PAMELA ARAVENA - EL MERCURIO
Un "annus horribilis". Así es calificado el 2007 por gran parte de los propios partidarios de la presidenta Michelle Bachelet, marcado fundamentalmente por la crisis que provocó la puesta en marcha del "Transantiago", el fracasado y costosísimo plan de transporte público de la capital, que -diseñado en la administración de Ricardo Lagos e implementado por Bachelet- hizo descender bruscamente el apoyo al gobierno.
Este año podría ser peor. Las elecciones municipales de octubre serán el primer test político a su gestión. Si el gobierno mantiene su mala evaluación en las encuestas, se aventura un castigo electoral a la Concertación con consecuencias insospechadas para los comicios presidenciales y parlamentarios de 2009.
En la oposición aseguran que recuperando de 20 a 25 alcaldías, de las 345 que tiene el país, crecerían las posibilidades de la Alianza para las presidenciales de 2009. Por eso la oposición teme una fuerte intervención electoral del gobierno.
Carlos Larraín, presidente de Renovación Nacional, asegura que a partir de abril van a "reventar los dólares en el sistema público" y que el aumento del gasto del Ejecutivo, que llega casi a 10%, posiblemente en los hechos sea superado. Su par de la Unión Demócrata Independiente, Hernán Larraín, advierte que la lucha será desigual: "Me temo que será un año de mucha intervención política. El nombramiento de Francisco Vidal como nuevo vocero de gobierno tiene que ver con eso".
En la Concertación niegan que haya espacio para que el aparato estatal participe en la campaña. "Hubo un cuestionamiento muy fuerte desde la oposición. Además, está pendiente un fallo del Tribunal Constitucional sobre una norma que regula el tema", afirma el presidente de la Cámara de Diputados, Patricio Walker.
La llegada de Vidal, en todo caso, no será el último refuerzo de La Moneda. Un cambio de gabinete adicional para los dos años que le quedan a Bachelet se estima inminente. "Es necesario atacar el desgaste. La caída del gobierno en las encuestas y la mala evaluación de algunos proyectos públicos hacen esperable que a más tardar a principios de 2008 se produzca el cambio. Pero no servirán de nada nuevos rostros si no existe una nueva hoja de ruta", agrega Walker.
El próximo año seguirá siendo inestable para el mundo concertacionista. El senador Andrés Allamand prevé que el estallido interno en los partidos oficialistas no se detendrá. Si la Democracia Cristiana opta por expulsar al senador Adolfo Zaldívar -quien se negó a aprobar nuevos recursos para el Transantiago-, va a crecer la disputa de liderazgo entre la presidenta, Soledad Alvear, y el actual presidente del Senado y ex Primer Mandatario, Eduardo Frei. Ambos aspiran a suceder a Bachelet.
"En tanto, el Partido por la Democracia ya dio muestras en 2007 de que controla sus crisis también de la peor manera: expulsando a dos de sus miembros más emblemáticos, entre ellos su ex presidente Jorge Schaulsohn. Mientras, las grandes divergencias en el PS sólo han sido tapadas por los conflictos de sus aliados, pero en 2008 pueden estallar. Todo esto habla de una coalición afectada por la gangrena política", afirma Allamand.
En la oposición se apuesta a que el gobierno continuará cayendo en las mediciones. No hay visos de recuperación de la autoridad presidencial, lo que se sumará a un año económico que se teme más complejo por el rebrote inflacionario, los efectos de la crisis inmobiliaria de Estados Unidosy un eventual menor precio del cobre.
Varios temas judiciales, de política exterior e internos, podrían complicar el panorama político del gobierno este año. Para empezar, algunas querellas en contra de ex funcionarios de la Empresa de Ferrocarriles del Estado podrían confirmar un escándalo de corrupción y mala gestión en esa compañía.
En el Tribunal Constitucional otros dos casos podrían enredar el panorama. El requerimiento contra el senador socialista Alejandro Navarro, por apoyar una protesta nacional de los trabajadores. El fallo fijará los parámetros de actuación de parlamentarios en actividades políticas o públicas. Y segundo, el de la píldora del día después, que tendrá consecuencias en las políticas públicas de salud y en la postura de La Moneda en temas de valores.
En el ámbito internacional se mantiene un complejo escenario. "El gobierno tendrá que ser cauteloso en el caso Bolivia, ya que puede ser inevitable la tentación del primer mandatario de querer elevar su popularidad a costa de Chile", afirma Ángeles Fernández, directora ejecutiva de Chile 21, centro de pensamiento de la izquierda concertacionista.
La opositora Alianza por Chile asegura que tiene por delante el desafío de aprovechar las oportunidades para desbancar a la Concertación, si logra seguir actuando cohesionadamente, aspecto que ha sido su principal debilidad frente a los electores durante los últimos 16 años.
El panorama es complejo. La Renovación Nacional cree que Sebastián Piñera, su abanderado presidencial, es la mejor carta. Pero la Unión Democrática Independiente esperará hasta después de las elecciones municipales para elegir a su representante.
La oposición cree que es posible desbancar al oficialismo. "La teoría del desalojo, es decir, el reemplazo de la Concertación en el gobierno, claramente avanzó en 2007 -advierte Allamand-. No sólo se acuñó el concepto, también ganó terreno en todos los números. Hay hastío en la gente. Se está consolidando el surgimiento de una mayoría ciudadana opositora. Este año, qué duda cabe, se va a acentuar la tendencia al desalojo".