Aragorn es ahora el doctor Freud

| La próxima semana llega a pantallas locales "Un método peligroso" de David Cronenberg

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GUILLERMO ZAPIOLA

Está en la inminente "En el camino", basada en el libro de Jack Kerouac, y se lo verá a partir de la próxima semana en "Un método peligroso" de David Cronenberg, donde encarna a Sigmund Freud. Viggo Mortensen está en el tapete.

Un método peligroso constituye además la tercera colaboración de Mortensen con el director canadiense David Cronenberg, para quien ya trabajara en Una historia violenta (2005) y Promesas del Este (2007).

Hay una cuota de morbo bastante "cronenbergiano" en Un método peligroso, que se basa en hechos reales aunque se toma algunas libertades con ellos. Su historia triangular y cierto retorcimiento en las relaciones afectivas recuerda algún otro film del director como Pasión de amor, 1988, con un duplicado Jeremy Irons.

El método del título es por supuesto el psicoanálisis, y la película se centra en su creador y uno de sus principales discípulos (y luego su adversario). Ubicada en vísperas de la Primera Guerra Mundial, la acción transcurre entre Viena y Zurich. Michael Fassbender encarna a Carl G. Jung, en ese momento un joven que inicia su carrera profesional y comienza a aplicar en el consultorio el psicoanálisis freudiano. Una de sus pacientes es Sabina Spielrein (Keira Knightley), una culta joven rusa que exhibe un cuadro histérico que puede desembocar en la violencia. El tratamiento saca a relucir un oscuro cuadro de abuso infantil que explica la conducta de la mujer, y que más ampliamente puede servir como confirmación de las teorías de Freud acerca de influencia de la sexualidad en los trastornos emocionales.

El caso vincula a Jung y Freud (Mortensen), que lo discuten personalmente o por carta, y se complica cuando, contrariando todas las recomendaciones del manual (y del código de ética) Jung y la joven inician una relación clandestina en la que hay un toque de sadomasoquismo.

Quien haya seguido con cierta atención la trayectoria de David Cronenberg no se sorprenderá por cierto ante este encuentro del cineasta con los orígenes del psicoanálisis. Las pulsiones del inconsciente han sido un tema reiterado en su obra, a veces metaforizadas en los monstruos de los films de terror de clase B con los que empezó su carrera (y no solamente en ellos: un ataque de celos era lo que impulsaba al científico de La mosca a cometer en el laboratorio un error craso y convertirse en el aterrador ente del título).

El guión de Un método peligroso fue escrito por el famoso Christopher Hampton a partir de su pieza teatral The Talking Cure (2002), a su vez basada en el libro de no ficción de John Kerr Un método peligroso (1993). Quienes conocen el tema de cerca han podido señalar empero que pieza y film se toman sus libertades con los hechos reales: el componente sadomasoquista de la relación entre Jung y Sabine, por ejemplo, no proviene de documentación de la época sino de la imaginación del escritor y el director de la película. Pero no se trata de un documental, sino de una ficción sobre personajes reales, de modo que la objeción es irrelevante.

Es más interesante el dato de que dos de los mejores actores contemporáneos se enfrenten encarnando a dos de los gigantes intelectuales que (para bien y/o mal) marcaron por lo menos la primera mitad del siglo XX. En varias películas recientes, desde los orígenes de los X-Men hasta Shame y la inminente Prometheus, Michael Fassbender se ha venido afirmando como un intérprete de primer nivel. Mortensen, por su parte, desde El señor de los anillos hasta las cosas que ha hecho con Cronenberg, ya no necesita presentación.

Curiosamente, Mortensen fue la segunda opción de Cronenberg para encarnar a Freud. El director quería a Christoph Waltz, el actor austríaco que saltara a la notoriedad interpretando al criminal nazi de Bastardos sin gloria de Tarantino, pero Waltz recibió otra oferta y rechazó el papel.

