Sábado 28.04.2007, 06:22 hs. | Montevideo, Uruguay
 
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Irma Leites, líder del grupo Plenaria Memoria y Justicia | "El sistema siempre recurre a la privación de libertad. Esas cosas pasan"
La soledad radical
Reinvindica el odio de clases. Se hizo conocida por asonadas y escraches. Ya fue procesada por desacato en 2005. Ahora, Leites podría ir a la cárcel si la Justicia comprueba su acción en disturbios contra Bush. Inteligencia la investiga, según ella.

DANIEL RÍOS

El poder suaviza las posiciones, lima las aristas de los sueños, corre hacia la realidad. Era lógico que durante una gestión de izquierda hubiera desprendimientos radicales. Es que la política en la democracia liberal funciona igual que la economía de mercado. Y así aparecieron nuevos nichos para viejos clientes de la izquierda uruguaya que no se han sentido escuchados por Tabaré Vázquez y todos aquellos que cruzaron la trinchera para ocupar un espacio de poder.

Irma Leites, de 54 años, fue una de las primeras en ver esas señales de insatisfacción, aún antes de la llegada del Frente Amplio al gobierno. En el año 2000 creó la agrupación Plenaria Memoria y Justicia que en principio giró sobre la problemática de los derechos humanos, la lucha contra la impunidad de los civiles y militares que tuvieron participación activa en la dictadura.

Plenaria Memoria y Justicia amplió sus horizontes sumando nuevas reivindicaciones sociales, convirtiéndose en un activo promotor de protestas a través de acciones directas, escraches contra personas acusadas de haber sido torturadores, pedreas contra multinacionales y asonadas en zonas financieras. El accionar de estos pequeños grupos se ha hecho sentir a nivel masivo.

Según la propia Leites, Plenaria Memoria y Justicia seguirá siendo un movimiento y no se transformará en un partido político. Tiene entre 20 y 50 militantes, en su mayoría personas de 20 a 30 años, jóvenes sin contención de los partidos políticos, que no vivieron los episodios de la guerra sucia y llegaron a una lectura convincente de la historia moderna a través del movimiento.

Así como hay gente que se hace conocida por sus ideas y trayectoria, Leites instaló su nombre en la agenda pública por la vía de los hechos. El 8 de noviembre de 2005 fue procesada por "desacato por ofensas", luego de que integrantes de Plenaria Memoria y Justicia realizaran una manifestación frente a la sede del Tribunal de Apelaciones que ordenó el archivo de la investigación sobre la desaparición de María Claudia García de Gelman. Habían pintado la leyenda "Alcahuetes de los milicos" en el garaje del Tribunal. Leites no dio los nombres de los autores al juez Ricardo Míguez y resultó procesada por encubrimiento y luego por desacato. Ella reivindicó el episodio como un acto de libertad de expresión.

Un cuadro poco conocido

Hasta ese momento casi nadie conocía a Leites. Ella misma era hija del descontento. Había sido una militante de segundo orden en el Movimiento de Liberación Nacional, presa política en dictadura, exiliada en Suecia luego de su liberación en 1982. Reintegrada a la vida uruguaya, en 1989 decidió desafiliarse del Movimiento de Liberación Nacional luego de un congreso en el cual los tupamaros decidieron entrar al Frente Amplio y redefinirse como una corriente política policlasista.

Leites militó en la columna 70 de la organización. Militantes conocidos del MLN-Tupamaros como Marcelo Estefanell, preso 13 años en el Penal de Libertad, dice no haber conocido a Irma en sus años de militancia y guerrilla. De su segundo período de militancia (integró el comité central entre 1985 y 1989), Eleuterio Fernández Huidobro la recuerda bien: "sí, militó con mucha intensidad. Después se fue, pero no creo que sea por su posición anticapitalista. A mi juicio, nosotros también somos anticapitalistas. En todo caso, tenemos con ella diferencias sobre el camino".

Muchos se preguntan quién es esta mujer que llama "traidor" a su ex líder, José Mujica. Para la Policía, Irma Leites es una agitadora social de las más irreductibles, la enemiga número uno de los Mc Donalds, la santa patrona de los vidrieros. Para sus vecinos, es una mujer como cualquiera, una buena vecina, secretaria administrativa de la Federación Uruguaya de la Salud, madre de una adolescente de 17 años, una dama en pareja con un hombre nueve años menor.

