"La libertad ya no se discute"

| Para el pensador francés, los bloques de izquierda y derecha política esconden concepciones diferentes sobre la naturaleza humana.

Para el pensador francés, los bloques de izquierda y derecha política esconden concepciones diferentes sobre la naturaleza humana. 200x324
Para el pensador francés, los bloques de izquierda y derecha política esconden concepciones diferentes sobre la naturaleza humana.

El pensador francés fallecido el 14 de abril dijo en su última entrevista: "ya no hay diferencias ideológicas de fondo entre la izquierda y la derecha". Dice que esta división no tiene actualidad en la vida política moderna y que sólo vale como referencia general.

-¿Cuál es el origen de la división entre la derecha y la izquierda?

-La Revolución Francesa, porque en ese momento se diseñó una primera división en la Asamblea de los Constituyentes. Durante el verano de 1789 aparecieron por primera vez las apelaciones de derecha e izquierda, y se utilizaron términos espaciales para distinguir conceptos culturales e intelectuales.

-¿Se refiere a la ubicación de las tendencias en el recinto?

-La Asamblea se reunió en mayo de 1789 para debatir el tipo de Constitución que debía tener el país. Se decidió que se establecería una monarquía constitucional con separación de poderes y en agosto de 1789 el debate se centró en el alcance de lo que se llamaron las prerrogativas reales, es decir qué se le dejaba al rey en el proceso legislativo, si tendría derecho de veto. La Asamblea se dividió: a la derecha del presidente se ubicaron los que estaban a favor de las prerrogativas. Los que estaban en contra y querían ir más lejos en el liberalismo y en la democracia se ubicaron a la izquierda.

-La revolución, la república, la democracia y la religión fueron los criterios que dividieron a la derecha y a la izquierda. ¿Sigue siendo así?

-La mayoría de estos criterios ya no son válidos. Hay un consenso para aceptar las libertades públicas y nadie cuestiona la forma republicana ni la democracia. Hay un consenso casi unánime en que no hay poder más legítimo que aquel que otorga el sufragio universal. Por lo tanto, todo lo que durante mucho tiempo fue tema de controversia no es ya de actualidad.

-¿Cuál es la división que está vigente?

-Cuando se interroga a los franceses sobre cuál es el sentido que le dan a la división de izquierda y derecha responden que les parece algo caduco, pero esos mismos franceses no tienen ninguna dificultad en proclamarse de derecha o de izquierda. El hecho es que hay herencias, recuerdos históricos que los determinan y los reenvían a viejos debates, incluso sabiendo que estos debates ya no son de actualidad.

-¿La respuesta está en la herencia genética, en el pasado?

-Creo que la respuesta hay que buscarla en un lugar más profundo, con relación a los valores. Por ejemplo en el ejercicio de la justicia y de la represión. En la pedagogía, en las escuelas. La izquierda será más bien favorable a un tipo de enseñanza sin obligaciones. Por el contrario, la derecha dirá que el esfuerzo es necesario. Vemos bien que entre una libertad sin obligaciones y una autoridad con obligaciones hay una división profunda de sensibilidades y de valores. La izquierda piensa que el criminal puede reintegrarse a la sociedad, convertirse en un ciudadano como los otros. Hay cierta confianza en el hombre. En contrapartida, parte de la derecha es escéptica y no lo cree posible. Lo que divide a la derecha de la izquierda son más bien concepciones sobre la naturaleza humana.

-Usted afirma que la división entre derecha e izquierda es incomprensible, arcaica y perniciosa.

-Pero no podemos ignorarla, porque en la política hay que hacer elecciones. Una división entre la derecha y la izquierda facilita la sensibilización, el interés del elector. Sin embargo, si siempre tenemos dos posiciones, una de derecha y otra de izquierda, dos bloques diferentes, esto puede conducir a una división profunda de la nación y puede comprometer el consenso. Lamentablemente, hay que reconocer que muy a menudo ocurre así.

-Desde este punto de vista, no hubo progresos...

-Hubo progresos: que los partidos hagan menos promesas porque los electores ya no les creen. El elector ya no cree en el candidato que dice que solucionará todos los problemas.

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