LUIS FERNANDO IGLESIAS
CYNTHIA POWELL nació en Liverpool a comienzos de la Segunda Guerra Mundial. Fue criada en un pequeño pueblo costero, Holycake, habitado por familias de clase media, cercano a la ciudad donde había nacido. Tuvo la suerte de vivir su juventud cuando el racionamiento de la guerra y posguerra había finalizado. Ya no tenía que comer las sobras que dejaban sus dos hermanos varones y pudo estudiar en el Instituto de Arte de Liverpool.
Tímida, agradable, no muy hermosa, Cyn -como se la conocía- aparentaba tener un destino típico de la clase media inglesa: un buen empleo, un matrimonio e hijos, y la posibilidad de matizar su vida con la afición al dibujo y la pintura. A fines de los cincuenta asistía a clase y allí llamó su atención un joven de aspecto rudo que llegaba tarde. Era desgarbado, lucía una chaqueta demasiado holgada, pantalones "bombilla", botas y un desafiante jopo. Todo un rebelde. A los pocos minutos él le tocó el hombro, presentándose: "Hola, soy John". La correcta joven sonrió amablemente y ratificó que ese teddy boy no era su tipo. Pero su destino había cambiado.
SEGUNDO LIBRO. Cynthia Lennon -nombre de casada que nunca abandonó-, primera esposa de John, ahora ha escrito su segundo libro sobre su ex marido. El primero fue A Twist of Lennon (1978), libro que enfureció a Lennon y a su esposa de entonces, Yoko Ono.
A veintisiete años de la muerte de John, vuelve Cynthia a publicar, pero ahora más calmada, narrando en forma amena y dejando entender que, pese a todo, sigue enamorada del beatle.
Quien espere encontrar revelaciones explosivas o hirientes se verá defraudado. Una prolija crónica de los años que compartió con el músico y su hijo Julian abarca la primera parte del libro, bajo una visión algo cándida y autodefensiva de la autora. El tono cambia en la segunda parte, producido ya su divorcio, cuando relata el difícil trato que mantuvo con John y Yoko, así como las dificultades económicas que la llevaron a vender parte de sus recuerdos, tras otros tres matrimonios fallidos.
Después de Yoko, la tía Mimi de Lennon es la segunda persona más cuestionada en el libro. Hermana mayor de Julia, la madre de John, se ocupó mucho de éste luego de la separación de sus padres. Y finalmente lo tuvo a su cargo exclusivo cuando Julia murió, atropellada por un policía que conducía ebrio. Mimi cumplió su labor de férrea madre incluso después de viuda, manteniendo sola la educación del joven. Pero tan celosamente, que llegó a considerar a Cynthia demasiado poco para "su" John. Convivieron un buen tiempo en la casa de Mendips, y Cynthia siempre la sintió como una enemiga. Mimi sobrevivió a Lennon por unos cuantos años y casi en su último suspiro, según Julia Baird, hermanastra de John, dijo: "Tengo miedo a morir, he sido una mujer mala". Dejando de lado la subjetividad de la autora, éste debe ser el libro en el que más se habla de Mimi.
EN TONO ROSA. La forma de contar tiene un aire inocente. Cynthia prefiere ignorar detalles de la vida "salvaje" de Lennon, especialmente durante sus giras. Su visión es idílica para los otros miembros de The Beatles y para el manager Brian Epstein. Apenas menciona las famosas vacaciones que éste tuvo con John en Barcelona, en 1963, cuando recién había nacido Julian, y los rumores acerca de una posible relación homosexual entre ambos estuvieron a la orden del día, cosa que la autora descarta de plano.
Cynthia recuerda con nostalgia los primeros años del matrimonio, cuando se contentaba con los breves tiempos en que su marido volvía a casa y se comportaba como un esposo normal. Cynthia sabía que estaba casada con un genio que tenía un mundo propio, y aceptaba su papel de fiel y sumisa esposa que se teñía y arreglaba el pelo imitando a Brigitte Bardot, ícono sexual de la época, solo porque ésta fascinaba a John.