A primera vista, Irma es una mujer como muchas en el complejo de viviendas de la calle Zum Felde, a medio camino de Camino Carrasco y Punta Gorda. Sin embargo, sus ideas la transportan a dimensiones desconocidas, por lo menos para amas de casa comunes y corrientes. El martes 17, Leites y otros tres radicales fueron indagados y reconocidos en los videos de los desmanes ocurridos el 9 de marzo por la llegada al país del presidente de Estados Unidos, George Bush. Su conducta podría encuadrar en la figura de motín o instigación a delinquir. Ambos delitos son excarcelables, aunque no para Leites que ya tiene antecedentes. También podrían ser encontrados responsables del delito de sedición, en cuyo caso se establece pena mínima de penitenciaría.

La dirigente de Plenaria Memoria y Justicia está tranquila. No parece una persona que podría ir a la cárcel y se muestra dispuesta a defender sus puntos de vista a contrapelo de las tendencias en la sociedad uruguaya. Ella adjudica su ideario a una vida dura que empezó un 19 de junio de 1953 en Salto.

"Mi padre era peón rural -dice Leites-. Vivía de recoger naranjas, papas, caña de azúcar. Andábamos por todo el país buscando laburo. Mi familia tuvo que pelearla desde abajo, siempre. Al final nos radicamos acá, en unos cantegriles en la zona del Hipódromo, detrás del noveno de Caballería. Mi padre era changador del Mercado Modelo. Yo también tuve que empezar de abajo porque nací con problemas de salud".

-¿Qué tenía?

-Tenía un problema congénito en los pies. Un acortamiento de tendones. Hasta los 14 o 15 años no caminé bien. Fui operada un montón de veces.

-¿Su familia estaba muy politizada?

-Para nada. Mi padre no votó nunca. Era la típica gente orejana del interior que no creía en las elecciones. En todo caso tenían simpatía por los partidos tradicionales. Ni cédula tenía. Tanto es así, que cuando estaba presa en el penal de Punta de Rieles no me podía visitar. Mi familia es la típica familia sin trabajo y sin estudio que vino a engrosar los cinturones de miseria.

-¿Qué cree que templó su carácter y sus ideas?

-La injusticia, la discriminación. Recuerdo largas madrugadas esperando que mi padre llegara con la bolsa de verduras del Mercado. Esa iba a ser nuestra única comida del día.

-¿Fue a la escuela?

-Entré a los 9 años. En la escuela del Hospital Pereira Rossell. Ya sabía leer y escribir de antes. Estudié hasta cuarto año de liceo, que fue cuando caí presa en 1973. Pero en mi caso siempre hubo interés por salir del atraso. Siempre traté de vivir, no de sobrevivir. Una se ha endurecido, pero ha mantenido cierta ternura.

-Pero también hay rencor en su discurso.

-Yo reivindico el odio de clases. Reivindico el odio a los que sepultan a las mayorías a vivir en la miseria. No es un odio personal, es conciencia política.

-¿Cree que alguien puede ser ético y tener dinero?

-Es como hablar de patrones buenos y malos. Yo creo que existe una lucha de clases. La única salida ética es renunciar a la riqueza. Milité con gente del MLN que era de clase alta que abandonó su condición social porque entendió que de alguna manera había que cortar la cadena de explotación. La cosa no pasa por tratar bien a los trabajadores. El problema es que hay alguien que se está apropiando de la riqueza que vos generás.

-¿Tiene buena relación con alguna gente rica?

-Yo puedo llevarme muy bien con un señor que tenga tres casas en Carrasco, pero eso no quiere decir que el tipo esté del lado justo de la pelea.

-Usted quiere abolir la propiedad privada.

-Claro que sí. Pero le aclaro que no somos unos iracundos. Tenemos razones para pensar así. Tiene que haber una propiedad social de las cosas. ¿Cómo se explica que en Uruguay viva tanta gente en la calle cuando hay tantas viviendas vacías?

-¿Cómo empezó a militar?

-La militancia empezó en las calles y en los libros cuando estaba en el Liceo 13 del Hipódromo. Hoy creo que mi primer acto de militancia fue leer La cabaña del Tío Tom a los 5 años. Ya en mi juventud, leí a Ho Chi Minh, que me impresionó mucho. Ver cómo Vietnam, en aquella miseria increíble, enfrentó a Estados Unidos. El tercer libro fue el Manifiesto del Partido Comunista. Me dio una interpretación de la historia desde la perspectiva de la lucha de clases.

-¿Cuál fue su primer acto de rebelión?

-Una ocupación del Liceo 13. Iba al nocturno y la patota de la Juventud Unida de Pie (JUP) rodeó el centro y baleó a compañeros. Después, estuve en la organización de un sindicato en una textil llamada Isisa en la que yo trabajaba. En ese tiempo milité en el Frente Estudiantil Revolucionario 1968 (Fer 68). Después, entré al MLN-Tupamaros.

