probablemente desde OK Computer, surte su efecto. Compralo o bajalo, pero escuchalo.
Grinderman - Grinderman
La nueva/vieja banda de Nick Cave (muchos de los Bad Seeds siguen con él), suena tan intenso como molesto. Y sin que molesto quiera decir malo. Lejos del cantautor, lo de Cave es un rock con distorsiones bien podridas mientras el humor negro y obsesión sexual de Cave se pasean entre las diferentes canciones del disco, que parece infectado de ellas. Lo mejor de todo es que Cave suena mucho más fresco y rejuvenecido, con una propuesta que seguramente nadie se esperaba. De entre todas, No pussy blues es, por letra y por el sonido levantatechos, la canción más interesante, si bien hay que decir que en Grinderman, ningún tema falla.
Talk to La Bomb - Brazilian girls
Condenados probablemente de por vida a ser una de las bandas indie preferidas de un montón de gente que seguramente nunca las escuchó, estos neoyorquinos no le tienen miedo a seguir perdiendo con la propuesta. Más electrónicos y sofisticados que en su disco debut, por momentos parece irseles la mano con tanto entrevero de dance, jazz, samba, tango y otros diversos géneros, ya que muchas de sus canciones suenan recargadas, pero el resultado no deja de ser aceptable. Por lo pronto, suenan mucho mejor cuando se deciden a presentar todo eso en un formato rock que cuando se juegan por el lounge, momento en que suenan más aburridos.