Ricardo Salinas Pliego quiere bajarse de su motocicleta y subirse a un auto. Desde hace cuatro años, a través de su cadena de tiendas Elektra, la corporación que dirige el excéntrico empresario mexicano distribuye las motocicletas chinas "Italika", cuyas ventas en ese lapso suman 400.000 unidades. A partir de esa experiencia, el Grupo Salinas quiere ahora añadir dos ruedas a su estrategia automotriz y comenzar a vender automóviles.
La iniciativa automovilística es también de la mano de los chinos. A través de una alianza con el fabricante First Automobile Works (FAW) -el segundo mayor de la nación asiática y que en su país tiene sociedades con Volkswagen, Audi, Toyota y Mazda-, la corporación de Salinas Pliego quiere llenar las avenidas mexicanas con autos marca FAW. Para hacerlo posible, Salinas de paso debe levantar una planta ensambladora en el estado de Michoacán por U$S 150 millones, y así cumplir con el requisito que impone la legislación mexicana, la que obliga a quien desee vender autos en el país a realizar una inversión de al menos U$S 100 millones. Se espera que la planta entre en funcionamiento en 2010, hasta cuando Salinas tendrá que importar los coches directamente desde China.
A partir de 2008 comenzarán a llegar a suelo mexicano los primeros modelos FAW. Se trata de Xiali y Vita, los que, a su vez, estarán disponibles en versiones hatchback y sedán. Los vehículos serán comercializados a través de las tiendas Elektra, sumando, a fines del primer trimestre de 2008, una red inicial de 20 agencias de venta y servicio.
La estrategia de venta de los autos asiáticos se apegará a los principios que consolidaron al Grupo en otras industrias: foco en los sectores de bajos ingresos, sinergias con otras organizaciones de la estructura empresarial y precios bajos con facilidad de pago. "No vamos por los clientes de otras marcas de autos. En realidad, vamos a contribuir a que el mercado crezca", dice Javier Sarro, director de Grupo Salinas Motors. "Vamos por la persona que nunca ha poseído un auto, o que sólo ha tenido usados".
En términos de precio, los autos de Salinas tendrán un nivel de entrada en torno a U$S 6.300, y los más caros alcanzarán los U$S 10.000. Como comparación, dos de los autos más populares entre los mexicanos de bajos ingresos, los modelos Chevy y Corsa de Chevrolet, tienen un precio promedio que oscila entre los U$S 7.700 y los U$S 8.100, respectivamente. A la ventaja económica, se le sumará el poder de las sinergias del grupo, por ejemplo, que los distribuidores serán respaldados por programas de financiamiento que otorgará Banco Azteca, la institución financiera de Salinas. "Dependiendo del plan, una persona podría pagar U$S 32 a la semana por su auto", dice Sarro. (América Economía)