Uruguay en la escena mundial

Desde hace unas semanas, una de las vicepresidencias regionales de la Asociación Internacional de Conferencias y Congresos, referente mundial en ese mercado, está siendo ejercida por Arnaldo Nardone, regente de la actividad en el Radisson Victoria Plaza y este hecho redunda en un sinnúmero de beneficios para el sector en el país, pues implica que durante un año, un uruguayo tendrá junto con sus pares, el CEO y el presidente de la Asociación, la responsabilidad de definir las estrategias de acción para el próximo quinquenio y el destino de un presupuesto que supera los 3.5 millones de euros.

Esta asociación profesional tiene el cometido de desarrollar el negocio de congresos y conferencias a nivel internacional, promoviendo mejores relaciones entre el ámbito público y privado para que los gobiernos nacionales entiendan el potencial que encierra la actividad para cada país.

En la actualidad, la Asociación trabaja junto a la Organización Mundial de Turismo, desarrollando cinco cuentas satélites experimentales sobre convenciones, exclusivamente. Unas 3000 asociaciones profesionales están vinculadas a ella y mediante su afiliación reciben de ésta asesoramiento y capacitación respecto, por ejemplo, de la toma de decisiones para la organización de eventos, información de centros de convenciones y destinos, y pautas sobre cómo mejorar el rendimiento económico y académico de las reuniones que organizan.

Según Nardone, la industria de congresos y conferencias mueve unos 600 billones de dólares anuales y moviliza entre 80 y 90 millones de delegados a través del mundo, cuyo gasto promedio individual para el 2006, en América, fue de 490 dólares diarios. "Sin duda, éste es uno de los negocios de mayor potencialidad para mejorar el ingreso per cápita de una nación. Todos queremos tener un buen número de turistas llegados al país, pero también que esos turistas realicen gastos. Sin embargo, Uruguay no ha logrado aún generar infraestructura que dispare sus gastos en otras áreas turísticas tanto como en ésta". Para Nardone, en el negocio de congresos y convenciones el gasto es algo "natural", porque el consumo de un delegado a un congreso es "de otro nivel". En principio, registrarse para participar en un congreso supone una erogación elevada, y luego porque los servicios relacionados a un congreso, la gastronomía, el material gráfico a distribuir, el sistema de traslado, entre otros, deben ser de excelente nivel. "Hablamos de profesionales, ingenieros, médicos, científicos, personas de gobierno", justifica, señalando que en todos los ámbitos estos servicios suelen dejar un ingreso muy importante de divisas.

Que un uruguayo haya sido elegido para la vicepresidencia regional de una asociación mundial como ésta, significa para Nardone que Uruguay, en comparación con otros países, está haciendo la tarea "relativamente bastante bien".

"Desde 2002, el sector ha venido creciendo un 15% anual y esto no ha sido casual, sino resultado de acciones concretas fruto de una estrategia trazada, el programa Embajadores, la participación en ferias del sector y en asociaciones referentes regionales o mundiales de este tipo", subrayó.

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