EL PAIS DE MADRID
El machismo-leninismo cubano, que tuvo su época de esplendor en los grises y homofóbicos años setenta, está en crisis y a punto de ser sepultado. Ya no son sólo los desagravios y reconocimientos públicos realizados en los últimos años a artistas e intelectuales que fueron marginados por su orientación sexual. Hoy, Cuba estudia un proyecto de reforma legal para reconocer los derechos civiles y patrimoniales de las parejas homosexuales, incluidos la formalización jurídica de las uniones entre gays y lesbianas y el derecho de adopción, algo revolucionario en un país que durante años persiguió la ostentación pública de la homosexualidad. La propuesta, que ya se encuentra en fase de análisis en el Buró Político del Partido Comunista, no es impulsada por cualquiera. El alma y principal defensora del proyecto de reforma del Código de Familia es Mariela Castro Espín, directora del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex) e hija del presidente, Raúl Castro.