COLONIA | PEDRO CLAVIJO
Dos de las tres nuevas reclusas, que arribaron el viernes 4 a la cárcel de Colonia tras participar del motín del 29 de abril pasado en el Centro Metropolitano de Rehabilitación Femenino, pretendieron realizar ese día un movimiento de desorden que rápidamente fue abortado. Al ingresar al pabellón especial de protocolo para nuevos ingresos, las dos presas reclamaron tener las mismas condiciones que el resto de internas. Eso las llevó a amenazar con la quema de colchones y con gritos en una cárcel tranquila como lo es la de Colonia.
El subjefe de Policía coloniense, Carlos Suárez, indicó a El País que inmediatamente se les habló comunicándoles las condiciones de reclusión y de convivencia que existen en el lugar.
Suárez afirmó que la convivencia es muy buena en el lugar y que las mismas reclusas se encargarían de convencer a las recién ingresadas sobre la conveniencia de adaptarse rápidamente a las normas.
El 20 de abril, tras la herida de bala recibida por el guardia del Penal de Libertad Óseas Pintos, comenzó una crisis carcelaria que generó dos motines en el Centro Metropolitano Femenino. Uno ocurrió el domingo 22 tras una decisión de la guardia de suspender la visita y el segundo el domingo 29. El Ministerio del Interior sancionará a los policías del centro por suspender las visitas en forma unilateral, según fuentes ministeriales.
En los patios del Módulo 8 del Comcar todavía quedan alojados 535 de los 1.160 presos que se amotinaron el 25 de abril. Los restantes 635 internos fueron derivados a Libertad, Punta de Rieles, La Tablada, Rivera y a la chacra de Libertad.