Renace un dragón

A tres décadas de la muerte de Mao Tse Tung, el Gran Salto con el que soñaba el dictador chino se está transformando en realidad. Pero la expansión económica plantea nuevos problemas y desafíos.

Fabián Muro

La proliferación de ochos -los Juegos Olímpicos comenzarán el próximo ocho de agosto a las 20.08, hora local- se debe, se dice, a una cábala. El número estaría dotado de esa intangible capacidad de dar suerte. China ya había intentado ser elegida como sede de los Juegos Olímpicos hace ocho años: un nuevo ejemplo de la cifra mágica se agrega para invocar a Fortuna en el imaginario popular.

Pero uno de los peores inviernos en mucho tiempo a comienzos de este año, y un terremoto que hasta ahora se ha llevado a casi 70.000 personas y dejado a aproximadamente a cinco millones sin hogar, se encargó de acortar el alcance de la superstición.

Sin la ayuda de la suerte, el tercer país en el mundo en tamaño y primero en población, sigue como desde hace años: trabajando al máximo ritmo posible. La meta hoy es que todo esté pronto cuando las cámaras empiecen a transmitir uno de los acontecimientos televisivos más importantes del mundo. Hay que mostrar lo mejor de China a los más de 20.000 periodistas que se acreditaron para seguir a los atletas. Y China tiene mucho para exhibir.

Luego de tres décadas de reformas económicas, los organismos de estadísticas y mediciones apabullan a expertos y analistas con cifras y estudios que dan cuenta de un ascenso arrollador. El crecimiento económico anual ronda desde hace años el 10% y en 2007 China sobrepasó a Francia como la quinta economía del mundo. El año pasado, el Producto Interno Bruto (PIB) aumentó 11,4%.

La urbanización no solo ha sido acelerada sino gigantesca, con aproximadamente 150 millones de personas que se trasladaron del campo a la ciudad en los últimos treinta años. La ampliación de la clase media -que hoy abarca según distintas estimaciones entre 100 y 150 millones personas- significa cada vez mayor consumo interno. Datos oficiales ubican el incremento del consumo doméstico en 16,8% el año pasado, un aumento que funcionó como el principal motor del la economía. Los hábitos de consumo reemplazaron a la inversión como el mayor impulsor del crecimiento del PIB, según los analistas bursátiles de la empresa china Galaxia Ltda.

El país también le puso un efectivo freno al crecimiento demográfico. Según el Departamento de Estado de Estados Unidos, el crecimiento de la población china será apenas de 0.6 % este año. Para un país con 1.300 millones de habitantes, la cifra se interpreta como el éxito de la política de un único hijo, impuesta por el estado.

En los últimos años, China también ha dado un salto cualitativo tecnológico. Luego de la ex Unión Soviética y Estados Unidos, fue el tercer país en poner un hombre en el espacio, cinco años atrás. La inminencia de los Juegos Olímpicos, también, motivaron el lanzamiento de un nuevo satélite de comunicaciones llamado Zhongxing-9, de fabricación francesa, encargado por la Corporación Industrial Gran Muralla de China y puesto en órbita el martes pasado.

PRAGMATISMO. Esos son solo algunos de los resultados de las reformas que liberalizaron la economía y el comercio y que comenzaron luego de la muerte del Gran Timonel, Mao Tse Tung, en 1976. El proceso, conocido como "Apertura y Reforma", se hizo bajo el liderazgo de Deng Xiapoing. El político, apodado Pequeño Timonel y que murió hace 11 años, había logrado mantenerse cerca del poder en medio de purgas e intrigas.

Deng desmanteló varios de los sistemas imperantes para el comercio rural y urbano, abrió el mercado local a las inversiones extranjeras y estimuló la capacitación, sobre todo en lo que hace a las leyes económicas y jurídicas por las que se rige el comercio internacional. En líneas generales, Deng permitió el ingreso de las leyes del capitalismo, y se mantuvo fiel a una actitud pragmática expresada en su clásica frase: "No importa si el gato es negro o blanco. Lo importante es que cace ratones".

