SABADO 4 de enero de 2003- Año 85 -Nº 29241
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La veda al marfil existe para salvar a los elefantes
El prohibido oro blanco

ED STODDARD, Reuters

En un oscuro depósito en el Parque Nacional Kruger yace un botín muy singular: la colección de marfil de Sudáfrica.

"Esto es un activo", dijo el gerente de relaciones públicas de Kruger, William Mabasa, mientras señalaba las casi 5.000 piezas, cerca de 37 toneladas del "oro blanco", amontonadas en estantes de madera.

Muchos ambientalistas considerarían el local como una desagradable cámara de horrores.

En noviembre, grupos de protección de derechos de los animales protestaron airadamente cuando la XII conferencia de la Convención sobre Comercio Internacional de Especies en Peligro de Extinción (CITES, por sus siglas en inglés), realizada en Chile, le dio a Sudáfrica un permiso tentativo para subastar 30 toneladas de marfil.

Botswana y Namibia también recibieron la autorización condicional para subastar 20 y diez toneladas de sus reservas, respectivamente.

Los ambientalistas temen que los cazadores furtivos, previendo una nueva demanda del producto, que ha estado prohibido en el mercado global desde 1989, traten de incrementar los suministros, en un intento de "lavar" el marfil obtenido ilegalmente con el vendido de forma legal.

Por su parte, Sudáfrica dice que necesita el dinero. "Necesitamos vender este marfil para financiar la protección del medio ambiente", dijo Mavuso Msimang, gerente general de los Parques Nacionales de Sudáfrica.

Parte del marfil fue obtenido en medio de la maleza, de cadáveres de animales muertos por causas naturales. Otra parte proviene de polémicos sacrificios masivos de animales, un método usado para controlar la cantidad de elefantes en el parque sudafricano Kruger.

Estos sacrificios no se han vuelto a realizar desde 1994 y hay preocupación de que ahora la población sea demasiado grande para el hábitat disponible. El último recuento de animales, en julio y agosto, mostró que había 10.459 elefantes en Kruger, en comparación con 7.800 en 1994, un aumento del 34% en sólo ocho años.

Botswana y Namibia también tienen saludables y crecientes manadas de elefantes, pero en el resto de Africa las poblaciones han disminuido.

Los ambientalistas temen que nuevas ventas de marfil reaviven un baño de sangre que provocó que la población de elefantes de Africa cayera de unos estimados de 1,2 millones de animales a apenas 600.000. ©



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