El primer Congreso del Frente Amplio desde que es gobierno (el quinto de su historia) convocó a delegados de todo el país al Palacio Peñarol para dirimir cuestiones cruciales para el futuro de la fuerza política.
Entre chorizos "progresistas" y largas jornadas de debates, los representantes de la coalición de izquierda intentaron ponerse de acuerdo en temas como la designación del nuevo presidente del Frente Amplio y las relaciones comerciales con otros países, sobre todo Estados Unidos. No hubo acuerdo en lo primero, y en lo otro se determinó que no se firmaría un Tratado de Libre Comercio.
La tolerancia entre correligionarios se puso a prueba más de una vez, como cuando se discutió la candidatura de la politóloga Constanza Moreira a la presidencia del sector, opción promovida por el MPP.
Entre citas a Unamuno por parte de Carlos Baráibar ("Venceréis, pero no convenceréis") de Asamblea Uruguay y el "fascista", que le espetó Héctor Tajam del MPP volvió a hacerse notar la tendencia política de esta temporada: de los epitetos hirientes se va directamente a las manos.
El Congreso se denominaba Liber Seregni, aunque se terminó en un tono bastante menos conciliador que el que pregonaba el histórico líder.