De a poco y con suspicacia. Así son los pasos que Uruguay da en su relación con Brasil. Comercialmente viene en aumento. Las exportaciones uruguayas a Brasil crecieron un 37% en el primer semestre de 2008 con respecto al mismo período de 2007, según datos de la embajada de Brasil en Uruguay. Al mismo tiempo la "marca registrada" uruguaya en el país norteño casi no se explota. "Cuando se piensa en Uruguay se piensa en sofisticación, tranquilidad seguridad. Hoy hay un montón de turistas brasileños en el país, pero vienen sin promoción o propaganda", expresó Caio Renault, jefe del sector económico de la embajada brasileña.
Por otra parte la compra de tierras por parte de brasileños en Uruguay aumenta, y las voces en contra de la extranjerización de la tierra comienzan a asomar. "El crecimiento de Brasil puede repercutir en nosotros, negativamente. Porque la expansión de Brasil en materia fronteriza lleva a la extranjerización de la tierra. El punto no es de quién es la tierra, sino el modelo que nosotros queremos", señaló el licenciado en Relaciones Internacionales, Lincoln Bizzozero.
Para Brasil, Uruguay es un mercado importante, no por su tamaño, sino por la posibilidad que ofrece en términos de logística y de especialización. La carne uruguaya (de "primera calidad" para los brasileños), los vinos, la industria del software y los servicios financieros uruguayos son algunas de las industrias en las que está interesado el gobierno de Lula. Para ellos, la inversión de empresas brasileñas en productos locales ofrece la posibilidad de ser una parte más de la cadena de producción de productos que hoy tienen piezas de todas partes del mundo. "Con la carne queda claro. Hugo grandes inversiones de frigoríficos brasileños no por cuenta del mercado, sino por las condiciones del ganado y sanitarias que aquí hay y que permiten que esa carne llegue más fácilmente al mercado donde la carne brasileña no llega", explicó Almir Lima Nascimento, primer secretario del sector de promoción comercial de la embajada de Brasil.
Otros lo miran con recelo y no sólo por las trabas que Brasil impuso al comercio del arroz nacional. "El problema pasa porque no tengamos capacidad como país de producir nosotros solos", opinó Bizzozero.
Mientras Brasil espera imponer su modelo dedicado a la exportación. "Sería necesario un cambio de actitud del empresario uruguayo", dijo Renault. "Para un empresario uruguayo es tan fácil vender a un distribuidor interno como hacerlo en Porto Alegre. Pero si lo hace en Porto Alegre, es suficiente para doblar la producción".
Lo que es seguro es que con o sin Uruguay, el vecino crece. "Es como si Brasil fuera lejano y desconocido. Pero en los hechos su crecimiento afecta a Uruguay. Es algo favorable en la medida en que estamos involucrados en un proceso de integración ambicioso", opinó Marcel Dahian, profesor grado 5 del departamento de Economía de la Facultad de Ciencias Sociales.