Buscan salvar al euro pero prevén quiebre

Europa en crisis. La situación política en Grecia ya hace perder la paciencia a sus socios de la Zona Euro. Al evaluar que su impacto no será aterrador, su salida del bloque no parece descabellada

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Resulta cada vez más concebible que Grecia pueda abandonar la eurozona, no sólo debido a su propia disfunción política, sino también porque las consecuencias de esa salida para el resto de Europa y la economía global ya no parecen tan aterradoras.

La falta de decisión para actuar con la rapidez y el vigor necesarios y las acciones riesgosas de los últimos años han permitido a los otros miembros de la unión monetaria lograr tiempo valioso para prepararse con vista a la vida sin Grecia. Los bancos han registrado pérdidas en inversiones griegas, las empresas hacen planes de contingencia y Europa ha robustecido sus fondos de rescate de otras naciones vulnerables como Portugal, Irlanda y España.

Esas medidas también han reducido los riesgos para Estados Unidos, haciendo menos probable que una situación como la de Lehman disemine el pánico a través de los mercados financieros globales. Los fondos de inversiones y bancos de Estados Unidos también han reducido de manera aguda sus inversiones en Europa.

Sin embargo, algunos expertos dicen que los preparativos de Europa siguen siendo incompletos y los costos potenciales de una salida de Grecia son altamente inciertos y potencialmente sustanciales. Esa realidad ayuda a explicar porqué Alemania continúa profesando su decisión de mantener a Grecia dentro de la unión monetaria, si ello es posible.

De cualquier manera, los líderes europeos muestran creciente disposición -y hasta ansiedad- para comentar públicamente sobre la posibilidad de que Grecia se vaya, una eventualidad que durante mucho tiempo rehusaron abordar, no sólo porque las relaciones con Grecia continúan deteriorándose, sino también como resultado de sus preparativos.

"Hemos trabajado con intensidad para mitigar un escenario de esas características", indicó el ministro de Finanzas de Holanda, Jan Kee de Jager, a periodistas, después de una reunión de los ministros de Economía europeos, a comienzos de la última semana. "Por ello, el riesgo de contagio sería mucho más pequeño que hace un año y medio".

Lo que una vez pareció impensable, ahora se reduce a una línea en el presupuesto. Los economistas de un banco alemán, en fecha reciente, estimaron que la salida de Grecia costaría al gobierno alemán alrededor de 100.000 millones de euros (equivalentes a US$ 127.000 millones), es menos de una décima del uno por ciento de la producción anual del país.

Francois Baroin, quien acaba de retirarse como ministro de Economía de Francia, dijo la semana pasada que la salida de Grecia costaría a Francia hasta 50.000 millones de euros, un porcentaje también minúsculo de lo que produce su economía.

"Grecia no es un gran problema en sí mismo. No es un gran riesgo y nuestros bancos y empresas de seguros, sin duda, podrían absorberlo", dijo Baroin en la radioemisora francesa Europe 1.

La pregunta más apremiante, como señaló Baroin, se refiere a las consecuencias para otras naciones en dificultades, en el fondo de Europa. Advirtió que la partida de cualquier miembro podría difundir "duda y desconfianza" en las mentes de inversores extranjeros respecto de la salud del euro. Los mercados han declinado alrededor del mundo por temor a que se precipiten los hechos.

La primera tarea de un ministro de Economía es convencer a los mercados de que todo está bajo control y, en los últimos días, jerarcas europeos se han alineado para insistir sobre que el euro sobrevivirá.

"Parecen bastante tranquilos, bastante resignados al hecho de que pueden abordarlo, lo que creo es el resultado de los menos que han tenido para prepararse", dijo Jacob Funk Kirkegaard, integrante del Instituto Peterson de Economía Internacional, con sede en Washington DC. Indicó que la actual ronda de conversaciones tuvo por finalidad, ante todo, influenciar el resultado de las elecciones que tendrán lugar en Grecia, el mes próximo, aunque agregó que pensaba que Europa estaba legítimamente en una posición mejor para abordar el peor caso.

CARENCIAS. Sin embargo, Kenneth S. Rogoff, profesor de la Universidad de Harvard y ex economista jefe del Fondo Monetario Internacional, señaló que Europa había progresado, pero todavía no está debidamente preparada para controlar las consecuencias. Sostuvo que carecía de mecanismos suficientes para asegurar que los créditos continúen disponibles para otros países en dificultades, como España e Italia. Además, no existe consenso político respecto del apoyo a los créditos a los gobiernos locales y empresas privadas. Asimismo, dijo que no hay ningún plan de largo plazo creíble para asegurar la viabilidad del euro. "Esas son decisiones políticas difíciles para las que no están preparados", dijo. "Deberían estarlo. Tuvieron dos años para pensar al respecto. Pero, no lo están".

Uri Dadush, director del programa de economía internacional en la Fundación Carnegia para la Paz Mundial, con sede en Washington DC, y exdirector de política económica en el Banco Mundial, indicó que Europa había logrado avances significativos. Un acuerdo este año redujo el valor de la deuda del gobierno griego en alrededor del 90%, limitando el potencial de pérdidas adicionales. Una serie de corporaciones han reconocido que se preparan para un posible retorno de la moneda griega. Europa ha expandido de manera significativa la escala de sus diversos programas crediticios de emergencia. De cualquier manera, dijo que "al final, se mantiene como una propuesta riesgosa".

