La brecha entre los países desarrollados y en vías de desarrollo es muy ancha en cuanto a las posibilidades de la población para disponer de ciertos bienes y servicios esenciales, tales como vivienda, salud y equipos electrónicos. Por ejemplo, los propietarios de PC representan una cifra cercana al 50% de la población mundial, pero esa penetración es de sólo un 10%-15% en los países más pobres. En cambio, las tasas situadas en el extremo superior de la escala corresponden a las sociedades más ricas. Sin embargo, en lo que se refiere a teléfonos celulares, esa diferencia es considerablemente más pequeña y continúa reduciéndose a pasos agigantados. Móviles baratos y servicios de bajo costo están llevando la telefonía celular a muchas áreas donde las líneas fijas jamás habían llegado. Incluso en algunas partes del mundo esa tendencia está tomando un ritmo "hipervertiginoso".
De acuerdo con los pronósticos de Economist Intelligence Unit (EIU), los países menos ricos están ahora preparados para superar a los países más prósperos en términos de la propiedad de teléfonos celulares. Argentina, Chile y Venezuela, por citar algunos casos, se encaminan a alcanzar una penetración de la telefonía móvil de entre 95% y 98% en el año 2011. En cambio, las proyecciones para Estados Unidos son de 87% para la misma fecha. Incluso las tasas previstas para el crecimiento de estos servicios en el mercado chino son de 43%, en promedio, para los próximos cinco años.
No obstante, el PIB per cápita de Argentina no alcanzará a ser la mitad del producto de Estados Unidos en 2011, mientras que Chile y Venezuela estarán todavía más rezagados. Si una buena parte de los hogares pobres en estos tres países carece de electricidad y de servicios sanitarios, ¿cómo se explica que la tasa de propiedad de teléfonos celulares sea tan alta?
URBANIZACIÓN. Una respuesta a esa interrogante es que los ciudadanos de más altos ingresos en esos tres países poseen dos o tres teléfonos móviles cada uno, porque son símbolos de su riqueza o porque los usan cuando viajan al exterior. Sin embargo, en el otro extremo de la escala de la mayoría de las sociedades en vías de desarrollo, la gente más pobre es la que realmente está haciendo crecer las ventas de celulares en América Latina. En Argentina es relativamente común encontrar negocios que recargan los teléfonos móviles por una pequeña tarifa, lo que permite utilizar un aparato a quienes no disponen de electricidad en sus casas.
Por otra parte, los consumidores más pobres continuarán beneficiándose de tarifas competitivas en el sector de telefonía móvil ya que algunos operadores -como, por ejemplo, Telefónica (España)- apuntan al crecimiento de sus negocios en América Latina para compensar su estancamiento en Europa. De todos modos, la penetración de los celulares en la región será, en promedio, de 79%. ¿Cómo harán, entonces, Argentina, Chile y Venezuela para alcanzar tasas tan altas del 95%, 96% y 98% respectivamente como prevén las proyecciones de EIU?
La explicación puede hallarse en otro conjunto de datos estadísticos: los niveles de urbanización en América Latina. En toda la región, la penetración de los celulares y la urbanización parecen ir de la mano. En 2010, Venezuela tendrá exactamente la misma tasa -95%- en ambos indicadores. Se pronostica que en Argentina y Chile el nivel de penetración de la telefonía móvil será ligeramente superior al de la urbanización. Parecería que la densidad de la población refuerza la necesidad de comunicación. En realidad, el factor determinante en desatar una demanda incesante de aparatos móviles en América Latina es que los servicios de telefonía fija han sido notoriamente caros, poco eficientes o simplemente inexistentes en la región. Un impulso adicional a esta tendencia es consecuencia de las proyecciones de una fuerte recuperación económica en Chile y Argentina. Se espera que el PIB per cápita en Chile trepe un 40%, a U$S 18.000 en 2011, mientras que el de Argentina crecerá un 32%, alcanzando U$S 21.200 ese mismo año.
TENDENCIA. De acuerdo con Pyramid Research, una reconocida consultora norteamericana en telecomunicaciones, la demanda de telefonía móvil en Ecuador también se disparará debido a que su población es extremadamente joven -casi el 95% de los ecuatorianos tienen menos de 65 años- y las redes de telefonía fija de ese país están en un estado calamitoso. Para la mayoría de sus habitantes urbanos, a menudo no hay otra alternativa que comunicarse por teléfono celular.
En Perú, por el contrario, hasta hace poco el entusiasmo de los inversores en telefonía móvil se había visto reprimido por una carga excesiva de regulaciones oficiales. Además, como el terreno montañoso de ese país implica una inversión considerable en infraestructura, los operadores regionales han tendido a dirigirse a otros mercados. Como resultado, las tarifas telefónicas peruanas todavía tienen que bajar. Hoy la cobertura está limitada a las áreas de fácil acceso, mientras los sectores más pobres de la población peruana permanecen intocados por la telefonía celular y, más aún, por la telefonía fija. Ese cuadro, sin embargo, podría cambiar en uno o dos años. Las telecomunicaciones ahora atraen más inversión extranjera directa que cualquier otro sector de actividad, de acuerdo con datos oficiales. Eso obedece, en parte, a las reformas recientes que han permitido una mayor competencia en telefonía móvil y, también, al fuerte crecimiento que está experimentando la economía peruana. El presidente Alan García, de tendencias favorables al libre mercado, quien asumió su cargo en julio de 2006, puede ayudar a impulsar la prosperidad económica en las ciudades, lo que a su vez contribuirá a la expansión de la telefonía celular.
Nota: Traducción libre del semanario Business Latin American, una publicación de Economist Intelligence Unit.