Los paredones de los cementerios municipales de Montevideo se han transformado en estandartes de publicidad proselitista. Un edil propuso que la recuperación de las fachadas sea costeada por los partidos políticos que las pintaron.
Las campañas electorales tienen varios impactos en las ciudades, todos ellos negativos: contaminación sonora y ambiental, volantes tirados por todas partes, carteles y pasacalles colgados sin criterio alguno, árboles dañados y paredones estropeados con consignas proselitistas. En ocasiones estos muros pertenecen a casas particulares y edificios emblemáticos, pero en estos días es notoria la propaganda proselitista en los cementerios municipales.
A partir de esta constatación, el edil colorado Flavio Beltrán planteó una moción en la Junta Departamental para que la Intendencia "proceda de inmediato a la limpieza de los muros exteriores del Cementerio del Buceo por parte del Servicio Municipal que corresponda" y para que "el costo incurrido en dichas tareas sea trasladado a las agrupaciones políticas que realizaron las pintadas, en estos casos el Partido Comunista, y el Movimiento de Participación Popular".
Una recorrida realizada por El País por las tres necrópolis municipales de la capital (Cementerio del Norte, Central y Buceo) constató que hay otros partidos representados en las pintadas y que las mismas también son notorias en el Cementerio Central, monumento histórico de la ciudad.
"Dichas pintadas no solamente afectan estéticamente, se trata además de una falta de respeto a los difuntos que allí descansan. No me opongo en absoluto que se busque la obtención de votos y voluntades mediante publicidad y propaganda, sin importar el medio de comunicación escogido a esos efectos, pero como edil me corresponde defender el patrimonio de nuestros ciudadanos, y exigir que se cumpla la reglamentación municipal dictada especialmente para estos efectos", sentenció Beltrán.
ANTECEDENTES. Como se recordará, recientemente la Intendencia prohibió los pasacalles en Montevideo, medida que se tomó para evitar "tensiones" que puedan desestabilizar columnas en mal estado. El detonante para que se tomara esta medida fue un hecho ocurrido en febrero de este año, cuando un niño de nueve años resultó herido luego que una columna del alumbrado público se desplomó sobre un puesto de feria, en Bulevar Batlle y Ordóñez y Carafí, en el barrio Conciliación. Según informó entonces la directora de Acondicionamiento Urbano de la Intendencia, Eleonora Bianchi, la columna de hormigón tenía colgado un toldo de 25 metros que habría ejercido "presión", provocando su colapso. El niño no sufrió heridas de entidad.
El hecho ocurría tras varios episodios continuados de caída de árboles -uno de ellos con un saldo fatal- y del colapso de un semáforo en Pocitos y de una columna metálica en el Parque Rodó.
En noviembre de 2008, blancos y colorados reclamaron a la Intendencia que adoptara medidas para que la campaña electoral no estropeara las paredes, molestara a los vecinos o ensuciara la ciudad. Para la oposición política, existen en el digesto municipal reglamentaciones que le permiten a la Intendencia actuar frente a los perjuicios que ocasionan las campañas en el ambiente. Algunos, advierten que hay legislaciones nacionales y municipales que no son compatibles, y que se debería legislar para impedir -por ejemplo- estropicios en escuelas y liceos.
La Junta Departamental también organizó entonces una jornada de dialogo con la consigna "Campañas Electorales. más amigables con el medio ambiente y el medio urbano", en la cual participaron autoridades de la Intendencia y del legislativo comunal, así como técnicos y representantes de los partidos políticos.