ANTONIO ÁLVAREZ
SIMÓN BOLÍVAR solía decir con el aire visionario de los libertadores que "la imprenta es la artillería del pensamiento". Claro, no conoció la televisión ni la radio. De lo contrario los habría agregado a la lista de armas que sí ha podido padecer su admirador Hugo Chávez Frías, presidente de Venezuela.
En el Instituto Prensa y Sociedad de Caracas están convencidos que Chávez se siente bombardeado y dan cuenta que durante 2005 se registraron en Venezuela 121 casos y 164 víctimas de violaciones a la libertad de expresión, entre los que se cuentan cierres de medios. Desde su programa de tevé Aló, presidente, el refundador de la República Boliviariana llama "escuálidos" a los periodistas que le provocan disgustos.
En el Día del Periodista del pasado 7 de junio, el presidente argentino Néstor Kirchner saludó a la prensa, aunque aclaró que sólo a los "buenos periodistas" y no a los que "indignifican la profesión". Sus palabras aleccionaron a los presentes durante un homenaje al periodista desaparecido Rodolfo Walsh.
En Uruguay, también hay periodistas buenos y periodistas malos, a juicio del gobierno. En diciembre de 2005 la ministra de Salud Pública, María Julia Muñoz, dio la primicia exclusiva acerca de un grupo de editores de medios de comunicación que se reunía secretamente en restoranes para confabular contra el gobierno progresista. Por las dudas bautizó a los supuestos cofrades de connotaciones terroristas como "El Eje del Mal".
El pasado 5 de mayo en un acto del Movimiento de Liberación Nacional, el ministro de Trabajo Eduardo Bonomi destacó al pasar que el líder tupamaro Raúl Sendic había sido el principal propulsor de la lucha armada.
Al ver que los eventuales "opositores" tomaban nota en primera fila, el gobernante se dirigió a los periodistas pensando en los titulares del día siguiente: "también es cierto que al salir de la cárcel defendió la institucionalidad". "A ver si también anotan eso", dijo Bonomi desafiante ante el aplauso de los militantes al grito de "¡buena, Bicho!"
El ministro del Interior, José Díaz, se quejó de los medios como generadores de inseguridad. Denunció que alguien -no se sabe quién- informó sobre la liberación de 3.500 presos, una noticia que no está disponible en ningún buscador.
A falta de más periodismo del bueno, el gobierno anunció el lanzamiento de un semanario de "Buenas noticias". El presidente Tabaré Vázquez ya había insinuado su interés en que los periodistas se ocupen de las cosas importantes. Después de una agotadora jornada de pesca el 14 de agosto de 2005, Vázquez reveló la existencia de un enorme yacimiento de gas en la plataforma submarina. No dio precisiones sobre este hallazgo, salvo que fue "un barco científico ruso" el que hizo la prospección.
Como los periodistas no excavan en sus buenas noticias, esta semana Vázquez exigió a los medios que "opinan sobre cosas que el gobierno hace mal" a que se definan como "opositores". Es el mismo presidente que el 22 de marzo de 2006 estuvo en la inauguración de la sede de la Asociación de la Prensa del Uruguay y señaló sin salirse de contexto: "la primera obligación del periodismo es la verdad y su primera lealtad no es hacia ningún gobierno".