E l diario estadounidense, The Washington Post, publicó ya hace dos años, un largo informe (que ocupó tres ediciones) sobre el uso que Al Qaeda hace de internet. La conclusión era desalentadora para los intereses de un país embarcado en una guerra contra el terror: todo el potencial militar es vulnerable a una red de propaganda, ataque y entrenamiento barata, disponible para un vasto universo y difícil de controlar.
El informe se iniciaba con una anécdota que fue muy repetida en su momento para ilustrar el uso de la tecnología por parte de Al Qaeda. Fue contada por el biógrafo de Osama Bin Laden, Hamid Mir. En las nevadas montañas cerca de Jalalabad en Afganistán en noviembre de 2001, todos los miembros de Al Qaeda huían, ante el avance imparable de las fuerzas de la coalición contra el Talibán, con una AK-47 en una mano y un laptop -con Mohamed Atta, uno de los secuestradores del 11-S, de protector de pantalla- bajo el brazo.
Recurrir a internet se hizo inevitable para una red dispersa y cuyos territorios les fueron arrebatados con la caída del régimen talibán que acogió a Bin Laden y los suyos en Afganistán. Sin los campos de entrenamiento, a los que acudían los jóvenes musulmanes seducidos por la aventura de la jihad. Internet se convirtió en el campo de entrenamiento virtual. Los atacantes del sistema de transporte de Londres, por ejemplo, tuvieron sus primeros contactos con sus patrocinadores a través de mails o en los incontables sitios de foros de potenciales jihadistas.
"Al Qaeda se volvió el primer movimiento guerrillero en la historia en migrar del espacio físico al ciberespacio", decía la nota del Post. La invasión a Irak no hizo más que fomentar esos sitios, que hoy rondan los cinco mil. El ex subdirector de la CIA, John E. McLaughlin afirmó que a la red de Bin Laden está básicamente movida por la "ideología y por internet".
Es irónico que el régimen talibán prohibiera la televisión, la música y hasta los cepillos de dientes, como innovaciones modernas, pero "Al Qaeda se sumó rápidamente a las tecnologías de la globalización", apuntaba el artículo. A su vez, hacía notar que Bin Laden fue uno de los primeros usuarios de los teléfonos satelitales, produjo videos de propaganda y permitía que sus hijos jugaran al Play Station en su escondite de Jalalabad.
Además, Irhabi007 no fue el primer webmaster entusiasta en los asuntos de la guerra santa, ni tampoco el primero en ser apresado. Ese honor podría corresponder a Babar Ahmad, un británico de origen paquistaní, que ya en 1996 había lanzado un sitio web dedicado a recolectar fondos para las campañas Bosnia, Chechenia y Afganistán. Fue arrestado en 2004.
El informe recuerda que el grado de perfeccionamiento en el uso de internet que tienen los extremistas islámicos, hizo que, por ejemplo, la adhesión del ahora fallecido líder iraquí, Abu Mussab Zarqawi, a la red de Al Qaeda fuera hecha abiertamente on line. Y que uno de sus bienes más preciados fuera su computadora portátil.
Algunos creen que uno de los aportes de Zarqawi al terrorismo internacional fue el aprovechamiento de la red como un medio de intimidación y propaganda.