EL PAIS DE MADRID
Si alguien en China teclea en un buscador de Internet la palabra "Tibet" no encontrará nada sobre el conflicto de esta región. El gigante asiático es uno de los 25 países del mundo que OpenNet señala como censores de la red. Esta prestigiosa organización, formada por las universidades de Oxford, Cambridge, Harvard y Toronto, ha estudiado los filtros que los gobiernos aplican en materia política, social, de seguridad y en las herramientas de Internet.
Irán y China son los más restrictivos. A esta lista habría que añadir a Cuba y Corea del Norte, que no están estudiados por falta de fuentes fidedignas que cuantifiquen su censura.
Los países que ejercen una censura algo menos restrictiva son Pakistán, Yemen, Etiopía, Vietnam, Emiratos Árabes Unidos y Siria. Les siguen en un nivel algo inferior: Bahrein, Sudán, Omán, Uzbekistán, Tailandia y Corea del Sur. La censura más leve se ejerce en Marruecos, Libia, Kazajstán, India, Singapur, Tayikistán, Jordania y Azerbaiyán. De América Latina, OpenNet sólo menciona el caso de Cuba y del resto asegura que las limitaciones son de "acceso", esto es: la brecha digital, factores socioeconómicos que impiden un manejo generalizado de Internet.
Entre los países censores, existen muchas escalas y motivaciones. Los hay que sólo filtran el acceso a determinadas páginas que consideran moralmente inapropiadas para sus ciudadanos, que eliminan cualquier referencia política que no comulgue con los intereses de su Gobierno o que rastrean la red para tapar a los ojos de sus ciudadanos todo lo relacionado con grupos terroristas o insurgentes.
COREA DEL SUR. Una censura moderada en materia política sería la de Corea del Sur, que sólo veta el acceso a contenidos relacionados con sus vecinos del Norte. Un ejemplo de intervención férrea en la red es la de China, que prohíbe acceder a miles de sitios. Allí Internet es inútil para informarse sobre la matanza de Tiananmen, que costó la vida a decenas de estudiantes en 1989. Según Reporteros sin Fronteras, en este país hay encarcelados 52 ciberdisidentes. Esta misma semana, dos de ellos han sentado en el banquillo de los acusados de San Francisco al segundo buscador mundial en Internet, Yahoo!, por revelar sus identidades al Gobierno chino (ver nota aparte).
Hay otros cinco países en los que OpenNet considera que la censura política es máxima: Irán, Myanmar (antigua Birmania), Siria, Túnez y Vietnam. Los más restrictivos en materia social son sobre todo países árabes como Arabia Saudí o Sudán. Entre los más preocupados por su seguridad nacional en la red están China, Pakistán y Corea del Sur.
Para conseguir ocultar los sitios que no les interesan, los gobiernos de estos países cuentan con la ayuda de los grandes buscadores de Internet. Los más potentes eliminan contenidos o dan sólo los resultados tolerados por el Estado.
Google, por ejemplo, argumenta que no puede ir en contra de las leyes de los países que censuran. "Es mejor dar algo de información que no dar nada", aduce para estar presentes en el mercado chino con un producto que, en algunas ocasiones, oculta mucho más de lo que muestra a los internautas.
Para el acceso a este gran mercado, varias empresas internacionales de Internet han suscrito lo que se conoce como el Pacto de Autodisciplina con el gobierno chino, por el cual se obliga, por ejemplo, a los autores de blogs a identificarse. Además de Google, las empresas que lo han firmado se encuentran Yahoo! y MSN.
Acusan a Yahoo! de China
La disidencia política china ha conseguido sentar esta semana en el banquillo de los acusados a Yahoo!, el segundo buscador de Internet más importante del mundo. Dos ciberdisidentes chinos -encarcelados y condenados a cumplir diez años de cárcel por críticas al Gobierno- y sus familiares acusan al gigante de Internet de colaborar con la tortura y violaciones de los derechos humanos. Yahoo! había revelado los datos de los dos disidentes a las autoridades locales, algo que, según la empresa hizo en cumplimiento con la ley china.
Wang Xiaoning fue condenado en 2003 a 10 años de cárcel por "incitación a la subversión del poder del Estado". Su delito fue difundir a través del correo electrónico un boletín en el que sugería una apertura democrática del país. El otro ciberdisidente es Shi Tao, de 38 años y condenado a prisión por difundir "secretos de Estado". Reveló en un correo electrónico una consigna del Gobierno chino que alertaba contra las celebraciones del 15 aniversario de la masacre de Tiananmen, el 4 de junio.
La filial en Hong Kong de la compañía estadounidense Yahoo! entregó a las autoridades chinas las direcciones IP -la huella digital que permite rastrear dónde se encuentra un ordenador- desde donde habían sido transmitidos los correos electrónicos, lo que permitió localizar a los dos ciberdisidentes. Sin embargo, la mujer de Xiaoning denunció ante un tribunal de San Francisco (California) a la compañía estadounidense, demanda a la que después se sumó Tao.
En el juicio, que comenzó el lunes, el buscador reclamó que se desestime sin cargos la demanda. La compañía estadounidense explica en un comunicado que esta demanda tiene un carácter "político" y que su filial china cumplía con la legislación local.
La denuncia es apoyada por varias organizaciones de derechos humanos, como la estadounidense World Organization for Human Rights. Al menos, hay 60 disidentes chinos presos por campañas por Internet.