No satisfecha con figurar en el podio de las grandes figuras del deporte de todos los tiempos, Martina Navratilova ha escrito en los últimos años tres novelas y una autobiografía (Martina, 1985), amén de seguir inmersa en varias asociaciones benéficas que luchan por los derechos de la infancia y de los homosexuales.
A sus 51 años, la genial tenista se ha decidido a desembarcar ahora en el mundo del arte con una exposición de sus trabajos pictóricos que se estrenará en Londres el próximo 23 de junio. La fecha de la inauguración ha sido cuidadosamente elegida como aperitivo del torneo anual de Wimbledon, que confirmó su estrellato al erigirla nueve veces como campeona.
Retirada del circuito profesional del tenis hace tan sólo 18 meses, Navratilova quiere utilizar la publicidad de una de las canchas que le procuraron mayor celebridad para promover unos cuadros que rememoran sus proezas en el mundo del tenis.
La deportista califica su estilo de "tennising", un término de imposible traducción pero que rememora su destreza con la raqueta a base a dibujar esferas multicolores que cobran la forma de pelotas de tenis.
La idea partió del artista Juraj Kralik, nacido en la Chequia (República Checa) natal de Navratilova, y ha acabado plasmándose en tres centenares de trabajos artísticos conjuntos.
El considerable desembolso que supone la adquisición de las obras -casi US$ 313.000 por los cuadros de mayor tamaño- estará destinado a las obras caritativas que patrocina su coautora, quien pretende embarcar en sus nuevas aventuras artísticas a su gran rival, Chris Evert, y a su compañera favorita de dobles, Pam Shiver.
"Cuando empecé en el tenis nunca pensé que podría vivir de él`, ha manifestado Navratilova para escenificar su tanteo en el universo del arte, que concibe como "una franquicia que pretende combinar el arte, los negocios y la labor de beneficencia".
Poco publicitadas en su momento, las exposiciones de sus trabajos en Perth (Australia) y Nueva Orleans (EE.UU.) a principios de este año, marcaron el inicio de su singladura pública como artista neófita.
TÉCNICA. Evidentemente Navratilova decidió comenzar su camino en el arte haciendo lo que mejor le sale: tirando pelotas de tenis. La diferencia -sin contar la velocidad, por supuesto- es que su objetivo no es el rincón más difícil de la cancha, sino un lienzo.
El colega de andanzas, Juraj Kralik, es quien decide el ángulo desde el cual Martina tiene que tirar la bola. Lo que no queda claro es si además le indica que el golpe debe ser de revés (brazo hábil de la jugadora), drive, bolea o un contundente smash ganador.
Este método artístico tiene ocho años de perfeccionamiento.
"Al principio no me imaginaba cómo iba a funcionar el proyecto, pero el entusiasmo de Juraj me convenció", dijo la tenista al diario The Independent. Todo lo que sea un desafío, dijo, le "fascina".
"Después de algunas reuniones decidimos empezar en el club de tenis de Revnice, en la República Checa, el primer lugar donde aprendí a jugar al tenis. Me encantó poder comenzar el proyecto en suelo patrio", comentó orgullosa.
Su socio declaró que siempre le fascinaron las huellas que dejaban las pelotas y el calzado sobre el polvo de ladrillo. De ahí la idea: "Una cancha de tenis con sus líneas trazadas sobre tierra me recordaban una pintura de Mondrian, pero yo veía algo más...", declaró al medio británico a propósito de las huellas de pelotas y zapatos deportivos.
Desde que se inició como profesional, Navratilova ganó un poco más de US$ 21 millones en premios y sponsoreo publicitario. (En base a El País de Madrid y Agencias).
344 veces campeona
Martina Navratilova nació en Praga cuando era la capital de Checoeslovaquia, el 18 de octubre de 1956. En 1975 se nacionaliza estadounidense.
La tenista ganó un total de 167 títulos en Singles y 177 en Dobles, cantidad que ninguna rival pudo superar. Esto la convierte en la mejor jugadora de la historia del tenis femenino mundial.
Su currículum sobre las prestigiosas canchas de Wimbledon (donde presentará las pinturas) es apabullante: campeona en los años 1978, 1979, seis veces consecutivas desde 1982 a 1987, y 1990. También ganó dos Roland Garros (1982 y 1984) y cuatro US Open (1983, 1984, 1986 y 1987).
Además de tenista, Navratilova incursionó en la literatura, escribiendo una autobiografía y coescribiendo tres novelas de misterio.