A los 85 años sigue firme en la brecha como maestro

El próximo 22 de febrero cumplirá 85 años de edad y cerca de 67 de actividad artística. No obstante ello, su nombre es sinónimo de tango moderno y evolucionado, a cuyo perfeccionamiento él ha contribuido poderosamente desde su condición de ejecutante, arreglador, compositor y director de orquesta. En diciembre estuvo en Montevideo al frente de la Orquesta Escuela, cuya dirección ejerce, para animar dos inolvidables veladas del Festival VIVA EL TANGO y demostrar que, felizmente para sus admiradores, para quienes hemos seguido con interés su trayectoria y para todos los tangueros en general, conserva intactas sus virtudes musicales y su carisma, a lo que agrega ahora una provechosa condición de pedagogo. Aunque en esta visita nos sorprendió cuando se puso al frente de sus jóvenes músicos empuñando con maestría el bandoneón, en vez del violín conque hizo historia en el mundo del tango. Después nos diría que el "fueye" fue desde siempre su instrumento preferido pero que por respeto a un pedido de sus padres estudió el violín y se convirtió en un experto ejecutante, como lo desmostró durante todos los años en que actuó como músico profesional en aquellos conjuntos en que fue llamado a militar y que también supo dirigir.

Emilio Balcarce, nuestro homenajeado de hoy, nació en Buenos Aires el 22 de febrero de 1918 y a los diez años de edad comenzó sus estudios - a pedido de sus padres como señalamos líneas arriba- de violín, con los profesores Vidal y Paiva y de contrapunto y armonía con Elhert, Fischer y Márcoli. Su bautismo musical fue en la orquesta de Ricardo Ivaldi en 1935 y tres años más tarde formó su primer conjunto, el que dirigió desde el bandoneón, instrumento que aprendió a tocar por su propia cuenta. Desde 1942, ya como violinista, formó en los conjuntos de Edgardo Donato, Luis Moresco y Manuel Buzón. El 2 de noviembre de 1953 debutó con su nueva orquesta, armada especialmente para secundar la labor de solista de Alberto Castillo, que se acababa de separar de Ricardo Tanturi y seguramente tuvo influencia en el éxito rutilante que alcanzó el cantor. Jorge Durán y Amadeo Mandarino fueron sus siguientes vocalistas hasta que en 1946 Alberto Marino lo eligió como director y arreglador de la orquesta conque iniciaba su trayectoria de cantor independiente. Balcarce con sus notables orquestaciones sacó el mejor provecho de las notables aptitudes vocales del "Tano" y ambos vivieron una época esplendorosa, que se recuerda por las noches que el público ansioso por presenciar las actuaciones del binomio en el Marzotto obligaba a cortar el tránsito de la Av. Corrientes y por las grabaciones que dejaron para la mejor historia del tango, como "Organito de la tarde", "El motivo", "Calle del ocaso", "De tardecita", etc.

A partir de 1948 Balcarce se dedicó en exclusividad a su especialidad de arreglador y colaboró con las orquestas de Aníbal Troilo, de Francini-Pontier, de José Basso y de Alfredo Gobbi. Su refinado equilibrio instrumental y rítmico, la comprensión que demostró de la necesidad de evolución que tenía el tango, su especial sensibilidad, puesta de manifiesto tanto en el aspecto romántico como en el canyengue de cada composición, lo colocaron rápidamente en el más elevado nivel tanguero de la época. Ingresó entonces-año 1949- a la orquesta de Osvaldo Pugliese en su doble función de orquestador y de violinista, junto a quien estuvo casi veinte años. Acompaño todo el ciclo consagratorio del conjunto, participó de las giras por Urss, China y Japón y tuvo importante gravitación en la conformación del estilo que lo caracterizó. En abril de 1968, junto a seis compañeros de la orquesta de Pugliese ( Plaza, Ruggiero, Lavallén, Herrero, Rossi y Maciel) se apartó del autor de "La Yumba" y formó el Sexteto Tango. A través de esta excepcional formación (cuyos arreglos compartió con sus talentosos compañeros de empresa) pudo expresar más libre y acabadamente todas sus ideas musicales y su evolucionada e inquieta concepción tanguera; quizás la versión que hizo el Sexteto de "El choclo", con arreglos suyos, sea el más completo compendio de sus virtudes. En 1994 se alejó del sexteto, y de toda la actividad musical según sus afirmaciones del momento y se radicó en Neuquén, hasta que en el año 1997, para felicidad del tango y de todos sus admiradores, regresó para ponerse al frente de la "Orquesta Escuela". Para dar una imagen total de Emilio Balcarce y de su trascendente contribución a la evolución del tango, es imprescindible detenerse en su obra autoral. Continuador junto a Pugliese, según Horacio Ferrer de la sensibilidad "criollista" que trae al tango Agustín Bardi, compuso estos temas: "La bordona", tal vez su título más representativo, "Bien compadre", "Norteño", "Mi lejana Buenos Aires", "Lecherito del Abasto", "Embrujo de mi ciudad", "Cuando caigan las hojas", "Qué habrá sido de Lucía", "De mi ciudad" y cien éxitos más, todos tan lleno de inspiración talento y cariño al tango como los citados.

Emilio Balcarce es un hombre de la cultura rioplatense que ha sabido interpretar y dar vida a los más caros sentimientos de sus compatriotas a través de su obra musical.

Por Juan de la Mondiola

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