Federico Britos rinde tributo al Quinteto del Hot Club francés, fundado en 1934, que él descubrió cuando frecuentaba el Hot Club de Montevideo. "Es un estilo de música gitana, de jazz, muy caliente, con mucho swing", señala el músico.
Mañana a las 21 horas, el cuarteto de jazz dirigido por Britos actuará en el Teatro Solís y el viernes repetirá función en el Teatro Macció de San José.
La formación se completa con el guitarrista cubano Jorge García, el contrabajista Don Wilner y el guitarrista John "Bucky" Pizzarelli, estos dos últimos norteamericanos. Pizzarelli, es calificado por Britos como "uno de los guitarristas más grandes de la historia del jazz". Ambos compartieron prestigiosos escenarios en París y Nueva York.
El Hot Club de Francia fue un quinteto surgido a mediados de 1930 con dos figuras notables: el guitarrista Django Reinhardt y el violinista Stheppan Grapelli.
Britos descubrió el repertorio que compuso esta famosa dupla en sus visitas al Hot Club de Montevideo. "Todavía existe pero no tiene su sede propia y sería bueno que la tuviera. Recuerdo que había un piano, una batería y un contrabajo. Ahí se hacían sesiones de jazz durante toda una tarde o una noche. Estaba ubicado en Guayabo y Jackson. El Hot Club de Francia hacía uno o dos conciertos al año en el Sodre, el Plaza o en el Solís y ahí presentaba a jazzistas uruguayos en distintas formaciones", recuerda en diálogo con El País.
El violinista, que pronto cumplirá veinte años de residencia en Miami, adelanta que el show contendrá "música gitana, muy caliente, mucho swing, pero con un perfume y un lenguaje muy francés de las décadas del 30, 40 y 50. Es un estilo que, según explica, "no se escucha habitualmente, a menos que se asista a un festival especializado de jazz".
El quinteto que inspira esta puesta en escena constaba de tres guitarras, un violín y un contrabajo. En la adaptación de Britos a cuarteto, se suprime una guitarra. Menciona algunos títulos, traducidos al español: Swing 42, Nubes y Brillo de luna. Pero también tendrán cabida piezas de autores norteamericanos como I`ve got rhythm de George Gershwin.
Para el artista este repertorio es parte fundamental de su formación y lo ha llevado en gira por el mundo, realizando presentaciones en Venezuela, Colombia, Brasil, Suiza, Suecia, Holanda, España, Finlandia y Estados Unidos. De hecho, cuando falleció Grapelli, participó en un homenaje que se montó en el Carnegie Hall de Nueva York. En esa oportunidad fue uno de los cuatro violinistas en vivo (los otros eran Regina Carter, Mark O`Connor y Jean Luc Ponty).
Actualmente, Britos se encuentra preparando un nuevo material discográfico, el sucesor de Voyage. Será muy variado a nivel musical, porque contendrá un gran porcentaje de música uruguaya, brasilera, jazz y ritmos cubanos, guiños que en definitiva servirán para hacer una síntesis de su trayectoria.
Su apretada agenda le permitirá terminarlo recién el año próximo, confiesa, y todavía tiene pendiente convocar a Paco De Lucía y Ruben Rada para el proyecto. "Me gustaría hacer algo con candombe, y también invitar a Jorge Trasante, Alberto Magnone y Hugo Fattoruso", adelanta.
Britos ganó seis premios Grammy hasta la fecha y es también conocido por promover el tango, un género que lo marcó desde el inicio de su carrera. Muestra de eso dio en el espectáculo que trajo en marzo a Montevideo.
Son contados los violinistas que lograron destacarse en el jazz; de hecho, cuando él empezó en el ambiente hace sesenta años "había muy pocos" y la mayoría eran franceses, como el caso de Jean Luc Ponty.
"No es un instrumento muy utilizado en el jazz, ni el violín ni el vibráfono. Llegué a él por la familia, mi padre era violinista además de maestro y abogado. Me pusieron el violín en la mano y me enamoré", recuerda.