La batuta de un maestro indio al frente de una histórica orquesta

Concierto. Zubin Mehta y el Maggio Fiorentino se presentarán mañana

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Mañana, a las 19:30, en el Auditorio Nacional del Sodre el público uruguayo accederá a la oportunidad única de apreciar a uno de los mayores talentos vivos de la música. Se presentará el maestro Zubin Mehta.

Nacido en India en 1936, Mehta estará mañana al frente de la Orquesta del Teatro del Maggio Musicale Fiorentino, toda una institución con la que ha estado históricamente asociado. Interpretarán obras de Beethoven, Ginastera y Dvorák en un repertorio que, según explicó el maestro, es seleccionado por cada país que los invita de una preselección que la misma Orquesta ofrece previamente. Mehta se había presentado en Uruguay en 2005 y en 2009 en dos conciertos que hasta hoy son recordados como circunstancias memorables por los cultores de la música.

La carrera de este veterano director indio es quizás de las más conocidas en el campo de la música culta. Proviene de una familia aristócrata zoroastrista parsi. Su padre, violinista y director, fue el fundador de la Sinfónica de Bombay. Mehta, después de abandonar la carrera de medicina, fue a Viena (en la misma época que llegaron a esa ciudad otros dos figuras: Daniel Barenboim y Claudio Abbado) a estudiar música con el maestro Hans Swarowski.

Su carrera como director comenzó en 1958, con un concierto en la misma capital austríaca. En muy poco tiempo, Mehta fue construyendo un nombre en este competitivo mercado musical, a través de sus muy bien ponderadas performances con orquestas de gran porte. Tal es el caso de la Orquesta Filarmónica de Los Angeles, la Orquesta Filarmónica de Nueva York (agrupación en la que se desempeñó como director estable desde 1978 a 1991), y desde 1968, sucediendo a Jean Martinon, al frente de la Filarmónica de Israel como director musical estable. En todos estos años, Mehta, que ha dirigido también a los solistas más importantes de la actualidad, se convirtó en uno de los directores más solicitados. Sus cualidades técnicas se han destacado especialmente con los lenguajes sinfónicos románticos y posrománticos. Quien no lo haya escuchado jamás en vivo, tendrá este 22 de agosto la posibilidad de comprobar su idoneidad con estos exigentes repertorios.

Su vínculo con Maggio Musicale Fiorentino data de 1986 y tiene que ver, según él contó a un medio chileno, con su debut en Florencia dos décadas antes. "Pero mucho antes, a fines de la década de 1950, seguí estudios de dirección de orquesta en la Academia Chigiana de Siena, por lo tanto los paisajes de Siena, de Florencia, de toda la región Toscana, me acompañan desde hace muchísimos años. Hay que recordar, además, que el género lírico nació, hace 400 años, en Florencia. Es un lugar con una enorme tradición y cultura musical. Es una ciudad que encanta, y es donde vivo la mayor parte del tiempo", explicó al diario El Mercurio (se presentó ayer y también hoy en la capital chilena).

Es cierto que el nombre de Zubin Mehta pasará a la historia por sus performances como director, tanto en vivo como en grabaciones. Pero su preocupación por la integración cultural y la superación de conflictos históricos (inquietud muy similar a la que unió al escritor palestino Edwar Said y al pianista y director argentino-israelí Daniel Barenboim) es otro de los rasgos que lo distinguen. Uno de los ejemplos más contundentes fue el concierto que dio el 29 de agosto de 1999, con la gran Sinfonía Nº 2 Resurrección de Mahler. El evento no fue en un escenario tradicional, sino en una zona cercana al viejo campo de concentración nazi de Buchenwald, en Weimar, Alemania. Y fue con dos orquestas: la Sinfónica de la Radio de Baviera, por el lado alemán, y del lado de las víctimas del genocidio, la Filarmónica de Israel. "Cuando era un joven estudiante, en Viena, en 1956, después de la invasión soviética a Hungría, llegaron numerosos exiliados que vivían en míseras condiciones en campos de refugiados", explicó al diario chileno. "Con un grupo de compañeros de la Academia Musical fui seleccionado para tratar de dar algo de consuelo mediante la música a esas pobres personas desesperadas. Al final, un sacerdote húngaro, también refugiado, nos dio la bendición a todos: fue muy conmovedor. Muchos años después, en California, se me acercó una pareja húngara que, muy emocionada, me dijo que había estado en ese concierto". Cuando Mehta llegó a Montevideo en el año 2005, habían pasado 25 años de su primera actuación en esta orilla del mundo. En esa ocasión y en la siguiente, las entradas se agotaron. Para el concierto de mañana es probable que suceda algo parecido.

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