Al aproximarse enero de 1901, la revista montevideana
Rojo y Blanco publicó una nota con tres fotos que hacía
referencia a la inminente temporada de playas. Sus
reflexiones eran las siguientes. "Desde ayer nuestras
lindas lectoras están autorizadas por la iglesia para
entregarse al placer de los abrazos de la fresca y
salada onda y ésta a su vez, ya bendita puede acariciar
los cuerpos gentiles que se les entregan confiados. En
nuestras hermosas playas empieza desde hoy ese
período de animación y de alegría que durante tres
meses hace de ellas el punto de reunión de medio
Montevideo.
El balneario de la calle Piedras está abierto hace ya un
mes y los bañistas elegantes se apresuran a
aprovechar el confort que allí se ofrece y el agradable
baño ya en la amplia piscina ya en la cascada que cae
turbulenta de los alto de la gruta. No habrá allí ni
marejada ni la amplia playa arenosa ni el soberbio
panorama del horizonte pero en cambio los más
exigentes tienen a mano todas las comodidades. (...)
En los Pocitos se efectuó ayer la bendición de las
aguas. La fiesta como todos los años resultó
hermosísima y por la amplia terrasse desfiló lo más
distinguido de nuestra sociedad. Los Pocitos es la
playa predilecta de los porteños que van a ella a
respirar en calma la brisa fresca".