El Ministerio del Interior prevé que entre julio y agosto estará en condiciones de controlar mediante escáneres el ingreso de armas en el Penal de Libertad y el Comcar. Simultáneamente militares comenzarán a inspeccionar entradas y salidas.
La existencia de armas entre la población reclusa (fundamentalmente del Comcar y del Penal de Libertad) "es el problema más grave y más urgente" que enfrenta actualmente el sistema penitenciario, consideró el comisionado parlamentario en la materia, Álvaro Garcé.
El viernes 20, el recluso Eduardo Brasil Sastre fue ultimado por la guardia del Penal de Libertad luego de que agrediera a disparos (con una pistola 9 milímetros) a dos efectivos del personal penitenciario. Un policía sufrió una gravísima lesión en la cabeza y el otro fue herido en una pierna.
Este hecho se suma a una cadena de situaciones violentas registradas en las cárceles en los últimos tiempos, muchos de ellos asociados a la presencia de armas de fuego y cortes carcelarios entre los reclusos. Garcé advirtió que lo ocurrido el viernes puede marcar "un antes y después", porque es la primera vez que un guardia es herido de extrema gravedad a manos de un recluso armado.
"Hay que tener mucho cuidado porque hay líneas que no se habían traspasado. Ahora eso ocurrió", dijo.
En diálogo con El País, el comisionado parlamentario remarcó: "Hay que tener cuidado de que esto no se traduzca después en episodios de violencia a modo de represalias directas o indirectas contra otros internos o el efecto de imitación según el cual otros reclusos que tengan armas de fuego se sientan tentados de agredir a los guardias o a otros internos".
Garcé indicó que la problemática de la existencia de armas en las cárceles se remonta a 2001, año en que ocurrió la primera muerte de un interno por esa causa. "Cada vez que ocurre un incidente queda la sensación de que hay más armas y luego se producen otros hechos que confirman esa sospecha", señaló.
CONTROLES. Garcé subrayó que es imperioso que las autoridades instrumenten modificaciones en los métodos de control en las cárceles "para erradicar el ingreso de armas" a los establecimientos.
Para eso, señaló Garcé, es clave la aplicación de una ley aprobada a fines de 2010 que habilitó a que el ingreso de visitas, policías y cualquier otra persona sea controlado por personal del Ejército. La norma no se está aplicando ya que no fue reglamentada.
El director general de secretaría del Ministerio del Interior, Charles Carrera, dijo a El País que la aplicación de ese mecanismo de control irá acompañado de escáneres que fueron comprados a una empresa italiana y que se instalarán en los ingresos de las cárceles.
Todo el mecanismo estará operativo entre los meses de julio y agosto para el Comcar y el Penal de Libertad, según estima el Ministerio del Interior.
Carrera indicó que la secretaría de Estado ya adjudicó a una empresa la construcción de revisorías "de primer nivel" donde se instalarán los equipos tecnológicos.
POBLACIÓN. Actualmente en Uruguay hay unos 9.300 reclusos, según el cierre estadístico de 2011 que fue confirmado por una evaluación realizada en el pasado mes de febrero.
Descontando las personas que logran su libertad, al sistema carcelario ingresan por año entre 600 y 800 personas, según indicó Garcé.
El Comcar (que tiene una población de unos 3.600 internos con un nivel de hacinamiento del 150%) es normalmente es la vía de ingreso al sistema y recibe por semana unos 50 nuevos reclusos.
Al 400% de capacidad
El comisionado parlamentario para el sistema carcelario, Álvaro Garcé, quien el viernes realizó una visita a Salto, informó que uno de los pabellones del centro de detención femenino de ese departamento "proporcionalmente tiene niveles de hacinamiento superiores" a los del Comcar, la cárcel con mayor superpoblación de todo el país, que actualmente alberga a un 150% más de los reclusos que le permite su capacidad locativa. Garcé indicó a El País que en la cárcel de mujeres de Salto "hay un pabellón que tiene capacidad para cinco o seis personas pero en él están alojadas unas 20 internas con cinco niños, es decir que está al 400% de su capacidad".
ÚLTIMOS EPISODIOS VIOLENTOS
El 8 de julio de 2010, 12 reclusos de la cárcel de Rocha murieron calcinados y otros ocho resultaron heridos de gravedad cuando un incendio de grandes proporciones se desató en el módulo II del centro de reclusión. A casi dos años del hecho, la Justicia sigue investigando lo ocurrido, sobre todo en relación a si hubo o no demora de los guardias al proceder a la evacuación de los internos.
El 8 de marzo de 2011, el recluso Nelson Peña Otero, alias "El Rambo", fue asesinado de cinco disparos efectuados con una pistola HK 9 mm. El matador fue Alejandro Rodríguez de Armas, otro peligroso interno. El asesinato de "El Rambo" se enmarcó en una lucha de poder entre bandas de reclusos del Penal de Libertad.
El 16 de noviembre de 2011 un recluso del Comcar falleció tras un cinematográfico motín y fuga que incluyó la toma de cinco policías como rehenes. Los delincuentes, que portaban potentes armas, utilizaron un camión policial para abandonar el recinto carcelario tras destrozar un portón con el pesado vehículo. Uno de los protagonistas de este hecho fue el recluso Eduardo Brasil Sastre (31), quien el viernes pasado fue ultimado por la guardia del Penal de Libertad luego de que el delincuente hiriera de un disparo en la cabeza a un policía -se encuentra grave-y a otro efectivo en la rodilla.
En la madrugada del pasado 29 de enero, tres reclusos del módulo II del Comcar murieron asfixiados a causa de un incendio en una celda provocado por otros cuatro internos. Previamente, los asesinos agredieron a los fallecidos con cortes carcelarios para poder encerrarlos.