El 26 de marzo de 1971, un discurso de 4.418 palabras de Líber Seregni dio lugar al primer acto de masas del Frente Amplio. "¿Somos una suma de retazos como pretenden nuestros detractores?", se preguntó el líder de la izquierda. "Son los primeros pasos, que los que nos falten, los daremos en los zancos del pueblo".
Seregni, un general retirado de origen batllista, de 55 años, hizo un análisis de la industrialización de posguerra. Habló también de la "trenza oligárquica bancaria y latifundista", de desempleo, de medidas prontas de seguridad, de la creciente inmigración, de empobrecimiento colectivo, de endeudamiento con el Fondo Monetario.
Por primera vez, el Frente Amplio expuso las bases programáticas de la nueva coalición: reforma agraria, nacionalización de la banca, nacionalización del comercio exterior, y de industrialización del país. "Siempre partiendo del criterio rector, que es el hombre uruguayo", comentó el líder, desalentando acusaciones acerca de que el programa del Frente Amplio era una receta dictada por el poder soviético de Moscú.
"El instrumento del pueblo será el gobierno. El gobierno del pueblo, al servicio del pueblo, con la participación y el contralor del pueblo", anunció. "Nosotros vamos a potencializar el Estado, a usar al máximo la capacidad humana que está allí ahogada, porque vamos a romper los pilares básicos del estancamiento: latifundio, banca particular, complejo de succión de la exportación".
Seregni descartó que el Frente Amplio mirara como posibles espejos a la revolución cubana o al gobierno del socialista chileno Salvador Allende. "Esto es un infundio de la oligarquía. Las revoluciones las hacen los pueblos. No se importan ni se exportan", dijo Seregni.
Citando a Artigas, a Bolivar y a San Martín, el general Seregni dijo estar seguro -como integrante de las Fuerzas Armadas- que los militares "sostendrán las instituciones" en estos "momentos dramáticos en los que se juega la liberación nacional".