Patricia Damiani es una de las 158.000 empresarias que existen en Uruguay y además se dedica a una actividad típicamente masculina: la agraria.
Por esto, no fue casual que la hija del contador José Pedro Damiani contara su experiencia el lunes pasado en el lanzamiento de la Organización de Mujeres Empresarias Uruguayas (OMEU), que promueve el desarrollo y visibilidad de ellas como patronas.
Damiani subrayó que nunca se sintió discriminada desde que hace 20 años su esposo falleció y tomó las riendas de su campo, desoyendo los consejos de su padre. Si bien hasta le tenía miedo a los perros, luego aportó mucho a la actividad como mujer, por ejemplo, al cambiar el poncho por el mameluco o la inclusión de lentes de sol y protector solar para la realización de las tareas duras.
Esta empresaria se ubica dentro de la clasificación de "patronas", el 3% de las 732.000 mujeres activas del país-cifra que para patrones crece a 6%-, según datos del Instituto Nacional de Estadísticas que manejó también ese día la economista Laura Raffo, fundadora de la consultora Tao. Existen otras empresarias pero en otras categorías, 6% que trabaja por cuenta propia sin local y 13% con local pero sin empleados.
Para la especialista, a las dificultades que enfrenta cualquier emprendedor, a la mujer se le suman otras como el cuidado de los hijos y, en esa línea, a mayor cantidad de menores en el hogar, menor es la tasa de actividad de las mujeres.
Por último, como una asalariada cobra 90% de lo que gana un hombre, ambos con más de 13 años de estudios, Raffo exhortó a OMEU a investigar qué sucede con los honorarios de empresarios por género.
A la actividad, que convocó a unos 150 participantes, asistió Lidia Sartoris, vicepresidenta de FCEM, organización mundial que integra OMEU.