"Su decisión fue mi suerte, porque me gusta obviamente rodar con Cronenberg", comenta Mortensen. "Y también es un papel que no está todo el tiempo en pantalla, y que por lo tanto me permitía ir de vez en cuando y ocuparme de mi familia y mis otras cosas".

Mortensen se preparó cuidadosamente para el papel. Leyó mucho material sobre su personaje y el psicoanálisis, y hasta visitó el pueblo natal de Freud (que éste obviamen- te odiaba, nunca mencionaba y al que nunca volvió) y su vie- ja oficina en Austria. Esas lecturas y esos viajes le resultaron reveladores.

"La verdad es que yo pensaba que sabía quién era Freud, pero me di cuenta al leer esto que sabía más sobre la vida de Jung, que tenía una idea incorrecta, como creo que mucha gente la tiene de Freud, mucho más naif", agrega el actor. Mortensen comenzó a cuestionar, por ejemplo la idea de que Freud era un tipo muy formal, que sus concepciones resultan hoy anticuadas, y que Jung tuvo razón (o al menos toda la razón) cuando rompió con su maestro. Hoy lo percibe en cambio como "un pionero, que escribía o decía cosas que eran incorrectas, que no siempre iba por el buen camino, pero sigue teniendo razón en mucho de lo que descubrió ".

Había mucho más en Freud de lo que él pensaba, insiste Mortensen, y es bueno aprenderlo. Para eso, agrega, el cine sirve. "A veces soy un poco vago, y el cine me ha obligado a leer muchas cosas que de otra manera nunca hubiera leído. Es interesante leer las cosas que Freud escribió".

Ante la pregunta directa, Mortensen reconoce que "hace muchos años" se sometió a psicoanálisis durante un período muy breve. "No puedo decir que tengo mucha experiencia con eso", agrega. "Pero algo...".

Desde el horror de clase B al cine de autor

La crítica demoró un poco en prestar atención a David Cronenberg: nacer en Canadá y empezar haciendo películas de terror ciertamente no ayudaron.

Y sin embargo no era difícil advertir que había ya un talento en los primeros films de horror de este canadiense. Nacido en Toronto en 1943, comenzó haciendo algún film experimental y luego cultivó sobre todo lo que se ha llamado el "horror corporal", basado en mutaciones, transformaciones inquietantes e invasión de parásitos asesinos, período al que pertenecen películas suyas como Shivers (1975), Rabia (1977) o Scanners (1979).

Hombre culto (afirma que sus principales influencias han sido William Burroughs y Vladimir Nabokov) no es de extrañar que haya filmado al "infilmable" Burroughs en El almuerzo desnudo (1991). E incluso en sus films más "mainstream" ha explorado el mundo de las mutaciones y los fenómenos paranormales (Videodrome, 1983; La zona muerta, 1983; La mosca, 1986).

Fue empero a partir de Pasión de amor (1988) que Cronenberg escapó del gueto de los géneros para comenzar a ser aceptado simplemente como lo que es: un real autor cinematográfico. Ahí están, entre otras, películas como eXistenZ (1999), Spider (2002), Una historia violenta (2005) o Promesas del Este (2007) para demostrarlo.

Intérprete con una trayectoria rica, variada y muy nutrida

Viggo Mortensen está actualmente en Cannes presentando En el camino de Walter Salles, basado en la obra homónima de Jack Kerouac. Es una suerte de culminación para un actor con cerca de treinta años de carrera (debutó en cine en 1985, en un pequeño papel, en el policial Testigo en peligro de Peter Weir, protagonizado por Harrison Ford).

Desde entonces ha sido muchas cosas, desde el Aragorn de la trilogía El señor de los anillos hasta el capitán Alatriste, y desde el Tom Stall de Una historia violenta hasta "el Hombre" de El cami- no (la inquietante visión del futuro extraída de la novela homónima de Cormac McCarthy), el jinete de Océano de fuego, el frío integrante de la mafia rusa de Promesas del Este o el pistolero profesional de Entre la vida y la muerte. Una lista de la que cualquier actor debería enorgullecerse.

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