En julio o agosto se venderá el último boleto de transporte colectivo en Montevideo, si todo sale como previsto. En las líneas interdepartamentales y diferenciales capitalinas ya funciona un nuevo sistema que expende, cual impresora de computadora, una tira de papel con los datos pertinentes cuando el cliente paga por el viaje.
Con el fin del boleto concluye una historia de 46 años, ya que el actual formato se introdujo en 1962. Además, es el adiós a un sistema de trabajo que implicaba la presencia de un guarda y su boletera (rediseñada en 1968 para la más pequeña contenedora de boletos estudiantiles). Más allá de eso, también generó costumbres como sumar todos los números del boleto para ver si éstos daban 21. O guardar los que venían impresos con números capicúas, como un talismán de lo cotidiano.
El sistema que se impuso en 1962 fue ideado por Herman Bello, de la imprenta Bello y Bello. La compañía no es la única que imprime boletos para las líneas que circulan por Montevideo, pero sí la mayor. En las máquinas que Bello diseñó y construyó se imprimen, en papel "tienda", millones de boletos por año: en 2007, la cantidad total de boletos vendidos fueron un poco menos que 265 millones. Desde Bello y Bello, el gerente Alejandro Puey no quiso proporcionar números, pero aclaró que la pérdida de esa parte del negocio no significará una merma decisiva para el futuro de la imprenta. Según Puey, las máquinas que imprimen actualmente los boletos admiten modificaciones para poder ser usadas para otros fines.
Desde Cutcsa -la principal compañía de transporte colectivo de la ciudad con una flota de 1046 vehículos- el encargado de Relaciones Públicas Ruben Riera no pudo confirmar cuándo será vendido el último boleto, dado que la implementación del nuevo Sistema de Transporte Metropolitano se ha demorado. Sin embargo, el subgerente general de Cutcsa, Alvaro Santiago, estima que la última partida de boletos se venderá en julio o agosto.