EL TERRORISTA DE AL LADO

NEWSWEEK | LONDRES

Lo extraño es que parecían ciudadanos comunes. Cada vez que se mira las fotos de los ocho comandos de Al Qaeda, surge con énfasis la descripción que hicieron los diarios sensacionalistas británicos de que parecen "los terroristas de al lado". Apareció una grabación en video que muestra a dos de los comandos que actuaron el 7 de julio, durante unas vacaciones en las que participaron de actividades de rafting en ríos de Gales y en las que estaban remando y divirtiéndose, un mes antes de que asesinaran a 52 usuarios del servicio de transporte masivo de Londres. Las mismas características comunes son apreciables en la cobertura que hizo la televisión de un allanamiento realizado por la Policía en Londres, la semana pasada. Dos de los cuatro sospechosos de los fallidos ataques del 21 de julio, aparecieron tímidamente en la terraza de su apartamento en North Kensington, desnudos y con los ojos llorosos como consecuencia del gas lacrimógeno.

Nadie dudaba que habría más comandos similares a ellos. Cuatro de los hombres murieron al detonar los explosivos, y los otros cuatro fueron perseguidos desde Gran Bretaña hasta Italia y Zambia sólo ocho días después que huyeron tras dejar las fallidas bombas. Las rápidas detenciones, gracias a imágenes del circuito cerrado de televisión y celeridad del trabajo policial, dieron una renovada sensación de seguridad. Pero, Scotland Yard indicó que sería insensato suponer que los conspiradores detrás de los ataques tienen intención de frenar su acción. Alguien reclutó, organizó y equipó a las dos células terroristas. Los sospechosos de haber cometido los ataques constituyen un reflejo de la enorme población inmigrante de Gran Bretaña. Africanos, paquistaníes y un jamaiquino, que se desempeñaba como asistente de una escuela, un estudiante de administración de empresas, un trabajador del transporte, y el empleado que atendía el mostrador de un local de comida típica inglesa.

CON SUERTE. ¿Cuántos otros elementos descontentos puede haber entrenado e incorporado Al Qaeda a otras células latentes? "Esta no es la selección B", aclaró el jefe de Policía de Londres, sir Ian Blair, al referirse a los agresores del 21 de julio, antes de que fueran detenidos. "No son aficionados... Cometieron un solo error", agregó. "Tuvimos, mucha, mucha suerte".

Los investigadores no han encontrado pruebas contundentes hasta ahora de que los miembros de las células que entraron en acción los días 7 y 21 de julio, se conocían. Estiman que quienes planificaron las acciones no querían que la investigación de una célula condujera hacia la otra.

Tres de los comandos del 7 de julio eran oriundos de Gran Bretaña y descendientes de paquistaníes. Los cuatro habían pasado la mayor parte de sus vidas en la ciudad norteña de Leeds y sus alrededores.

Los sospechosos del 21 de julio parecen ser hijos de refugiados del Cuerno de Africa —somalíes, eritreos y etíopes— que llevaban varios años de residencia en Inglaterra. Uno de ellos había accedido en fecha reciente a la nacionalidad británica. Había indicios, hace una semana, de que la Policía londinense estaba persiguiendo a una tercera célula, en este caso, integrada por musulmanes que hablan en francés.

La Policía todavía tiene que descifrar quiénes dirigieron los ataques, aunque públicamente culpó a Al Qaeda. Las investigaciones siempre conducen al lóbrego barrio Finsbury Park, en Londres, donde está emplazada la Mezquita Central del Norte, en cuyo ámbito un incendiario predicador egipcio conocido como Hamza al-Masri, fue principal líder de oraciones desde 1996. Tiene dos manos que son prótesis y falta de visión en un ojo, como consecuencia de heridas de guerra que sufrió en Afganistán, según ha dicho. Hasta que fue removido hace dos años, predicó sermones envenenados contra Occidente a reclutas de la "Guerra Santa" como son los casos de Richard Reid —fracasó en el intento de detonar una bomba a bordo de un avión, en Estados Unidos, en diciembre de 2001, con mecanismo que tenía conectado a uno de sus zapatos— y del procesado conspirador del 11 de setiembre de 2001, Zacarias Moussaoui. Abu Hamza fue detenido en mayo de 2004 y acusado de incitación al homicidio, junto con otros delitos.

VINCULOS. Jerarcas de contraterrorismo británicos y estadounidenses, que declinaron ser identificados debido a las sensibles características de la investigación, manifestaron a Newsweek que buscan intensamente posibles vínculos entre los seguidores de Abu Hamza y los atentados con bombas.

Un nombre que resurgió es el de Richard Reid: se dice que conoce a por lo menos uno de los sospechosos del 21 de julio, un eritreo llamado Muktar Said Ibrahim. Otro nombre en primer plano es el de Rashid Aswat —principal lugarteniente de Abu Hamza— un indio étnico nacido en Gran Bretaña, quien está requerido en Estados Unidos por el supuesto intento de organizar un campo de entrenamiento de terroristas en Oregon, para su jefe. En los días previos a los ataques del 7 de julio, hubo comunicaciones entre un teléfono utilizado por uno de los comandos, que estaba registrado a nombre de Aswat. Autoridades antiterroristas dijeron que el teléfono de Aswat fue hallado en Gran Bretaña, aunque hace dos semanas el individuo fue detenido en Zambia, donde se realizan los trámites para su extradición a Gran Bretaña o Estados Unidos.

EL JURAMENTO TRAICIONADO

Muktar Said Ibrahim, de 27 años, uno de los terroristas que intentó atacar en Londres el 21 de julio, pero falló la bomba que quiso detonar en un ómnibus, llegó con su familia a Gran Bretaña, procedente de Eritrea, Africa, en 1990, cuando tenía 12 años. La familia pasó a residir en un núcleo de viviendas públicas en Stanmore, en el noroeste de Londres.

En 2003, Ibrahim presentó la solicitud para convertirse en ciudadano del Reino Unido. En setiembre de 2004, su solicitud fue aceptada y recibió el pasaporte británico.

Para obtener la ciudadanía, se requiere que el solicitante tenga equilibrio mental, pueda comunicarse en inglés, galés o gaélico, haya vivido en Gran Bretaña por lo menos cinco años, tenga buen carácter y haya prestado un juramento que incluye la frase: "Daré mi lealtad al Reino Unido y respetaré sus derechos y libertades".

THE NEW YORK TIMES

LIDER DE LA COMUNIDAD

El asistente de docentes, Mohammed Sidique Khan —diez años mayor que los otros comandos del 7 de julio— era un líder natural, de acuerdo con lo que señalan personas que lo conocían en los barrios étnicamente diversos de Leeds, una antigua ciudad molinera en el norte de Inglaterra. Musulmanes y no musulmanes admiraban su espíritu comunitario. Instaló dos gimnasios para ayudar a los adolescentes a que se mantuvieran fuera de las calles, fue tutor de alumnos con problemas en escuelas y distinguido con una visita al Parlamento en compañía del Diputado del distrito donde residía. "Si Khan pudo ser convencido, eso significa que cualquiera puede serlo", indica Khurshid Drabu, un asesor asignado a la familia Khan por el Consejo Musulmán de Gran Bretaña. Eso es lo que resulta aterrador.

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