El detenido el lunes por el brutal crimen de una mujer residente en Barros Blancos, confesó el asesinato. Era amante de María del Carmen Acosta y esta lo amenazaba con revelarlo a su esposa. Todavía buscan la cabeza de la mujer en Suárez.
Un trozo de la alfombra de la casa del homicida, hallado en el sitio donde aparecieron las prendas de la víctima, fue la pista clave. Luego de varias horas de interrogatorio Víctor Hugo Pereira Da Silva, de 33 años, detenido el lunes pasado, que ya contaba con antecedentes por delitos de copamiento y hurto, terminó por confesar el crimen. Anoche el magistrado de Pando resolvió su procesamiento por un delito de hurto, otro de suministro de drogas y uno de homicidio en reiteración real.
El terrible asesinato ya tuvo algunas derivaciones. Paralelamente a la investigación del caso, la Policía investiga ahora el incendio de la vivienda del hombre detenido, que presumen fue un acto de venganza. Y las sospechas apuntan a allegados a la mujer asesinada.
María del Carmen Acosta Pereira (42) había desaparecido el sábado pasado en Barros Blancos. Una amiga de la mujer que temió por su suerte fue quien encendió la alarma e hizo alertar a la Policía a través de su hermano.
La Policía inició su búsqueda durante el domingo. En las primeras horas de la mañana del lunes el hallazgo llenó de horror a quienes participaban del operativo cuando rescataron el cuerpo sin cabeza que flotaba en aguas de una cantera próxima a la localidad de Suárez, un espejo de agua sobre el camino Buero y próximo a la estación de AFE.
Poco antes los efectivos policiales y de Bomberos habían dado con algunos objetos que luego se confirmaron eran pertenencias de la víctima, tales como algunas prendas, un reloj una cadenita que había pertenecido a la mujer. Pero en el sitio también apareció un trozo de paño que, más tarde, se comprobaría pertenecía a una alfombra de la casa del hombre que desde el primer momento surgió como sospechoso.
Pereira Da Silva confesó, finalmente, que la mató cuando María del Carmen Acosta fue a su casa y lo amenazó con revelarle a su actual pareja la relación que habían mantenido como amantes. La mujer, dijo el homicida en su confesión, había ido a comprarle drogas, actividad a la que Pereira Da Silva se dedicaba últimamente. Incluso, él mismo declaró que había consumido drogas en el momento del crimen.
Pereira Da Silva se colocó a espaldas de la víctima y, armado con un cuchillo, la degolló de un solo corte. El asesino dijo que cargó el cuerpo y un tanque donde colocó las prendas y pertenencias de la mujer hasta la cantera, donde arrojó los restos. La Policía continuaba buscando la cabeza de la víctima que, el asesino asegura, arrojó en el mismo lugar.
El juez de Pando, Gonzalo Silva, dispuso su procesamiento por hurto -debido a que el tanque usó era robado-, otro de suministro de drogas y el homicidio en grado de reiteración. Hoy indagará a dos personas más por este caso. (Producción: R. Rossello)
Con el hijo y el marido
Víctor Hugo Pereira, un hombre con un largo historial delictivo, deberá convivir en la misma cárcel con el marido y un hijo de su víctima. María del Carmen Acosta poseía un antecedente por suministro de drogas y continuaba en esa actividad luego que su marido fuera procesado por el mismo motivo. El hijo, mayor de edad, fue enviado a prisión por un delito de rapiña que purga ahora en la cárcel canaria.