La "Orquesta Escuela" es un proyecto del contrabajista Ignacio Varchausky, quien, en cuanto lo concibió, buscó la colaboración de Emilio Balcarce para la selección de músicos, repertorio y dirección del grupo. La Secretaría de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires lo aprobó finalmente en el 2000 como un proyecto piloto por seis meses. En ese breve lapso el flamante conjunto logró grabar un CD a la vez que impresionó vivamente a músicos y periodistas por la calidad y por la capacidad de sus jóvenes integrantes, lo que provocó que se redoblase el apoyo oficial al proyecto y la continuidad del mismo.
Los músicos deben cumplir con varios requisitos para lograr su ingreso a la Orquesta: conocer los rudimentos del instrumento, tener menos de 35 años de edad y comprometerse con el proyecto por dos años. El número de músicos enrolados oscila entre los 12 y los 15, a los que se suman cuando la Orquesta ofrece algún espectáculo el director y primer bandoneonista, Emilio Balcarce, y otros tres intérpretes profesionales, como el ya citado Varchausky, el violinista Ramiro Gallo y el bandoneonista Horacio Romo. La presencia de los músicos en la "Orquesta Escuela" dura dos años. Durante el primero se dedican al trabajo de investigación, buscan partituras originales, transcriben otras imaginarias y estudian los distintos estilos de las orquestas consagradas de los años 40. En el segundo año lo fundamental estriba en la presentación del elenco de jóvenes músicos en lugares públicos (teatros, cafés, etc.) para mostrar sus condiciones y su capacidad de asimilación de las enseñanzas vertidas por el maestro Balcarce.
Cuando su presentación en el Paraninfo de la Universidad, en uno de los espectáculos que conformaron la cartelera de VIVA EL TANGO, Varchausky explicó al público uruguayo la razón y la esencia de la "Orquesta". Durante los años 20, 30 y 40 -explicó el inspirador del proyecto- las orquestas de integración numerosa fueron los lugares de formación de los músicos. El tocar junto a grandes maestros, asi como ver a otros en plena actuación eran fundamentales para la preparación de los nuevos intérpretes. Al desaparecer estos conjuntos grandes, fundamentalmente por razones económicas, y ser reemplazados por otros (tríos, cuartetos, etc.) hecho verificado a partir de los años 50, dejó de existir consecuentemente la forja donde se templaban las generaciones futuras. La "Orquesta Escuela" viene a cubrir el vacío dejado por aquellos conjuntos. Durante dos años, sus jóvenes integrantes se foguean, ejecutan antiguas partituras de orquestas tan famosas como Troilo, Salgán, Pugliese, D’Arienzo, Di Sarli y otras que tuvieran tanta importancia en el desarrollo del tango como las precedentes mientras completan su aprendizaje. De aquí saldrán, entonces, los tangueros del mañana. La renovación está asegurada.
Durante su breve exposición entre dos interpretaciones de la "Orquesta", ovacionadas por un público asombrado que oía la réplica exacta de "La Bordona" de Troilo, de "Gallo Ciego" de Pugliese o de "La Cumparsita" de D’Arienzo y aplaudía a rabiar al director, tan buen bandoneonista como violinista, Varchausky reveló que dos de los músicos de la "Orquesta" eran extranjeros: un violinista procedente de los EE.UU. y una bandoneonista oriunda de Bélgica.
"Estamos esperando a los uruguayos", dijo. Ojalá que la invitación tenga buena respuesta por parte de los jóvenes compatriotas. El tango nuestro precisa urgentemente savia nueva.
Por Juan de la Mondiola