Todo acto desaprensivo o incluso violento de Lennon tiende en la memoria de Cynthia a ser perdonado. Desde la única bofetada que recibió, en su época de novios, por haber bailado con su amigo y también ex beatle Stuart Sutcliffe, hasta sus reacciones destempladas por cosas mínimas. Su inseguridad, los celos, el pasado sin padres, la muerte prematura de su madre Julia, la férrea crianza de su tía Mimi o incluso el consumo de LSD y de otras drogas, sirven para justificarlo.
EL COMIENZO DEL FIN. Un incidente simbólico es tomado por Cynthia como un adelanto del quiebre de su relación con John. Los músicos viajaban junto al Maharishi hacia la ciudad de Bangor. La estación estaba repleta y Cynthia se retrasó perdiendo el tren. "John estaba en el tren, en el futuro, y yo me quedaba atrás". Posteriormente las acusaciones de Lennon fueron agrias. "¿Por qué siempre sos la última Cyn? ¿Cómo demonios has perdido el tren?", a lo que su esposa le contestó: "Quizás si tú no me hubieras dejado sola con las bolsas, cariño, lo hubiera logrado".
Solo en un punto Cynthia no excusa a Lennon y demuestra un claro resentimiento que se extiende por todo el libro: la falta de atención que le brindó a su hijo Julian durante largos períodos de su vida. Una de las líneas más emotivas es la pregunta que éste le hace a su madre a comienzos de la década del setenta: "Papá está siempre diciendo al mundo que se quieran unos a otros, pero ¿por qué no es capaz de amarme a mí?".
YOKO LA MALA. La conocida historia del cuarteto de Liverpool es contada por alguien que la ha visto como privilegiada espectadora pero nunca como protagonista. The Beatles no permitieron el ingreso de las esposas a su círculo de creación, por lo menos hasta la llegada de Yoko Ono, esa mujer que Cynthia pinta como manipuladora, fría y calculadora, a quien encontró en su propia casa, conviviendo con su marido, tras retornar de unas vacaciones.
Cynthia pone en duda la visión idílica que Yoko ha vendido al mundo sobre los últimos años del músico. El perfecto "amo de casa" que horneaba pan y cuidaba a Sean, es presentado aquí, en cambio, como un músico con cierto bloqueo creativo, que pasaba largas horas del día encerrado en su cuarto, sin querer ser molestado por el pequeño y tampoco por Julian cuando llegaba a visitarlo
Varias páginas son dedicadas a esa odiada mujer japonesa que le robó su gran amor, con la que hasta hoy no puede ponerse de acuerdo ni para hacer un homenaje conjunto a la memoria de John, y que además ni siquiera le permitió acompañar a su hijo Julian a las exequias del músico, aclarándole que no sería bien recibida porque: "No es como si fueras una vieja amiga del colegio, Cynthia".
Con algún grueso error atribuible a la edición española, como cuando se expresa que el simple que contiene "Strawberry Fields Forever" fue lanzado al mercado en febrero de 1976 (cuando debió decirse febrero de 1967), el libro está correctamente escrito y no es uno más sobre John Lennon.
JOHN, de Cynthia Lennon. Editorial MaNonTroppo. Barcelona, 2007. Distribuye Gussi. 286 págs.
Todo lo contrario
LA VISIÓN de Cynthia en su libro John se ubica en la vereda de enfrente del polémico libro de Albert Goldman, The lives of John Lennon (1988), en el que se acusa al músico de haber asesinado a un marinero alemán al que intentó robar en Hamburgo y a su íntimo amigo Stuart Sutcliffe, quien murió de un derrame cerebral. En este segundo caso, Goldman concluye que ese derrame, ocurrido cuando John y Stuart vivían en países diferentes, se debió a patadas en la cabeza que Lennon le propinó en una pelea. El libro describe al músico como antisemita, disléxico y bisexual. La única persona que sale favorecida en sus páginas es Paul McCartney considerado el verdadero genio de la banda. Yoko Ono es definida como una ex prostituta, heroinómana y oportunista, y Cynthia Lennon aparece retratada como una cocker-spaniel.
El libro levantó una enorme polvareda y fue vilipendiado, entre otros, por los críticos literarios de Newsweek y Rolling Stones. El elogiado McCartney solo hizo un breve comentario: "no lo compren".