Violación de domicilio

Analía Filosi

La película tiene un ritmo muy Anthony Minghella, es decir que va con paso lento, pero al terminar uno se da cuenta que en algunos aspectos fue seguro. Son dos historias las que se cuentan, unidas por el hecho que da título al film y que se corresponde más con su original en inglés: el robo. La primera historia es la de una pareja que convive hace 10 años, donde hay una hija, la de ella (Robin Wright Penn), que ha sido criada como propia por él (Jude Law), un arquitecto que inaugura su estudio en una zona de Londres que se está poniendo de moda pero que no por ello ha perdido la peligrosidad que la caracteriza. Y aquí aparece la segunda historia, la de un jovencito bosnio que, gracias a sus habilidades físicas, es usado por la organización delictiva de su tío para introducirse en edificios y franquearle la entrada al resto. El chico vive con su madre (Juliette Binoche), inmigrante bosnia que sueña con volver a Sarajevo y mientras tanto sobrevive como costurera. Su hijo se meterá en el estudio del arquitecto y provocará un encuentro entre ambos que llegará mucho más lejos de lo previsto. Él está escapando del desgaste en el que ha caído su relación de pareja, sobre todo por los cuidados que requiere una hijastra con problemas nerviosos, ella huye de la soledad y el desamparo sin saber cómo encaminar a su hijo. La anécdota sirve al director para realizar un retrato sociocultural de su país, pero falla al quedarse a medio camino en situaciones que hubieran requerido de mayor emoción y desarrollo.

Título original: breaking and entering Actores: jude law, juliette binoche, robin wright penn, martin freeman, ray winstone | Género: drama | Duración: 120

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