El pragmatismo de Deng y sus aliados en el poder político -que nunca dejó de estar bajo el estricto control del Partido Comunista- explica buena parte del boom económico del país. Pero también es el responsable de varios de los problemas que enfrenta en su ascenso hacia los estratos más altos de la economía y la influencia política.

En su vertiginosa escalada, China devora recursos naturales, ajenos y propios. De acuerdo a la consultora estadounidense Global Trade Information Services, las importaciones chinas de petróleo totalizaban aproximadamente 170 millones de barriles en 1996. Diez años después, esas mismas importaciones superaban los mil millones de barriles. Aún así, China consume una parte minoritaria del petróleo en el mundo; Estados Unidos sigue a la cabeza en esa lista. El problema es que el país asiático tiene un ritmo de uso del combustible mucho más elevado, dadas las enormes necesidades que significa sustentar los transportes, la calefacción y la maquinaria de una economía en expansión.

China, como otros países alertados por el cada vez mayor precio del oro negro, ya puso la mira en los biocombustibles. Hace dos años, se cosecharon aproximadamente 14 millones de toneladas de canola, un oleaginoso apto para transformación en combustible y una de las apuestas para un futuro menos dependiente de los pozos de Medio Oriente.

En una serie de artículos sobre la economía china publicados por The Economist, se informa que, con un quinto de la población mundial, China consume la mitad de todo el cemento en el mundo, una tercera parte del acero y una cuarta parte del aluminio. Ese enorme apetito por recursos naturales -junto al de otro país con muchos habitantes en pleno crecimiento, India- es para muchos la razón de los cada vez mayores precios de combustibles y alimentos. Aunque en eso hay responsabilidades compartidas: la especulación financiera con los commodities por parte de fondos de inversión globales y grandes financistas internacionales, también contribuyen al espiral ascendente de los precios.

En la última cumbre sobre alimentos organizada por la Organización de Alimentos y Agricultura de la ONU, el Ministro de Agricultura Sun Zhengcai exigió que no se culpara a su país por los precios de los alimentos: "China ha contribuido a la seguridad alimentaria mundial al suministrar alimentos para una cuarta parte de la población mundial", afirmó en Roma.

Las repercusiones negativas del crecimiento económico del país no solo se dan en el contexto internacional. Hacia adentro, las políticas que sostienen el boom también tienen consecuencias. Una de las principales es el deterioro ambiental. De acuerdo a un estudio de la Agencia Internacional de Energía de 2006, el próximo año China superará a Estados Unidos como el mayor emisor mundial de dióxido de carbono, el gas identificado como el principal responsable del "efecto invernadero" que causa el calentamiento global.

El Río Amarillo, uno de los más importantes de China con más de 5.000 kilómetros de extensión, está tan contaminado que se calcula que la mitad del agua ya no es potable y tampoco se puede usar para el riego de plantaciones agrícolas. Las represas -20 actuales y 18 más proyectadas para años venideros- tampoco contribuyen a frenar el debilitamiento del cauce del Río Amarillo, llamado también el Río Madre de China. Otro nefasto indicador ambientales es la desertificación que, según un estudio de la National Geographic, consume 300.000 hectáreas por año.

Como una ironía de la historia, el formidable poder del capitalismo en plena expansión se da en un país gobernado por el Partido Comunista más grande e importante de la Tierra.

Vestirse de seda

A la espera de los calculados siete millones de turistas para los Juegos Olímpicos, Beijing se renueva: una inversión de 40 mil millones de dólares pretende asegurar que la ciudad presente su mejor cara.

Cifras

5 millones

Es la cantidad de gente que quedó sin hogar luego del terremoto en Sichuan. Murieron 70.000.

-378

El saldo desfavorable -en millones de dólares- en la balanza comercial entre Uruguay y China.

17%

El último aumento del presupuesto militar. El país destina 57.000 millones de dólares a las FF.AA.

350

Son los millones de fumadores. Un millón de chinos mueren prematuramente por el tabaco por año.

50%

De todo el cemento empleado en el mundo es consumido por la expansiva economía china.

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