Acusan a Lula de presionar a un juez en causa contra PT

Brasil. Gobierno sale al cruce tras críticas

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La presidenta Dilma Rousseff negó que tema una crisis por el escándalo que envuelve al exmandatario Luiz Inácio Lula da Silva, acusado por un juez de tratar de presionarlo para que atrase un juicio por corrupción contra el partido de gobierno.

Rousseff desmintió en una nota al diario brasileño El Estado de San Pablo, que dijo que la presidenta está preocupada y considera que existe un riesgo de crisis institucional por el próximo fallo en el juicio contra el Partido de los Trabajadores (PT), el partido de Lula y de ella misma.

Según estas versiones, Rousseff estima que la situación es peligrosa y tiene el potencial de dañar y sobrepasar las fronteras de los poderes Ejecutivo y Judicial.

Sin embargo, desde el gobierno desestimaron estas versiones transmitidas por la prensa. "Reiteramos que el conjunto de la nota y, en especial, los comentarios atribuidos a la presidenta de la República citados en el reportaje son enteramente falsos", señala el mensaje de la mandataria.

ACUSACIÓN. Lula, incorporado recientemente a la vida pública tras superar un cáncer de laringe, volvió a los titulares de todos los medios por unas explosivas declaraciones del magistrado del tribunal supremo, Gilmar Mendes.

Según su versión, Lula le insinuó en un reciente encuentro que atrasara el juicio contra el Partido de los Trabajadores a cambio de "protección" en una comisión del Parlamento que investiga las relaciones entre un presunto jefe del juego clandestino, Carlinhos Cachoeira, con políticos, empresarios y funcionarios de gobierno.

El pasado lunes, Lula negó el intento de presión y aseguró que "jamás intervino o intentó intervenir en las decisiones del Supremo Tribunal Federal o la Procuraduría General de la República (fiscalía general) en la acción penal del llamado (caso) `Mensalao` (sueldazo)".

El caso estalló en 2005, cuando se denunció que el Partido de los Trabajadores creó una millonaria contabilidad paralela ilegal, que se sospecha sirvió para comprar apoyos en el Congreso para el gobierno de Lula (2003-2010).

La directiva del partido y los principales ministros del gobierno de ese entonces cayeron a raíz de las denuncias, que hicieron tambalear al gobierno del carismático expresidente.

En su primera aparición pública luego de que explotara el escándalo por las supuestas presiones y durante un discurso en la entrega de premios por el cumplimiento de los Objetivos del Milenio en Brasil -creado por Lula durante su mandato en 2004-, Rousseff se tomó unos momentos para homenajear a Lula.

"Procesos y personas tienen una relación íntima. Las personas cuando están en los lugares adecuados y en las horas adecuadas cambian los procesos y modifican la realidad actual. Por eso, yo quería hacer un homenaje especial aquí al presidente Lula", dijo la presidenta brasileña, refiriéndose a la actividad social del expresidente.

La declaración de Dilma fue seguida por aplausos de toda la platea del lugar que también cantó: "Olé, olé, olé, Lula, Lula", continuamente durante unos 40 segundos.

"Tengo la certeza de que hago este homenaje por el desempeño del expresidente Lula, por su compromiso en Brasil con el desarrollo de oportunidades para los más pobres y su compromiso internacional con la lucha por la erradicación de la pobreza (...) Creo que todos los que asistimos a esta ceremonia debemos rendirle este homenaje", pidió Rousseff.

Durante este evento, la presidenta no se pronunció sobre el caso de Lula y su supuesta presión al juez Mendes.

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