POR JUAN CARLOS RAFFO | jcraffo@elpais.com.uy
Seguramente hace 15 años fueron varios los que creyeron que Orlando Dovat era un loco soñador con los pies fuera de la tierra, esa en la que trabajaban los uruguayos a su cansino tranco. Pero la fuerza de sus realizaciones obliga a escucharlo con atención cuando revela los próximos proyectos: aumentar 50% en tres años la capacidad locativa de Zonamérica alcanzando un mínimo de 12.000 empleados en el enclave, crear un pujante barrio cerrado en Jacksonville, construir una zona franca de servicios en Punta del Este y también instalarse en El Salvador, donde se acaba de aprobar una ley de promoción de servicios inspirada en el régimen uruguayo de zonas francas.
Desde estado embrionario a "en ejecución", cada uno de estos planes atraviesa distintas etapas, pero el presidente de Zonamérica habla de todos con la misma convicción y deseo de ver cuanto antes las ideas plasmadas. Tiene claro que las condiciones están dadas, pero que tendrá que ajustarse a los "tiempos uruguayos".
Fruto de la fuerte demanda de ampliación de las empresas ya instaladas y de nuevas que piden espacio para desembarcar en el parque de Montevideo, las obras que más urgen son la construcción de nuevos edificios de oficinas y galpones para actividades logísticas que, de hecho, ya están en marcha con financiamiento a corto plazo de la banca tradicional.
Pero, además del cuello de botella que enfrenta Zonamérica para conseguir personal calificado en algunos rubros, a Dovat le preocupan por estos días dos cuestiones centrales que también pueden verse como las dos caras de una misma moneda: la interpretación y aplicación de la ley de zonas francas que hace el Estado y las condiciones de acceso al crédito para impulsar el crecimiento.
El tema pasa porque se le permita construir a Zonamérica los nuevos edificios exentos de impuestos, con los que se abarata alrededor de 40% la obra, tal como sucede con cualquier empresa usuaria del enclave que decida edificar sus propias oficinas. Pero, al ser Zonamérica la explotadora de la zona franca y no una beneficiaria del régimen, se le imputan las cargas tributarias comunes a cualquier obra.
A juicio de Dovat, el Poder Ejecutivo debería tomar en cuenta que la empresa ya lleva invertidos más de U$S 70 millones propios, frente al mínimo de U$S 10 millones que se requiere a cualquier proyecto del sector, a la hora de interpretar la legislación.
"El usuario está exonerado y el explotador no; ahora, qué pasa si yo me abro en dos partes explotador-usuario, que fue lo que hizo Botnia y tiene autorizado por una resolución que le da seguridad jurídica que U$S 29 millones para el explotador y alrededor de U$S 800 para el usuario", inquirió el empresario.
De hecho, Zonamérica tiene aprobados proyectos por Economía en régimen de usuario, pero luego Impositiva difiere en la interpretación. Al entender de Dovat, esto se soluciona con una resolución del Ejecutivo que defina bajo qué marco tributario pueden hacerse los edificios.
LAS SUCURSALES. Mientras dialoga con el gobierno sobre el problema descrito, Zonamérica proyecta su expansión nacional e internacional. En el plano local idea, junto a la Intendencia de Maldonado, una zona franca de servicios en El Jagüel, vista la facilidad de acceso desde Maldonado, San Carlos, La Barra y Punta del Este. "Sabemos que hay 30.000 jóvenes en la zona que se los puede direccionar bien en el estudio de cursos de no más de dos años para que adquieran los niveles de inglés e informática adecuados al trabajo", informó Dovat, quien agregó que hace tiempo que Punta del Este "está esperando algo que le dé trabajo los 12 meses del año".
El proyecto sería complementario de los que tiene la comuna para la zona, donde procura radicar un centro de convenciones y una universidad.
A su vez, Zonamérica investiga el mercado de El Salvador con el objetivo de instalarse allí para desarrollar el negocio del "near shore" atendiendo compañías internacionales que desean estar cerca de EE.UU. y también empresas uruguayas que procuren dar sus primeros pasos hacia el exterior bajo un paraguas seguro. El de ese soñador que revolucionó la forma de trabajar en el país.
El barrio de al lado
En Zonamérica esperan con ansia los resultados de un estudio de impacto social y urbanístico que encargaron las intendencias del área metropolitana y el Poder Ejecutivo, que debe ser entregado antes de fin de año, confiados en que los resultados del mismo cimienten una política que permita la construcción del barrio residencial y comercial Jacksonville al lado de Zonamérica, en la ruta ocho a la altura del kilómetro 17.
"El proyecto no es clasista; no son grandes casas con fantásticos jardines; lo que se pretende es otra cosa, que es dar servicio a las empresas, que necesitan soluciones de vivienda", se ataja Dovat.