-Y después cayó presa.

-Caí presa el 28 de noviembre de 1973. Caímos con otros dos compañeros en una "operación rastrillo". Estuve en varios lugares. Primero me llevaron a Artillería, en La Paloma, con (Manuel) Cordero y (José Nino) Gavazzo y toda la plana mayor de la Operación Comando Antisubversivo (Ocoa). En 1974 me trasladaron a Punta de Rieles. La justicia militar me dio ocho años.

-¿Gavazzo la torturó?

-Sí. Gavazzo se presentaba con un encendedor. Te levantaba la capucha y te decía: "fijate esto". Te mostraba un encendedor que le habían regalado en la CIA. Él, (Jorge "Pajarito") Silveira y Cordero estaban en un lugar al que le decían "La Capilla". Allí hacían submarinos y plantones desnudos. La música de los Wawanco a todo lo que daba. Oír esos gritos es el peor recuerdo de mi vida. Uno no sabía si el compañero se callaba porque lo habían matado o qué.

Demoliendo hoteles

-¿Está dispuesta a perdonar a los militares y policías que actuaron en dictadura?

-La verdad es que los recuerdo mamados o drogados torturando gente en Navidad y no los puedo perdonar. ¿Es justicia que estén presos? No nos dicen dónde están nuestros muertos, no dijeron nada de lo que hicieron. Hay un proceso judicial pero no hay justicia.

-¿Qué le parece la ley de reparación para las víctimas de los dos bandos en la llamada "guerra sucia"?

-No se puede poner a las víctimas al mismo nivel que los victimarios. No se puede igualar a gente que luchaba por un ideal con la gente que aplicó el terrorismo de Estado. Es aplicar la teoría de los dos demonios, que nunca fue verdad.

-Usted fue liberada en 1982. ¿Qué pasó?

-Me llevaron encapuchada al aeropuerto. Nos pusieron en un avión a Suecia. Te daban un pasaporte que caducaba al pisar aquel país. Era para que no pudieras volver a ningún país de América Latina.

-¿Qué hizo en Suecia?

-Estábamos en un refugio de Naciones Unidas. Había gente de Argentina, Bolivia, Irán, países africanos, etcétera. Ellos nos daban vales para desplazarnos y vivir. En aquella etapa teníamos la obligación de estudiar sueco. Nunca pude aprender, era imposible en aquellas condiciones. Yo no pude instalarme nunca en Suecia. Nunca pude desarmar la valija.

-¿Nunca se pudo adaptar a la sociedad sueca?

-No, la verdad que no. Hice artesanías que aprendí a hacer en la cárcel. Y trabajé en una radio para latinos.

-Suecia es un país más justo que Uruguay.

-Tiene una redistribución de la riqueza mejor. Pero no es el mundo al que yo aspiro.

-Algo bueno debe haber tenido.

-Nos abrió la cabeza en muchas cosas. El tema de las opciones sexuales, el tema de las discriminaciones. Pero yo creo que las sociedades no serán justas hasta que cambien de régimen. Y las luchas por cambiar de régimen siempre serán violentas.

-¿Usted se prepara para una revolución?

-Yo creo que la lucha contra el Estado no será pacífica. Es un Estado que defiende a unos pocos y que desde su lugar ejerce la violencia contra todos. Antes de emprender cualquier lucha armada hay que convencer a los pueblos de que se apropien de esa lucha.

-¿A usted no le parece justo que las personas defiendan lo que es suyo?

-A nivel de Plenaria Memoria y Justicia estamos convencidos de que los aparatos armados del Estado (Policía y Fuerzas Armadas) son ejércitos de ocupación en el país. Lo único que puede terminar con eso es una insurrección. Por supuesto, no será con la idea foquista, es decir, primero el ejército revolucionario y después la gente. Ahora será una organización que crezca al mismo tiempo y en el mismo sentido.

-¿Realmente cree que eso sucederá en Uruguay?

-Sí , estoy convencida. Hoy las organizaciones sociales están dormidas, tienen un desarrollo muy acotado. La gente no está convencida de que hay cosas que las pueden resolver ellos mismos. Están acotados a las urnas, a delegar en dirigentes que nunca cumplen.

-Y contra eso, usted cree en la acción directa, es decir en las asonadas, en los piquetes, en los escraches.

-Es la única forma de presión. A veces un corte de ruta, desde el punto de vista revolucionario, tiene que ser defendido por encima del derecho de circulación del resto de las personas.

