Nadie dijo que iba a ser fácil para China organizar los Juegos Olímpicos pero las cosas se están complicando. Un hecho que tan celebrado se ha convertido en el premio mayor de las protestas: interrumpir el periplo mundial de la llama olímpica. Ya hubo problemas en Europa y en Estados Unidos y viene para Buenos Aires, ciudad que siempre se sabe hacer notar.