El tradicionalmente apacible edificio del 1300 de New York Avenue, en Washington D.C, el headquarter del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), ha vivido durante los últimos meses fuertes remezones. Desde la llegada del ex embajador de Colombia en Estados Unidos, Luis Alberto Moreno, a la presidencia del organismo multilateral en octubre de 2005, el banco ha sido sometido a una de sus más profundas reformas.
Y ésta no sólo apunta a modificar su estructura organizativa, sino que también busca redefinir completamente sus procedimientos internos y las características de su staff.
El proceso -bautizado como "realineación"- persigue un gran objetivo: modificar el modelo de negocios del organismo multilateral. En una época en que muchas economías de la región gozan de superávit, el rol puramente prestatario de los gobiernos parece no tener demasiado sentido. Así, la realineación apunta a modificar el trabajo del organismo en tres áreas fundamentales: la naturaleza de sus productos financieros, la asistencia técnica que ofrece a sus clientes, y su estructura corporativa.
En cuanto a sus productos financieros, el mayor desafío que ha debido enfrentar el BID en los últimos años es que ya no es tan fácil colocar créditos que afecten la salud financiera de las economías. Por lo mismo, sus autoridades están trabajando en una serie de nuevos instrumentos, que no requieran garantía soberana y que incluso pueden estar nominados en moneda local, como una forma de hacerlos más atractivos.
La misma razón está detrás de la creciente preocupación por trabajar con el sector privado. Por una parte, hace posible dar con nuevos segmentos de clientes, más amplios y diversos, que permitan ampliar el número de negocios; y por otra, se reconoce el interés de las empresas por participar en alianzas público-privadas en temas como, por ejemplo, infraestructura o energía, áreas en las que el BID ha estado siempre involucrado. "En 2004 otorgamos créditos al sector privado por alrededor de US$ 600 millones, en 2006 esa cifra creció hasta US$ 1.400 millones, y este año debe llegar a US$ 3.000 millones", dice Daniel Zelikow, vicepresidente del organismo. "Y esperamos seguir teniendo un gran crecimiento en el trabajo con el sector privado en 2008".
decisiones locales. Este cambio de enfoque tiene enormes consecuencias para un organismo acostumbrado al somnoliento ritmo del sector público, y que ahora necesita aprender a interactuar con el mucho más veloz mundo empresarial. "Estamos implementando una serie de cambios en los procesos internos para agilizarlos", dice Luis Alberto Moreno. Entre las modificaciones, destaca que las 26 oficinas locales que posee el BID desperdigadas por la región dejarán de ser simples representaciones pasivas y ahora tendrán autoridad y poder de ejecución de los proyectos que financian. Por lo mismo, un creciente número de expertos técnicos está haciendo las maletas para dejar las oficinas en Washington y está comenzando a desplazarse a diferentes países de la región, una forma de construir una suerte de red de sucursales bancarias de carácter nacional. "Durante 2008 esperamos que el staff de expertos técnicos en las oficinas locales del banco crezca cerca de 30%", dice Zelikow. (América Economía)