-Pero hay normas que hay que cumplir. ¿No es que mis derechos terminan donde empiezan los derechos del otro?

-Yo lo formularía distinto: mis derechos se prolongan y los tuyos también. Yo vivo en un complejo de viviendas muy lindo, pero alrededor del mismo hay cantegriles. Allí hay padres que tienen a sus hijos con problemas de salud graves y no tienen ni para el boleto. El derecho de esa gente a rebelarse debe ser contemplado por el otro, por ejemplo por un hombre que viene manejando un auto y se encuentra con el corte de calle.

-¿Usted está dispuesta a desprenderse de su apartamento por esa gente?

-Si estamos todos dispuestos a cambiar la sociedad, yo estaría dispuesta a compartir lo mío.

-¿Pero no siente que es una situación violenta?

-Yo no puedo condenar la violencia. Por algo se convoca a la movilización. Todos están avisados de que pueden suceder este tipo de cosas.

-Hay un montón de personas frustradas y sin un peso y no por eso salen a romper todo.

-Me hacés acordar a la canción Milonga de pelo largo cuando dice: "frazada del pobre hombre que siente frío y ya no se queja". La gente se ha acostumbrado a aceptar las cosas. Hay algunos que pueden reaccionar diferente. De manera menos irracional. Yo los entiendo.

-Entonces se le pueden romper los vidrios de su casa sin problemas. Usted lo va a entender.

-Es una pregunta mal formulada. Es como preguntar: si usted escracha, ¿estaría dispuesto a aceptar el escrache de usted mismo? Esas cosas no se preguntan.

-Pero a Mc Donalds se le puede romper los vidrios sin problemas. ¿Se lo merecen?

-La cajita feliz se hace con la explotación de niños.

-Mc Donalds ¿será un objetivo revolucionario?

-Yo creo que hay símbolos. A Mc Donalds está bien romperle los vidrios. Es una multinacional de la comida basura y de la explotación acérrima. Que los muchachos se organicen para repudiar eso...

-¿Y romper una óptica? ¿Es antiimperialista?

-Eso estuvo totalmente fuera de lugar. Esas vidrieras no las rompió la gente de la marcha antiimperialista. El día que lo hagamos la mayoría será una insurrección.

-No me diga que las vidrieras siempre son seleccionadas en medio del descontrol.

-Hay gente que aprovechó el descontrol para robar, que es otra cosa.

-¿No le parece que la gente los ve más como inadaptados que como revolucionarios?

-Las vidrieras siempre fueron el llamador para los jóvenes revolucionarios de los 60 y 70. Y ahora también.

-¿Me puede decir dónde están esos jóvenes hoy?

-Son los que hoy están procesando por sedición. ¿Por qué no procesarlos por daño a la propiedad? Lo que sucede es que sedición tiene un contenido político.

-A su juicio, ¿qué se tendría que haber hecho?

-Se podría haber aplicado alguna pena alternativa. No es casual que los dos episodios de procesamientos hayan ocurrido con la venida de Bush, la primera vez a Mar del Plata el 4 de noviembre de 2005 y la segunda vez el 9 de marzo de 2007. Parece que la llegada de Bush activa el delito de la sedición.

Crédito y espías

-Hablando de coherencia, ¿no se puede hacer una marcha sin violencia?

-Nuestra idea era una marcha creativa, masiva, con muñecos, quemando banderas, escribiendo graffittis, pero hasta ahí. El muchacho que procesaron por sedición es vegano (no come carne, ni derivados de animales), canta en los ómnibus porque está desocupado. Intentó romper un vidrio, pero ni siquiera pudo romperlo. Y sin embargo fue preso. Para ir preso por sedición tiene que haber una desestabilización para el gobierno y la sociedad, el sistema debería estar en jaque y aquí apenas se rompieron unos vidrios. No es el caso.

-¿Quemar banderas de otros países está bien?

-Lo hacen en todas partes del mundo, incluso en Estados Unidos. No veo por qué no en Uruguay. Además, aquí no vivimos en un estado de derecho, porque eso implica reconocer los derechos básicos.

-¿Tiene tarjeta de crédito?

-Tengo. Estamos en esta sociedad. Pero tener tarjeta de crédito y cobrar en un banco, o sacar un crédito no quiere decir que ésta sea la única forma de vivir.

-¿Qué le gustaría tener y no tiene?

-Tiempo libre.

-¿Qué lugar le gustaría ocupar en un gobierno revolucionario?

-Cualquier rinconcito. Si pudiera elegir, me gustaría el área de educación, la formación, comunicación, cosas que tengan que ver con hacer cosas prácticas.

