De arcilla se hacen todos los muñecos

Como amante del fútbol que siempre fui, nunca olvidaré aquellas frases de mi finado e inolvidable tío Alberto, que fue para mí como una especie de filósofo casero de bolsillo, que me decía: "Cuando uno juega bien a la pelota, juega bien a todos los deportes…". ¡Qué razón tenía!

Y en este caso, lo quiero proyectar a la permanente actitud que Leticia Brédice mantiene con respecto a todos los medios de comunicación. Porque, como una escultora que con su arcilla fresca y maneable realiza todos sus muñecos, Letu no deja recorrer los canales de la actuación, el abanico de las emociones y los oficios de la expresión para manifestarse desde el lugar que siente en cada momento. Y como es una gran actriz, todo lo hace bien. Como el crack que la rompe en una cancha de fútbol, pero después se destaca en el básquet, en el tenis, en el billar… ¡y hasta la bolita!

Por eso sus inicios y sus consagraciones como actriz le permitieron ir descubriendo que podía seguir perfeccionando su expresividad escénica como cantante y grabó dos discos que no pasaron desapercibidos, también se metió en un programa de humor en el que no le fue tan bien con Casero, pero del que se llevó su experiencia, se animó a conducir un segmento de los premios MTV en Miami y con su fina ironía de lo visual armó toda una revolución cuando escondiendo sólo tres dedos entre sus ropas hizo hablar al mundo de su foto… Y ahora intentará con la acrobacia, y nada menos que junto a Susana Giménez en cuadros que tendrán que ver con el circo. ¡Qué mejor escenario que el circo! Y acordate que Leticia va a sorprender una vez más porque lleva la actuación en la sangre, en el alma.

Porque justamente sabe cuáles son los nudos movilizadores de los medios y del público para utilizarlos desde su trabajo, desde su escena, en aras de la mejor expresión y forma de transmitir emociones y sentimientos.

Por eso le dice que sí a Susana, a Yanquelevich, pero también a Telefé. Porque le proponen nuevas búsquedas en las que Brédice también sabrá incursionar, como puede ser la dirección, un metier que conoce pero no desarrolló, o la autoría de guiones, que supo interpretar pero no amasar. Y también lo hará bien porque Leticia tiene talento, como al crack que en lugar de una pelota de fútbol le tirás una de básquet y la rompe igual, de local y de visitante. No importa el lugar, ni las condiciones, lo importante es la vocación que se puede cultivar desde los distintos espacios. Chau, hasta el Sábado… Show.

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