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"El norte es una historia de sacrificios"
Empujando la ambulancia
En Tomás Gomensoro hay un médico, una policlínica y 4.000 personas. Esperan mayor apoyo oficial que la visita de una ministra que no fue a su propio centro de salud.

MARCELA MORETTI

Eran casi las cinco de la mañana cuando Isabel le tomó la fiebre a su hijo menor y decidió salir corriendo para la policlínica de salud pública. El niño de siete años tenía temperatura muy alta y no paraba de vomitar. Al llegar al único centro de atención médica de Tomás Gomensoro los recibió una enfermera de guardia.

Tenía orden de no llamar al médico salvo que lo considerase imprescindible; no era el caso. "Le dije que no me iba hasta que el médico lo viera. Le dieron una atención de emergencia. Quedó internado en observación pero no tenía diagnóstico ni nada. Lo medicó la enfermera. El médico se dignó a verlo recién a las 11 de la mañana, después de que lo llamó un diputado", cuenta Isabel y se vuelve a enojar.

La escena, que no pasó a mayores, ocurrió en una de las primeras localidades que el presidente Tabaré Vázquez visitó el mes pasado en su gira "pueblo a pueblo". Quien llamó al doctor para informarse del caso a pedido de la familia de Isabel fue Carlos Maceda, legislador frenteamplista por Artigas. Y el médico que actuó fue Alejandro Olivera, el único que atiende en Tomás Gomensoro, un pueblo de unos 3.000 habitantes. Es la tercera (Baltasar Brum le disputa el puesto) localidad más poblada de Artigas.

Isabel es drástica con la situación de los servicios de salud. "Si te toca salir con algo muy grave de acá, te morís", dice, y recuerda cuando hace pocos días vio a tres hombres intentando arrancar la ambulancia a empujones para poder trasladar de urgencia a un hombre con síntomas de apendicitis.

La ambulancia es una camioneta Chevrolet de 1970 bastante destartalada que funciona cuando quiere y no está equipada ni siquiera con oxígeno. "Deficiencias hay un montón. El hecho de que haya un solo médico es un problema. La ambulancia está para chatarra. Y Gremeda hace uso y abuso de la policlínica y de la ambulancia y es muy poco lo que aporta", reafirma Oscar Ganio, integrante de la comisión de apoyo a la policlínica de Tomás Gomensoro.

Gremeda es la mutualista local y funciona en la policlínica sin que exista un convenio que le exija contrapartidas por usar las instalaciones, dicen.

¿Pública o privada?

Si una persona llega a la policlínica un lunes, martes, jueves o viernes de mañana se va a encontrar con el doctor Olivera atendiendo para salud pública. Da 15 números por día, según informó una enfermera de la policlínica. Esos días más los miércoles pero de tarde, de 15 a 17:45 horas, Olivera recibe a pacientes de Gremeda. Todo en la misma policlínica. También atiende para Gremeda los sábados de mañana y siempre está de guardia, para todos los habitantes, en casos de emergencia.

Para el director del hospital de Artigas, Silvio Ríos, está claro que está pendiente un convenio transparente y justo entre Gremeda y la policlínica de Tomás Gomensoro. Para empezar la empresa privada debería pagar, al menos, un alquiler por el uso de las instalaciones. Pero eso todavía ni se discute.

El primer paso, que sí se está negociando, consiste en formalizar y ponerle precio a un intercambio que se da de hecho: Gremeda traslada a sus pacientes en la ambulancia de salud pública y los médicos de esa institución privada suplantan al de la policlínica en sus cuatro días libres al mes y la licencia anual. Ríos calcula que haciendo números, las partes salen casi empatadas en el trueque. El mismo criterio se va a aplicar en Baltasar Brum, la localidad vecina, aunque allí la mutualista y la policlínica no conviven bajo el mismo techo y además tienen dos médicos.

Ríos informó que normalmente se calcula un médico cada 1.000 habitantes, un guarismo del que Tomás Gomensoro está lejos. Aunque aclaró que Olivera es un médico general que está respaldado por los especialistas del centro de salud de la capital departamental. Igual cree que la atención médica es insuficiente y propone negociar con Gremeda para poder llevar ginecólogos y pediatras itinerantes al pueblo.

Igual el doctor no está tan solo en Tomás Gomensoro. Hay cuatro enfermeras efectivas que cubren las 24 horas de atención. Dos de ellas trabajan para salud pública y Gremeda y las otras dos son honorarias. Si no fuera por las últimas, el centro tendría que cerrar de noche. Hasta hace dos meses no cobraban nada pero la comisión de apoyo a la policlínica ahora les paga "algo" por mes, informó Ganio.

La comisión también repara una ambulancia que estaba abandonada en Artigas para sumarla a la Chevrolet destartalada. Todo con fondos donados por vecinos y empresarios de la zona.

Olivera, el médico, reconoce la falta de recursos humanos y materiales y asegura que pidió refuerzos de personal administrativo y de enfermería. Pero se adapta. "Hacer malabares es parte del trabajo porque es un lugar alejado, casi de campaña", afirma.

El médico del pueblo

Si Olivera no cobrara los sueldos de Gremeda y de la policlínica, Tomás Gomensoro no tendría ni un médico, como suele pasar en otros pueblos. "Con un sueldo de Salud Pública ahí no se radica nadie", dice Ríos. "El norte es una historia de sacrificios".

El médico comunitario del pueblo tiene que atender a todos y estar a la orden las 24 horas. Además, el trabajo siempre está lleno de imprevistos. Por ejemplo, se supone que una mujer embarazada se controla y llega al hospital de Artigas para parir en las mejores condiciones, pero no siempre es así y el médico termina asistiendo partos.

Cortar con el trabajo no debe ser nada fácil para Olivera, que vive en la casa que le dan, pegada a la policlínica. Pero los vecinos de Tomás Gomensoro dicen que no tiene problemas en aislarse y hablan de poco interés en atender emergencias. El comentario llegó incluso a Ríos, quien lo habló con Olivera. "Minimizó bastante los problemas", dice el director del hospital.

El diputado Carlos Maceda dice que no tiene quejas o denuncias graves sobre la actuación del médico y destaca que cuando llamó a Olivera para informarse del estado del hijo de Isabel, recibió toda la información del caso. "El médico estaba informado de la situación y en ese momento el caso no revestía gravedad", explicó.

"Claramente la demanda excede a la oferta", reconoce Olivera que cuida a todo un pueblo. Y se resigna a esperar que el Ministerio de Salud Pública le envíe refuerzos. El diputado Maceda aspira a que el nuevo Sistema Nacional Integrado de Salud preste atención a los lugares que hoy están más desprotegidos, como Tomás Gomensoro. El director del hospital de Artigas aspira a la complementación de servicios entre Gremeda y salud pública.

Y los vecinos de la comisión de apoyo a la policlínica siguen enojados porque la ministra de Salud, María Julia Muñoz, no visitó la policlínica cuando fue a Tomás Gomensoro con el presidente. Dicen que tienen 15.000 dólares guardados para ampliar el pequeño centro de atención, una opción que no figura ni en los planes de más largo plazo del MSP.



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Foto: El País. 
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