-¿Cuál es su peor defecto?

-Hablar.

-¿Siente que está en minoría?

-Las hegemonías son aburridas y conformistas. Ahora la tarea es debatir y enamorar a los demás.

-Si pudiera charlar con un personaje histórico...

-Hablaría con Sendic. Le preguntaría qué dice de la entrega que hicieron algunos compañeros que tanto quisimos y hoy sostienen este gobierno.

-¿Se siente espiada por Inteligencia?

-Los servicios existen. Me siguen y me han intervenido los teléfonos. En el contestador de mi casa han dejado grabaciones de las reuniones de Plenaria.

-¿Toma Coca Cola?

-Sí, me gusta mucho. Mi hija dice que la revolución debe expropiarla para que todos la puedan tomar.

-¿Comió hamburguesas de Mc Donalds?

- Sí, alguna vez. Pero me gustan más las que hago yo con perejil, ajo y carne picada.

-¿Fue alguna vez a Punta del Este?

-Nunca. Una vez fui a una marcha de Fucvam pero el ministro Stirling y el gobierno de Batlle no me dejaron entrar en aquel momento. Mala suerte.

-¿A qué playa va?

- Acá nomás a La Mulata, en Punta Gorda.

-¿Usted se siente una líder?

-No sé. Soy una mujer con opinión propia y con ganas de militar y de actuar.

-¿Qué trabajo hace en el sindicato de la salud?

-En la Federación Uruguaya de la Salud (FUS) me ocupo del archivo, que es uno de los mejores del movimiento sindical.

-¿Cuántas horas trabaja?

-Siete.

-¿Cuánto gana?

-Diez mil pesos más o menos.

-¿Le da para llegar a fin de mes?

-Sí, relativamente y con organización. Yo trabajo y aparte tengo la pensión del padre de mi hija que murió en el año 2000.

-Si fuera presidenta de la República, ¿cuáles serían sus tres primeras medidas?

-Es una situación imposible. Yo no creo en los presidentes, mejor es una junta revolucionaria. Pero las tres medidas, si estuvieran a mi alcance, serían: tierra para el que la trabaja, socialización de los medios de producción y establecimiento de una democracia amplia que permita a la gente su desarrollo íntegro.

-¿Chávez o Lula?

-Chávez. Chávez es una persona que admiro. Su modelo me gusta. Chávez hace participar a la población en su sistema. Lula habla.

-¿Fidel Castro?

-Proceso revolucionario incompleto. Es una referencia y una etapa histórica de ruptura antiimperialista.

-¿Mujica?

-Un traidor.

-¿Tabaré Vázquez?

-Un típico médico uruguayo con características de monje. Una imagen armada para la conquista de un estilo uruguayo de vivir. El abrazo con Bush es el abrazo de conciliación de clases.

-¿Por qué daría su vida?

-La damos todos los días.

-¿Por qué razón mataría?

- Yo quiero la muerte del capitalismo.

-¿Que sintió al ver caer las Torres Gemelas?

-Que todo es posible.

Con un pie en la cárcel

En la tarde del 8 de noviembre de 2005, la líder de Plenaria Memoria y Justicia, Irma Leites, fue procesada sin prisión por el delito de "desacato por ofensa".

La sentencia emitida por el juez Ricardo Míguez dice: "Decrétase el procesamiento sin prisión de Irma Leites imputada de la comisión a título de coautora de un delito de desacato (...) La indagada será procesada sin prisión, atendiendo a que carece de antecedentes sin perjuicio de lo cual y en carácter de medida alternativa se le impondrá la obligación de cumplir tareas comunitarias, durante el término de 60 días, determinadas por el Patronato de Encarcelados.

Leites cumplió su pena alternativa en una clínica de salud barrial. Pero no hizo gran trabajo: los responsables prefirieron que se fuera, ya que no hacía nada y las manifestaciones en los alrededores perjudicaban el funcionamiento del centro.

La fiscal Ana María Tellechea pidió su procesamiento por "desacato por ataque a funcionario público". El juez Míguez la procesó por "desacato con ofensa". Durante la audiencia judicial, ex militantes tupamaros pintaron una leyenda en las paredes del edificio: "Mano blanda con los asesinos. Mano dura con los que luchan".

Leites volvió a ser indagada el 17 de abril, esta vez por los disturbios en la marcha anti Bush. Si la jueza Vera Barreto reconoce la participación activa de Leites en la marcha podría procesarla por motín o instigación para delinquir. El procesamiento anterior podría enviarla a prisión, pese a que ambos son delitos excarcelables.

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