Mañana se realizará en la ciudad de Tacuarembó un homenaje al poeta y profesor Washington Benavides al cumplirse 57 años de su primer libro "Tata Vizcacha", quemado en el año 1955 por un grupo de autodenominados "jóvenes demócratas".
El acto tendrá lugar en la Plaza 19 de Abril (la misma donde tuvo lugar la quema de la edición original del libro), y la organización está a cargo de la cátedra Washington Benavides y del semanario Acción Informativa. Actuarán el dúo Larbanois Carrero y Enrique Rodríguez Viera. Posteriormente, en la Casa de la Universidad, la editorial Yaugurú realizará el relanzamiento de Tata Vizcacha con las presencias de Washington Benavides, Agamenón Castrillón, Gustavo Wojciechowski y Elder Silva.
Miguel Ángel Olivera Prietto, director de Acción Informativa, explicó que junto a la cátedra Washington Benavides reali- zarán el homenaje al escritor para conmemorar su primera publicación.
"Estamos hablando del primer libro que publicó el hoy prestigiosísimo poeta y profesor Washington Benavides y para nosotros es un honor participar de esta clase evento cultural", indicó Olivera Prietto.
La reedición de Tata Vizcacha se inscribe en el marco de un operativo de recuperación de obras literarias injustamente relegadas emprendida por Editorial Yaugurú a partir de 2008. El proyecto, denominado con toda intención Colección Rescate (la poesía no tiene fecha de vencimiento), ha dado ya a difusión títulos como Zafarrancho solo de Cristina Carneiro, Paracaídas de Enrique Ricardo Garet, Estructuras de Ernesto Cristiani, Las anticipaciones del ángel amargo de Pedro Pic- catto, La salve multiforme de Francisco Acuña de Figueroa, El profesor de amor de José Parrilla y Noche cerrada en un país de la memoria de Susana Soca. A ese listado se suma ahora esta obra primigenia de Benavides.
El poeta, cariñosamente llamado "El Bocha" por sus amigos, era un joven de 24 años cuando se conoció por prime- ra vez Tata Vizcacha. Antes, con el respaldo del escritor Ro- berto Ibáñez, había publicado algunos poemas en la revista Asir, pero fue el libro de marras el que lo convirtió en el cen- tro de un pequeño escándalo pueblerino.
El título conectaba por supuesto con el acomodaticio personaje del poema Martín Fierro de José Hernández, y la serie de sarcasmos que Benavides dispara a lo largo de sus versos apuntaban sin mucho disimulo a la moral "vizcachera" de una serie de personajes, en particular de la aristocracia ganadera y comercial de la zona, que algunos tacuaremboenses supieron reconocer (o reconocerse en ellos). Se ha señalado la influencia ejercida sobre Benavides por el poeta norteamericano Edgar Lee Masters, que inventó el pueblecito de Spoon River y dio voz a los muertos de su cementerio, quienes contaron sus historias y las de sus coterráneos.
Inmediatamente después de su publicación, Tata Vizcacha provocó algunas turbulencias. Quienes se sintieron agredi- dos protestaron, otros preguntaron porqué estaba éste y no aquél, y una organización estudiantil pintorescamente llamada Movimiento de Acción Democrática (su merecida sigla era obviamente MAD) organizó en la plaza un acto de desagravio que incluyó la más bien goebbelsiana quema de ejemplares del libro.
En la flamante edición del libro, el propio Benavides ubica el contexto de ese episodio casi folklórico de los años cincuenta, señalando que se trata del "tumultuoso tiempo de la Guerra Fría". Ningún rincón del mundo, señala Benavides, quedó fuera de este combate, que en el Uruguay se reflejó en las primeras fisuras significativas de los partidos tradicionales, y la consolidación (que llegó a encandilar a intelectuales co- mo Carlos Real de Azúa y que duró lo que su caudillo) de la Liga Federal de Acción Ruralista encabezada por Benito Nardone "Chicotazo".
La reedición incluye también otros materiales: un artículo de la época de Martha Valentini (que junto con una nota de Mario Benedetti en Marcha fueron los únicos comentarios que mereció la obra), una entrevista de Elder Silva a Benavides, en los años ochenta, en los que evoca las peripecias de su "ópera prima", y el facsímil del panfleto con que los quemadores de libros justificaron su acción. Allí explican que nacieron "al imperio de críticas circunstancias", que eran al parecer que "un sector sindicado como rusófilo pretende deslizar en el seno del estudiantado y de la sociedad toda, un germen nocivo y extraño al sentimiento tradicional del pueblo uruguayo", encauzando a la juventud hacia "la tercera posición donde caen juntos el comunismo, el nacionalismo extremista y el anarquismo infecundo, al que se agrega el socialismo renegado". En serio.