"Soy sexy, que no es lo mismo que sex-symbol"

Bien plantada ante la vida, Romina Gaetani habla claro de su carrera, conflictos, y las visiones de hombres y mujeres sobre su imagen.

De las actrices más dúctiles que han surgido en los últimos años de la escena rioplatense, Romina Gaetani es una de las más destacadas y sus trabajos en teatro y televisión así los certifican. De ahí que haya causado mucha sorpresa su extraña desvinculación del elenco de Cabaret, que producía Adrián Suar.

-Cuando eras número puesto en el gran musical Cabaret, de pronto desapareciste… ¿qué pasó realmente?

-Algo que no termino de explicarme, pero sin dudas algo que me dolió muchísimo. Yo le había puesto muchas expectativas al proyecto, es más, había empezado a trabajar en él y de buenas a primeras desaparecí.

-Es raro, porque siempre fuiste una de las actrices preferidas de Suar, que es uno de los productores de Cabaret.

-¡Todo muy extraño! No quiero aventurar conclusiones sobre todo lo que ocurrió porque no pretendo ser injusta. Es cierto, Suar es uno de los productores y siempre fue muy generoso conmigo, pero en este caso no es el único productor, hay otros.

-En los corrillos teatrales hablan que quien te habría bajado el pulgar habría sido Araceli González, quien parece haber regresado como pareja de Suar…

-¿Eso se está diciendo? ¡Qué bárbaro! Realmente no sé nada y todo se presenta muy confuso. No me pidas que explique lo que no sé… Yo particularmente no tengo ningún problema con Araceli.

-También dicen que cuando tuvieron que compartir las grabaciones de Amas de casa desesperadas, ella pedía que trataran de no cruzarlas con las tuyas…

-Ella tuvo un protagónico en esa ficción y yo un personaje más chico… Por eso no cruzamos tantas grabaciones. Pero te repito, yo con Araceli no tengo problemas. Me llama la atención lo que me decís.

-¿Pediste explicaciones por tu desaparición de Cabaret?

-No, no… Estoy bastante turbada y un grupo de abogados amigos se ofrecieron para estudiar el tema porque consideran que en mi caso hubo un perjuicio laboral. Yo dejé de hacer muchas cosas y renuncié a varias propuestas para finalmente quedarme sin nada. Vamos a ver cómo sigo, hoy no lo tengo muy claro.

-¿Te gusta hacer de mala en las ficciones?... ¡Te salen muy bien!

-Los personajes de malvadas te ofrecen mayores posibilidades de lucimiento actoral. Tuve mucha suerte en las malas que me tocaron hasta ahora, que me llenaron de satisfacciones. Pero en realidad trato de no personificar dos personajes de mala seguidos… Es una manera de no encasillarme. También me gusta hacer de buena, de tierna, de sexy…

-Muchos te definen como una sex-symbol, ¿te lo bancás?

-¡Ni ahí…! Soy sexy y sensual, que no es lo mismo que sex-symbol.

-Siempre se te ve muy bien acompañada pero nunca asumís a tus novios…

-No me gusta especular con mi vida privada. Sólo quiero trascender por mi trabajo.

-¿Matrimonio?

-Le tengo fobia a la palabra. Me gusta más hablar de amor… de pareja, de tener hijos y ser una buena madre. Los papeles y libretas me suenan a grilletes.

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