EL CAMARADA CEAUCESCU, que gobernó con mano dura Rumania en la Guerra Fría, reclutó un ejército de espías de entre 12 y 17 años. "Sabíamos que nos espiaba la Securitate, pero me sorprendió que mi compañero de asiento lo hacía por escrito", admitió Alina Tacu, de 34 años, al tener acceso a su ficha. "No manifiesta actitud negativa hacia el régimen. Pero emigrará a Estados Unidos", escribía sobre Tacu su compañera Ioana.
Tacu fue espiada desde 1984 hasta la caída de Ceausescu en diciembre de 1989. Su padre, Alexander Tacu, finalmente pidió asilo. La Policía secreta integró a sus filas a jóvenes educados, con buenas notas. El 97% lo hizo por patriotismo y el restante 3% recibía compensaciones económicas, según reveló un informe interno.