Sábado | 12.08.2006
Montevideo, Uruguay | 10:05
 Que Pasa
el revés de la trama
No sólo los sábalos están intoxicados

ANTONIO ÁLVAREZ

ES CURIOSO HACIA DÓNDE van los tiros cuando se denuncia algo grave en Uruguay. Los grandes enojados esta vez fueron dos periodistas de Juan Lacaze, que salieron a abogar por Fanapel, como si a la empresa le hiciera falta. Llamaron a Qué Pasa para increpar y cuestionar lo publicado utilizando argumentos de sobremesa y mostrando una curiosa variedad de xenofobia. De pruebas ni hablar.

La nota se basó en estudios serios: uno de vertimientos al río hecho por un laboratorio privado a pedido nuestro y el otro es un diagnóstico académico proveniente de Argentina. Ambos señalan la grave situación del río sintetizada en el emblema de los sábalos, la comida de los que están a la intemperie de todo. En Juan Lacaze nadie sabía -ni los médicos, ni los pescadores- que en la costa platense se había prohibido el consumo. Los científicos aseguran que el río Uruguay está intoxicado de bifenilos policlorados, o PCBs, productos provenientes de refrigerantes, de aceites condensadores, fluidos hidráulicos, tintas y aditivos de cementos. El sábalo se alimenta de barro y el argumento de los preclaros "abogados" de la causa es que los peces están contaminados allá y no en Colonia. Como si el río tuviera paredes y si los peces no pudieran nadar.

Fanapel integra junto a Celulosa Argentina S.A. el mismo grupo empresarial. Según su página web, en 2004-2005 facturó 198.4 millones de dólares. En total, le da trabajo a 1.120 personas. La planta matriz está en Capitán Bermudez, a escasos quilómetros de la ciudad de Santa Fe.

Esta fábrica también viene siendo denunciada por los vertidos en el río Paraná. Análisis realizados allí encontraron cloroguaicoles, metoxicofenoles clorados, triclorofenoles, alquibencenos, sulfuro de dimetilo, hidrocarburos de cadena larga y cloroformo, entre otras sustancias tóxicas y no degradables, según informó Greenpeace. ¿En Gualeguaychú están enterados? Parece que no.

De este lado las cosas no están mejor. Fanapel utiliza cloro elemental. No hay evidencias científicas que vinculen a los sábalos tóxicos con los desechos clorados, pero algo habría que hacer al respecto. Para empezar la directora de Medio Ambiente podría dar a conocer los estudios cuyos resultados ella misma considera "escandalosos". Su propio jefe, el ministro Mariano Arana, habló del "olor nauseabundo" de Fanapel y advirtió que si las cosas siguen así habrá que sancionarla. Por algo más que olfato deberá guiarse Uruguay en tiempos de enfrentamiento con Argentina por las papeleras.

Fanapel sacó un comunicado prometiendo nueva tecnología y colector perimetral para fin de año. Aplausos para la empresa y un aviso a los lectores: en diciembre iremos a Lacaze para ver cómo marchan las obras. Aunque no hagan nada los que abusan del olfato político. Y se enojen los periodistas que no hacen su trabajo.

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