Chavela Vargas está en terapia intensiva por varias dolencias

Viaje. La semana pasada volvió de Madrid

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La cantante mexicana Chavela Vargas, de 93 años, está internada en sala de terapia intensiva en un hospital de Cuernavaca debido a una bronconeumonía, según fuentes del nosocomio.

"Chavela Vargas está en terapia intensiva" por una bronconeumonía, adelantó un funcionario administrativo del hospital Inovamex de Cuernavaca, adonde fue ingresada. Un parte médico de ayer aclaró que se encuentra hospitalizada en estado de gravedad y señala que entre otras cosas presenta insuficiencia cardíaca y falla renal crónica. Según el reporte médico la cantante de 93 años cumplió ayer el cuarto día de hospitalización en cuidados intensivos, aunque está "neurológicamente despierta, reactiva, obedece parcialmente a las indicaciones``. El parte añade que si bien está "grave``, la cantante "ha demostrado en todo momento la fuerza y capacidad de lucha que la caracteriza``.

Algunos familiares y amigos cercanos a la cantante, nacida en Costa Rica en 1919 pero mexicana por adopción, han llegado al hospital privado en medio de un fuerte hermetismo sobre su estado de salud, indicó el funcionario, que pidió guardar el anonimato.

La artista había regresado la semana pasada de un viaje a España, donde presentó su disco La Luna grande, dedicado al poeta español Federico García Lorca. En Madrid debió ser hospitalizada para ser sometida a exámenes. La intérprete de Un mundo raro, La llorona y Paloma negra, cuya ronca voz se convirtió en símbolo de la música de México, llegó a vivir a este país en los años 30 cuando apenas era una adolescente, e inició su carrera cantando acompañada de su guitarra en las calles de la capital.

La cantante, destacada en el género de la ranchera y pionera en la interpretación femenina de boleros, decidió establecer su residencia en Tepoztlán, un pueblo ubicado al pie de una sierra a unos 70 km de Ciudad de México.

Isabel Vargas Lizano, conocida artísticamente como Chavela Vargas, construyó una vida de leyenda por su relación con el alcohol, su homosexualidad y su amistad con algunas de las figuras relevantes de la cultura mexicana del siglo XX, como José Alfredo Jiménez, Frida Kahlo y Diego Rivera y, más recientemente, con el cineasta español Pedro Almodóvar y su compatriota, el cantautor Joaquín Sabina.

En los años 90, tras varios años sumida en el alcoholismo, volvió a los grandes escenarios con una gira en España y nuevas grabaciones de los temas que se hicieron clásicos en su particular voz, como La Llorona, Piensa en mí, Cruz de Olvido y El último trago, con los que llenó míticos escenarios como el Olimpia de París y el Carnegie Hall de Nueva York.

"Yo creo que a mí me odian los dioses porque sigo aquí, quién sabe qué comí, pero no me muero", dijo en tono de broma en marzo pasado al presentar el disco en homenaje a García Lorca en el Palacio de Bellas Artes de Ciudad de México, acompañada en el escenario por la mexicana Eugenia León, la española Martirio y la sobrina del poeta, Laura García Lorca. Siempre le ha gustado recordar en el escenario cómo José Alfredo Jiménez y su esposa la descubrieron cantando, cuando casi era una niña, en una esquina de Insurgentes, una de las principales avenidas de Ciudad de México.

A partir de entonces, José Alfredo y la cantante se convirtieron en amigos inseparables hasta el día en que el compositor murió, dejándola en "una soledad extraña", según declaró Chavela en 2009, cuando la capital mexicana organizó un homenaje para declararla Hija Distinguida.

(BASADO EN AGENCIAS)

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