Con el objetivo de brindar un aporte a la raza Angus en el país, cabaña "Cambá Pytá" de Mariel Romero, Fernando Barrios y familia, editó "La Polianga", publicación digital e impresa que contiene la historia, el objetivo de selección, aportes a la raza, anécdotas y la programación de la cabaña.
En el primer número hay un homenaje al Dr. Nelson Bentancur que generó mucha repercusión en la reciente gira. Dice así:
"Tarea ingrata pero justa es recordar las mejores facetas de un amigo que se fue.
No pude despedirlo, el tiempo y la distancia trampearon al adiós, y de verdad quisiera haber estado junto a los familiares del amigo aunque tal vez, cuando un amigo sentido se va los que precisamos compañía somos los que quedamos, llenos de vacío y dolor por la pérdida.
En una perdida cuchilla de Tacuarembó recibí la noticia, y solo el viento y el campo fueron testigos de lo que sentí profundamente.
Se fue Nelson, el Dr. Bentancur, el viejo, se fue un amigo… Hoy el Angus se ha hecho grande, ya no todos nos conocemos, eso es muy bueno pero hubo otro tiempo en que éramos muy pocos; qué curioso es decir esto! Reviso mi alma y esto me da un poco de orgullo, haber sido uno de aquellos pocos… Y de esos, Nelson fue un patriarca. Si desde ya me atajo avisando que quizás diga cosas que pueden sonar exageradas, pero sincera y pensadamente digo que no lo son. Para mí, Nelson es la figura más importante del Aberdeen Angus en los últimos cuarenta años, ¿y saben qué es lo más importante, lo distinto? es que ese lugar lo ocupó no desde un carisma extraordinario, de una capacidad fuera de lo común, no, nada muy estridente. Su importancia y gravitación, y esto es lo maravilloso, crecieron a partir de aristas de su personalidad tan simple, como su humanidad, sencillez, y por sobre todas las cosas, lo buena gente que era. Su humildad y capacidad de reconocer el conocimiento de otros permitió que el Aberdeen Angus diera pasos gigantescos en el área del mejoramiento genético y lo hacía desde la mayor sabiduría, yo era muy joven y tardé en darle la derecha, pero lo viví, siempre que llegaba alguien de Agronomía, de UTU, de la investigación él no analizaba mucho, pedía consenso de los directivos pero siempre bajo la premisa: ellos saben más que nosotros, ellos tienen que sugerir y los necesitamos. Con esos criterios el Angus se comió la cancha y fuimos pioneros en gran parte de las iniciativas que para el Mejoramiento Genético se hicieron en Uruguay. Nelson fue muy importante para generar eso.
Después era sencillo, simple. Siempre vivió en la estancia y nos regaló el ambiente que respiró el Angus en los últimos tiempos. ¿Alguien puede discutir sobre el aire que envolvía a El Pobrecito? Hoy recuerdo con nostalgia y me celebro haber amanecido allí algunas veces, matear con Nelson y alguno de los gurises en el escritorio tan lleno de recuerdos, mientras una húmeda mañana y un perfume de flores de limonero nos esperaba para salir a trabajar.
No me puedo olvidar de Sarandí Grande, para los que no vivieron Sarandí, es bueno que lo sepan, es parte de la más rica historia del Aberdeen Angus uruguayo. Esa exposición que era sueño y esfuerzo de pocos hizo tanto y tanto por la raza que no nos van a alcanzar los años para agradecerles a Nelson, a Toncito, a Beningo y a Nicasio todo lo que entregaron para que el Aberdeen Angus hoy sea lo que es, y allí en equipo, como siempre, andaba Nelson.
Me voy muy largo apañando recuerdos no quiero retacearles una anécdota, Rodolfo Dolz le había comprado el 2107, uno de sus mejores toros, hijo de su mimosa y super campeona la 1640. Cuando lo mandó a buscar en un camión chico desde Rivera el camionero llegó fuera de hora, apurado baja del camión y se encuentra con un paisano veterano de bombachas, botas, campera de franela a cuadros, un cinturón de gaucho bien ceñido en la cintura, con un gran sobre de cuero a la izquierda, sombrero negro punta de corazón… y lentes. Con el apremio de la prisa le dice: Don ¿no me hace la gauchada de ver si anda alguno de los dueños que vine a buscar un toro? Él me lo contó relatándome que le dijo no se haga problema que enseguida consigo alguno…
Ese era Nelson, confundido en ese magnífico escenario como una pieza más de un lugar donde siempre se respiró lo mejor que tiene el campo uruguayo. ¿Qué más decir? Formó esa familia entrañable, numerosa, cálida… era vasco, salteño, colorado y de Peñarol, era un buen hombre y con él se va el único indiscutido que tenía el Aberdeen Angus. Con Nelson se fue la única persona con el consenso de todos, los que lo conocimos por respeto a lo que era, y los que no tuvieron la dicha de conocerlo, porque ese respeto se siente. Nada más, me fui largo, podría serlo más aún, un abrazo, viejo, andarás por el cielo manejando corporaciones… (esto es una broma entre él y yo, no pretendo que la entiendan).
Hasta siempre.
Dr. Marcos Berrutti.