Si la partida de Grecia es interpretada como una señal de que la eurozona se desmorona, los depositantes en otros países en dificultades podrían comenzar a retirar su dinero de los bancos locales, y las tasas de interés continuarían en ascenso. Las empresas italiana ya luchan para competir contra rivales en otros países, debido a las tasas de interés más altas que se ven obligadas a pagar. "¿Cómo se impide que la enfermedad se extienda?", preguntó Dadush. "Esa es la gran pregunta para Europa si los griegos se van".

ACCIÓN. En gran medida, Estados Unidos mira desde el costado de la cancha. El presidente de la Reserva Federal, Ben S. Bernanke, ha dicho de manera reiterada que los problemas de Grecia tendrían escaso impacto directo en el sistema financiero de su país. Los bancos locales han eliminado más de dos tercios de sus inversiones en Grecia, en los últimos dos años, reduciendo su exposición de US$ 18.000 millones en 2009 a US$ 5.800 millones a fines de 2011, de acuerdo con los datos más recientes disponibles de los reguladores financieros federales. Los bancos también han reducido su exposición a otros países con problemas, incluyendo España (la redujeron 21%), Irlanda (16%) e Italia (14%).

Los fondos de mercado monetario también se han retirado de Europa. Los fondos tenían US$ 205.0000 millones en deuda emitida por bancos de la eurozona en abril, los que significó una reducción de 62% en relación a un año antes, de acuerdo con investigaciones realizadas por JP Morgan Chase. Las inversiones se han incrementado durante los primeros meses de este año, aunque la mayor parte de la nueva inversión está en los bancos de Francia y Alemania, que son considerados relativamente seguros.

Pero, la economía local sigue siendo vulnerable a las distorsiones en Europa. Alrededor de la cuarta parte de las exportaciones de Estados Unidos se destinan a Europa, y los estadounidenses tenían US$ 1,4 billón en valores de empresas y países de la eurozona, a fines de 2010, de acuerdo con recientes datos federales.

"Si hay una gran problema financiero en Europa hay muchos canales diferentes a través de los cuales eso puede afectar a nuestro sistema financiero, por lo que no quiero sentirme muy reconfortado" por el hecho de que el sistema financiero tiene poca exposición directa a Grecia, señaló Bernanke.

DIVERGENCIAS. En la compleja situación de la Unión Europea, apareció otro elemento de incertidumbre: cómo será la estrategia para sacar al continente de la crisis, a partir de la visión discrepante con la de Alemania, país que lidera el esfuerzo y las decisiones, que tiene el novel presidente de Francia, el socialista Francois Hollande, quien considera que las políticas de ajuste y recortes de gastos por sí no generarán crecimiento, sino que es necesario aplicar medidas para fomentarlo. No bien asumió el martes último, Hollande viajó a Berlín para sostener una reunión con la canciller Angela Merkel. Lo hizo en la misma jornada en que se conoció que la estancada economía francesa no había crecido en el primer trimestre del año. Las nuevas elecciones que realizará Grecia prometen más incertidumbre y agitación en ese país e incrementan la chance de que Grecia se vea forzada a alejarse del euro, una perspectiva, a la que Hollande y Merkel dijeron oponerse.

"Queremos trabajar en conjunto con todos los otros países por el bien del euro", indicó Hollande, en un encuentro con los medios de comunicación, en el que los dos enfatizaron sus puntos de acuerdo y buscaron minimizar sus disputas. Hubo pocas pruebas de avances en el debate sobre la austeridad, impulsado por Merkel, y el crecimiento, del que Hollande ha hecho un pilar de su campaña.

"Están casi obligados a trabajar juntos", dijo Sabine von Oppeln, experta en ciencias políticas y en materia de relaciones franco-germanas, en la Universidad Libre de Berlín. "Los dos países necesitan ver que esta crisis sea superada".

La relación entre los dos será vital para el futuro de la UE y su moneda común. Hollande enfrenta una difícil situación económica en su país. La Comisión Europea estimó que el déficit presupuestal de Francia, el año próximo, sería de alrededor del 4,2% del PIB, muy por encima del nivel de 3% que Hollande asegura cumplirá.

Al viajar a Berlín pocas horas después de prestar juramento como presidente, Hollande demostró la importancia que asigna a las relaciones entre los dos países. La revista Spiegel describió la reunión en un artículo titulado "Terapia de pareja", como un encuentro entre líderes que "desde ahora estarán unidos, pero en los meses pasados fueron oponentes".

Los dos líderes se encuentran en posiciones muy diferentes. Hollande tiene el mandato para abordar los problemas de su país desde la izquierda. El partido de Merkel sufrió derrotas consecutivas en votaciones en los estados y preside una coalición díscola y con peleas internas. Los dos enfrentan un equilibrio difícil que involucra a los votantes que esperan calmar y a los mercados a los que no quieren inquietar.

"Deben mostrarles a sus partidarios que no ceden fácilmente", dijo Thomas Klau, integrante del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores. "Pero, una prolongada ruptura franco-germana resultaría altamente desestabilizadora y, por tanto, muy peligrosa. Eso, en sí, genera presión para un consenso razonablemente temprano".

LAS CIFRAS

0,3%

Es lo que cayó la economía de España en el primer trimestre. Italia cayó 0,8%. Alemania creció 0,5%, después de contraerse.

88

Son los miles de millones de dólares que el Banco Central de Grecia debe a sus pares de la Unión Europea.

160

Son los miles de millones de deuda griega nominal que toda-vía está en poder de bancos europeos y de otros inversores.

80%

Es el porcentaje de griegos que quiere seguir con el euro como moneda, según las últimas encuestas de opinión pública.

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