Miradas | por Luis Ventura
Maradona, la otra cara de la verdad
Cada vez que brindo un informe periodístico de Maradona en pantalla o escribo alguna información que tenga que ver con el Diego que unos pocos insisten en no mostrar, parte de mis líneas telefónicas y mis correos electrónicos quedan colapsados por mentes que no entienden el daño que le hacen justamente a la persona que tratan de preservar. También es posible que a esos mismos pensamientos retorcidos les importe más cambiar la realidad por una verdad virtual suavizada. Quizás haya conveniencias más ventajosas en aras de otros intereses y que se sepa la verdadera historia atenta contra el negocio. No es tan loco pensar que algunos prefieran a un Maradona ido, volado y sin el propio manejo de sus decisiones. Entonces, lo más fácil es atacar, coaccionar y amenazar a los periodistas o a los medios que ponen en peligro esos manejos… llamémoslos impuros. Otra vez quedó Diego internado, otra vez los partes médicos fueron mentirosos. Cuando unos pocos anticipamos que Maradona había vuelto a engordar, que estaba muy mal, que sus horarios y compañías volvían a poner en riesgo su salud, que el alcohol aparecía como un nuevo riesgo… ¡Las cosas que nos dijeron! Ahí está nuevamente en la lucha por la supervivencia. Por eso vuelvo a levantar el dedo. No digamos que es solamente alcohol… que existe y agrava su cuadro. Es el alcohol más lo que arrastraba. También hablemos del energizante que le acercaba Alejo Clérici, ex novio de Panam y personaje de la noche, vinculado a mujeres ligeras que en Diego tienen un efecto definitivamente nocivo… Pero fundamentalmente, no insistan en hablar de un presente sin drogas, porque Diego volvió y el nombre de su nuevo infierno es "cristal", una anfetamina que consumida en cóctel con champán y energizante se constituye en un elixir arrasador para cualquier organismo. Como también que el hígado del ex diez está a la miseria, que la cirrosis no le queda tan lejos y que todos prefieren el silencio o la mentira, para seguir en este espiral que sólo tiene un destino y es más triste del que estamos asistiendo. La otra cara de la verdad es ésta, lo sabemos los que no miramos para otro lado y también los que tenemos agallas para que alguno se acuerde de Maradona, pero sin sacarle tajada para su plato. Chau, hasta el Sábado… Show.
|