Destino a prueba de agua

MARTÍN FABLET

Los horóscopos meteorológicos lo tienen un tanto cansado gracias a sus continuos desaciertos. Todas las previsiones suelen resultar insuficientes. Necesita planear sus merecidas vacaciones sin margen de error. No lo quiero desalentar, pero puede resultar una tarea prácticamente imposible. Cualquier destino que elija, el estado del tiempo será el que determine si sus vacaciones resultan placenteras o no.

Gracias a Dios estos dilemas "cuasi shakespeareanos" son cosa del pasado. Desde fines del siglo XX, la industria japonesa se ha apiadado de gente como usted, ideando un mundo donde las inclemencias climáticas le serán indiferentes. No le voy a decir que sea la mejor de las soluciones, pero en la ciudad de Miyazaki encontrará un destino weather proof. Se trata de un balneario totalmente artificial de nombre Phoenix Seagaia Resort. Este mega complejo hotelero integra una playa que podríamos definir como de ensueño a la japonesa, con finísima arena blanca, donde el cielo siempre es azul, donde nunca hace frío ni calor y el agua es absolutamente cristalina (una especie de Truman Show pero sin Truman).

Deje de soñar entonces y véngase al Ocean Dome, la única playa artificial cubierta del mundo. Este destino vacacional saturado de orientales se encuentra en el Guiness de los Records por su peculiares características. En su interior, la temperatura del aire ronda los 30 grados. El agua (solo 13.500 toneladas) a 28 grados. Bajo su techo deslizable (también el más grande del mundo, situado a 38 metros de altura) pueden disfrutar hasta diez mil personas, de un espléndido día de playa en pleno invierno. Nada está librado al azar. Todo está bajo control. Desde las maquinas que producen olas para surfistas (2,5 metros y perfectas) a intervalos prefijados. Brisas cálidas cada cinco minutos. La erupción de un volcán cada media hora, que si no le avisan antes, se pega flor de susto. Interminables juegos de agua para chicos y grandes. Muy similar a los de Sun City en Sud África.

La entrada por día, no le va a costar menos de 50 dólares. Puede ir muy abrigado y cambiarse en la misma playa, a la vista de todo el mundo. Es costumbre y a nadie va a impresionar. Si se aburre de lugar (muy posible), a tan sólo 300 metros hay una playa de verdad y gratis. Curiosidades de un mundo que día a día se vuelve mas artificial.

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